Mientras otras categorías de la hacienda permanecen estancadas o incluso retroceden, la vaca logró sostener una fuerte recuperación en los últimos dos meses y medio. Según un informe de ROSGAN, la menor oferta de animales y las expectativas por una mayor demanda externa explican buena parte de la suba.
La vaca se convirtió en la gran excepción dentro de un mercado ganadero que, en términos generales, continúa mostrando precios con escaso movimiento. En los últimos dos meses y medio, tanto la vaca gorda como la conserva acumularon aumentos de entre 15% y 20%, en un contexto marcado por una menor disponibilidad de animales para faena y por la expectativa de una recuperación de la demanda internacional.
A comienzos de julio, la vaca gorda se negociaba en torno a los $3.000 por kilo, mientras que la conserva rondaba los $2.000. Hoy, los valores se ubican entre $3.300 y $3.400 para la vaca gorda, mientras que el piso de la categoría conserva llegó aproximadamente a $2.400 por kilo.
La trayectoria de la vaca contrasta con la del resto de las principales categorías. En el mismo período, el novillo liviano se mantuvo prácticamente estable, alrededor de los $4.500 por kilo, mientras que el novillo pesado permaneció cerca de los $4.300.
Los novillitos y las vaquillonas, en tanto, mostraron incluso una baja nominal cercana a los $100 por kilo en sus segmentos más livianos.

Una oferta que se achica
Detrás de la recuperación del precio de la vaca aparece un factor central: hay menos animales disponibles para faena.
Si bien la caída de la oferta durante esta época del año responde en parte a la estacionalidad habitual del negocio ganadero, este año se suma una reducción de carácter estructural.
Los datos del SENASA muestran que entre enero y agosto se trasladaron 1,6 millones de vacas con destino a faena, un 13% menos que en igual período de 2025. Durante los primeros ocho meses del año pasado, ese volumen había alcanzado las 1,84 millones de cabezas.
El dato refleja una menor disponibilidad de vacas dentro del circuito comercial y ayuda a explicar por qué esta categoría consiguió despegarse de la tendencia general del mercado.
China, otra vez en el radar
A la menor oferta doméstica se suma otro elemento que puede jugar a favor del precio: la posibilidad de una mayor demanda externa, particularmente desde China.
El gigante asiático es un destino clave para la carne vacuna argentina y tiene una fuerte incidencia sobre el mercado de vacas, especialmente sobre los cortes provenientes de animales adultos.
Por eso, cualquier señal de recuperación de las compras chinas puede generar expectativas entre frigoríficos, consignatarios y productores y darle mayor sostén a los valores de la categoría.
En este escenario, la combinación de menor oferta, precios que ya comenzaron a reaccionar y expectativas de una demanda externa más firme coloca a la vaca en una posición diferente al resto de la hacienda.
Por ahora, mientras el novillo y las categorías de consumo muestran un mercado mucho más estable, la vaca es la que consigue marcar la diferencia en las pizarras.
