La invernada y engorde ganan un nuevo protagonismo con indicadores que reflejan un cambio estructural en el sistema productivo. Las recrías pastoriles y la mayor integración con feedlots marcan el pulso de una ganadería más eficiente.
El nuevo mapa de la recría y la invernada
Durante el último año, los movimientos de invernada y engorde han experimentado cambios significativos. Las estadísticas de SENASA muestran que más del 76% de los terneros y terneras fueron trasladados a otros establecimientos de cría o invernada en 2025, evitando el ingreso directo a los corrales de engorde. Esto representa una señal de fortalecimiento de las recrías pastoriles, que se consolidan como eslabones fundamentales en la transición hacia un modelo más integrado y eficiente.

Este fenómeno también se asocia a la mejora climática respecto a años anteriores, permitiendo una recuperación gradual de los campos. Sin embargo, la caída interanual del 43% en la salida de terneros desde los campos de cría durante enero de 2026 alerta sobre un posible reacomodamiento en la oferta.

Feedlots: menos tiempo, más integración
Contrario a lo que podría suponerse, el repunte de las recrías no ha implicado una retracción de los feedlots. Al contrario, se observa un crecimiento en su participación: el 37% de los animales faenados en 2025 tuvo alguna instancia en corrales, superando el 33% de seis años atrás.

Este crecimiento se debe, en parte, a la mayor llegada de novillitos y novillos para terminación, desplazando a los terneros livianos. Esta transformación ha reducido los días de permanencia en los corrales, mejorando la eficiencia de las instalaciones y la rotación.
Hembras, machos y un nuevo equilibrio productivo
El análisis de género dentro del sistema muestra que las hembras representan entre el 43% y 45% de los ingresos a feedlots. Los machos. En tanto, se mantienen en torno al 55%–57%. No obstante, lo más revelador es el aumento de animales ya recriados que ingresan al corral solo para la fase de terminación, una señal de sofisticación del sistema de invernada y engorde.

De mantenerse este patrón, los próximos años podrían consolidar un esquema de engorde más dinámico, con mayor valor agregado en origen y una mejor distribución de los recursos productivos.
