La actualización tecnológica en la lechería está transformando el trabajo diario en los tambos. Más allá de los robots de ordeño, las nuevas herramientas permiten mejorar la eficiencia, generar información clave para la gestión y elevar la calidad del proceso productivo, según el especialista Dante Grangetto.

La lechería atraviesa una etapa de cambios profundos impulsados por la incorporación de herramientas digitales, sensores y sistemas de monitoreo que modifican la manera de producir. La actualización tecnológica en la lechería ya no es una alternativa reservada para grandes establecimientos, sino una necesidad para quienes buscan mejorar la eficiencia, optimizar recursos y tomar mejores decisiones a partir de información objetiva.

Con más de 44 años de trayectoria, Dante Grangetto ha acompañado esa transformación desde sus comienzos como técnico en equipos e instalaciones de ordeño hasta convertirse en uno de los referentes más reconocidos del sector. Su experiencia le permite observar la evolución tecnológica desde una perspectiva práctica, siempre enfocada en las necesidades del productor y en el bienestar de las vacas.

La actualización tecnológica en la lechería va mucho más allá de los robots

Durante muchos años, la discusión sobre innovación estuvo asociada casi exclusivamente a los robots de ordeño. Sin embargo, Grangetto considera que esa visión resulta limitada.

«Lo top tecnológico es tener un sistema robotizado, pero desde el productor común hacia arriba existe un amplio espectro para mejorar la calidad del ordeño y el manejo de las vacas», explica.

Según el especialista, existen numerosas mejoras que pueden incorporarse progresivamente sin necesidad de realizar inversiones millonarias. El correcto funcionamiento de los equipos, una adecuada rutina de ordeño y la incorporación de dispositivos electrónicos representan avances concretos para cualquier establecimiento.

La verdadera actualización tecnológica en la lechería consiste en integrar herramientas que permitan trabajar mejor y obtener resultados sostenibles en el tiempo.

La información se convirtió en el principal recurso del tambo

Para Grangetto, el gran cambio de los últimos años no está únicamente en la maquinaria, sino en la enorme cantidad de datos que hoy generan los sistemas modernos.

«Toda la tecnología vino a ayudar a ordeñar, pero también a tener información. Ahí está la verdadera clave», sostiene.

Los sistemas de identificación electrónica, los monitoreos individuales y el seguimiento permanente de cada animal permiten detectar problemas sanitarios, mejorar la reproducción, optimizar la alimentación y elevar la productividad general del rodeo.

No obstante, advierte que disponer de información no alcanza por sí solo.

La eficiencia aparece cuando esos datos se interpretan correctamente y se transforman en decisiones de manejo.

Cuatro décadas acompañando la evolución del sector

Grangetto comenzó su carrera realizando chequeos estáticos y dinámicos de equipos de ordeño. Con el paso de los años incorporó el diseño de instalaciones, asesoramiento en ampliaciones y modernizaciones, además de la capacitación de técnicos y personal de tambos.

Su trabajo también evolucionó con las nuevas demandas del sector.

Las capacitaciones presenciales fueron complementadas con entrenamientos virtuales y asesoramientos personalizados, modalidad que le permitió ampliar el alcance de sus conocimientos incluso hacia otros países de Latinoamérica.

«Siempre intento que las vacas sean bien ordeñadas y que el productor pueda aprovechar cada mejora tecnológica», resume.

Ese compromiso permanente con la formación explica por qué continúa siendo una referencia técnica para empresas y productores.

Tecnología con criterio para una lechería más eficiente

La innovación seguirá avanzando y aparecerán nuevas soluciones para los tambos. Sin embargo, Grangetto insiste en que el éxito dependerá menos del equipamiento adquirido que de la capacidad para utilizarlo correctamente.

La actualización tecnológica en la lechería implica combinar conocimiento, capacitación y gestión para convertir la información en productividad.

En un contexto donde la competitividad exige producir más con mayor eficiencia, esa mirada integral aparece como uno de los principales desafíos para la lechería argentina.

Como suele resumir el propio especialista, la tecnología siempre termina llegando. Lo verdaderamente importante es que productores y técnicos estén preparados para aprovechar todo su potencial.