Con una faena de hembras aún elevada y una tasa de extracción que da señales mixtas, se discute si la fase de retención ganadera podría estar en el horizonte. ¿Qué muestran los datos y qué esperan los analistas? Elaborado sobre la base de un trabajo de Franco Ramseyer y Julio Calzada (Bolsa de Comercio de Rosario)

Diagnóstico actual del ciclo ganadero argentino

Uno de los temas más debatidos entre los analistas de mercados agropecuarios es en qué punto del ciclo ganadero se encuentra actualmente la Argentina. Con una faena de hembras que se mantiene alta (47,4% del total) y una tasa de extracción proyectada entre 26% y 26,5% para 2025, todo indica que aún no se ha consolidado una fase de retención ganadera, aunque comienzan a vislumbrarse indicios.

Este ciclo, definido por fases de expansión y contracción de stock, depende de múltiples factores: clima, precios, disponibilidad de pasturas y decisiones estratégicas de los productores. En años recientes, la tendencia ha sido de liquidación, potenciada por la sequía del ciclo 2022/2023.

La faena de hembras aún no marca un giro claro

Uno de los indicadores clave para identificar un cambio en el ciclo es la proporción de hembras en la faena. Valores por encima del 47% suelen asociarse con una fase de liquidación. En 2025, el promedio anual se ubica exactamente en ese nivel, a pesar de que se enviaron a faena unas 169.000 hembras menos que en 2024.

El dato de noviembre (48,4%) no colabora con una lectura optimista. Sin una caída sostenida de este indicador por debajo del umbral del 44%, es difícil confirmar un inicio de fase de retención ganadera.

Tasa de extracción: ¿una señal temprana?

Este segundo indicador clave se calcula en base a la relación entre la faena anual y el stock ganadero inicial. Niveles por debajo del 24% indican retención; por encima, liquidación. Desde 2023, la tasa supera el 26%, lo que se alinea con una fase de liquidación persistente.

Sin embargo, el dato desestacionalizado de noviembre sugiere una tasa anualizada del 24%, asociado a mejores condiciones forrajeras y precios atractivos. Este dato ofrece una posible primera señal de que se estaría gestando una transición hacia una fase de retención ganadera.

¿Un cambio de fase inminente?

El análisis integrado de la participación de hembras en faena y la tasa de extracción no permite afirmar aún que haya un cambio de fase consolidado. Pero la caída significativa en la faena de noviembre, y el rebote en la calidad de las pasturas, encienden una luz amarilla en el tablero del ciclo ganadero.

Según el informe de Rosgan citado en el análisis, si no se implementa un plan de recomposición del rodeo, las señales de retención podrían disiparse. Es decir, estamos en una etapa de vigilancia activa más que en una de confirmaciones.