La carne argentina atraviesa un momento bisagra: mientras el mercado interno se mantiene estable en consumo de proteínas, el mercado externo abre nuevas oportunidades que podrían impulsar la producción y mejorar el precio para el productor. Así lo explicó Dardo Chiesa, coordinador de la Mesa Nacional de Carnes en el reciente Congreso Federal Ganadero de Rosgan.

Equilibrio en el mercado interno: consumo consolidado

Argentina sigue siendo uno de los mayores consumidores mundiales de proteínas animales. Según Dardo Chiesa, hoy el consumo interno alcanza los 125 kg por habitante, distribuidos en 50-51 kg de carne vacuna, cerca de 60 kg de pollo, 17-18 kg de cerdo y un promedio incierto en pescado y ovino. Este patrón de consumo ubica al país en una posición única a nivel global.

«El mercado interno está bien provisto», aseguró Chiesa. Aunque ya no se consume tanto como en épocas pasadas —cuando llegábamos a 80-90 kg de carne vacuna por habitante—, otras carnes han crecido y complementan la oferta. Este equilibrio permite sostener una dieta variada, mientras se mantiene la autosuficiencia nacional.

Más de 120 mercados abiertos: la ventana internacional

El foco está puesto ahora en el mercado externo, donde la carne argentina se posiciona como un producto de calidad en un mundo demandante. Con más de 120 mercados abiertos, el país avanza en el ingreso a destinos premium como Japón, Filipinas y Malasia. “Ya no es un tema sanitario, sino burocrático”, explicó el coordinador.

Además, destaca la reciente noticia —aún en espera de confirmación oficial— sobre un cupo de 80.000 toneladas para EE.UU., exclusivamente para Argentina. Esto superaría incluso el histórico reclamo del Mercosur a la Unión Europea por 70.000 toneladas entre cuatro países. “Esta posibilidad va a impactar fuertemente en la cadena de valor, promoviendo la producción de novillos más pesados y un sistema que premie al productor”.

Demanda internacional creciente y tensión de precios

La oportunidad se potencia por una coyuntura internacional sin precedentes: la demanda mundial crece más rápido que la capacidad de respuesta de los países productores. China duplicó su consumo de carne en solo cinco años, y se proyecta que continuará en aumento.

“Los países asiáticos piden más carne de lo habitual. Y quienes pueden producirla no logran abastecer esa demanda. Eso genera una tensión positiva en los precios”, afirmó Chiesa. Esto plantea un escenario optimista para la carne argentina, que tiene espacio para crecer en producción y valor agregado.