El jueves 21 se desarrolló una nueva audiencia de conciliación entre el sindicato y la cooperativa. No hubo acuerdos, aún cuando SanCor explicitó con todo detalle la propuesta realizada a los trabajadores. Mientras tanto, en todas partes se hacen preguntas sobre el origen de los fondos que ATILRA entrega únicamente a los afiliados más cercanos, discriminando al resto.
En esta oportunidad, la empresa dejó expresado en todo detalle la propuesta económica realizada en anteriores oportunidades, ya que las autoridades sindicales negaron sistemáticamente su existencia en el pasado.


Tal como nos preguntábamos en un artículo anterior, ¿por qué el sindicato insiste en coartar la posibilidad de trabajar y cobrar cuando existen propuestas formales y que sacarían de inmediato a los empleados de SanCor de la sensación de angustia e incertidumbre que atraviesan?
La pregunta inquietante: ¿de dónde sale el dinero que ATILRA distribuye?
En la nota ATILRA: LAS PRUEBAS DE SUS MANIOBRAS, exhibimos el mecanismo por el cual la organización sindical discrimina a los afiliados entre quienes siguen ciegamente las directivas y aquellos que, legítimamente, manifiestan su voluntad de trabajar y ganarse la vida con su propio esfuerzo, sin depender de dádivas ni de una «supuesta» generosidad de terceros.
Las imágenes que compartimos exhibían cómo se dirigen los «aportes» para que los afiliados más próximos, con total desparpajo.
Pero lo que corre cada vez con más fuerza por todas partes es la pregunta inquietante: «¿de donde saca el dinero ATILRA?».
Porque también se sabe que ese dinero no es bancarizado. Se trata de billetes, de dinero en efectivo. La imagen no hace más que traer el recuerdo de los famosos «bolsos de López» y de lo que sucedía en «la Rosadita». Y bien sabemos que ese dinero provenía de oscuras fuentes de financiación de la política.


Están tan frescos en la memoria colectiva esos episodios, que no preguntar sobre el origen de la financiación es como mínimo, inocente. Pero lo más probable, es que sería convertirse en cómplices. La justicia debería intervenir rápidamente para averiguar esto.
Audiencias que fracasan, motivos que no se explican
Es muy conocido el interés de las máximas autoridades de ATILRA en tomar posiciones definitivas en la gestión de la industria cooperativa. Por algo asumieron la defensa del fideicomiso que se venía planteando hasta octubre como una especie de «batalla final». Eso parece haber trastocado en un «vamos por todo», frase tristemente célebre en nuestro país.
No sería extraño pensar en que siga habiendo interés de ciertos grupos que se llaman «empresarios» en forzar una situación límite de la cooperativa, y que para tal fin, «financien» la presión sindical que «se lleve todo puesto», conducir a una quiebra y entrar como «salvadores».
Lo que los empleados de SanCor deberían saber es que, llegados a este punto, muchos de ellos se convertirán en desocupados. No se debería olvidar que el plan del famoso «fideicomiso» era dejar en la calle a casi 1.000 empleados, sin ninguna cobertura. Y que si se empiezan a mirarse las caras, se preguntarán a sí mismos, en silencio: «¿Ahora a quién le toca, a él o a mí?«.
Pero ya será tarde, ya se habrán perdido el tiempo y la oportunidad. Como señalamos en otro artículo: «ATILRA PROPONE UNA NAVIDAD AMARGA EN SANCOR».
