La persistente negativa del sindicato lechero ATILRA a considerar las propuestas de la cooperativa amenaza a que los empleados vivan las fiestas de Navidad y Año Nuevo en una situación extrema. La intransigencia se impone a los buenos deseos y la paz a la que aspiran sus representados.
Como si fuera una historia de nunca acabar, cada día se viven capítulos de una intensidad emocional que afecta particularmente a los empleados de SanCor. Desde hace varios días, muchos de ellos manifestaron su voluntad de volver al trabajo, sin considerar la opinión de las autoridades sindicales, que mantienen una lucha continua para imponerse y quedarse con los activos de la empresa.
Es que los empleados reconocen, en esa actitud, una intención que va mucho más allá de la defensa de los derechos de los trabajadores, e interpretan que hay un interés particular que los deja de lado, que no considera sus necesidades y que son usados como moneda de intercambio en una lucha que no es la de ellos.
Los empleados de SanCor quieren trabajar
Por eso fue que en distintas plantas industriales, tomaron la decisión de retomar las tareas. Así fue que en las instalaciones emplazadas en Gálvez (Santa Fe), La Carlota y Devoto (Córdoba) se autoconvocaron para comenzar las actividades productivas. A ellos se suman los empleados y transportistas que tienen relación con el Centro de Distribución ubicado en Don Torcuato, provincia de Buenos Aires.
En Gálvez se procesan quesos para elaborar quesos rallados, fundidos y untables, y también se fraccionan quesos semiduros. En La Carlota se fabrican quesos duros que luego se fraccionan en Gálvez o son exportados en grandes volúmenes y en Devoto se comenzó con el fraccionado de manteca. Allí también hay capacidad para la producción de crema y de quesos bajo la marca Mendicrim y también leche en polvo.

El enojo del gremio
La reacción de las autoridades sindicales ante la rebelión silenciosa de los empleados no se hizo esperar. Con la excusa de la supuesta ausencia de un plan formal por parte de SanCor, decretó de buenas a primeras un paro de 8 horas por turno. Traducido es paro por 24 horas.
No obstante, esa instrucción fue desoída, y en las tres plantas mencionadas los empleados, entre ellos personal jerarquizado y no afiliado, llevaron a cabo su labor.
Una historia de intransigencia, de abusos y aprietes
Resulta sorprendente que ante la existencia de una propuesta concreta de la empresa, de rápida recuperación de los haberes y con reconocimiento aún de los días no trabajados, las autoridades sindicales prefieran la intransigencia antes que el bienestar de sus afilados.
Más aún: entre los mensajes que nos hacen llegar los afiliados, relatan que el gremio no los asistió cuando dispuso una suma de dinero de $100.000 solamente para aquellos que firmaron una carta documento contra las autoridades de la empresa, dejando de lado a quienes prefirieron no hacerlo. También mencionan amenazas a quienes quieren trabajar, entre las cuales se cuenta la eventual suspensión de las prestaciones de la obra social y de otros beneficios y coberturas.
La pérdida de confianza en el gremio
Así y todo, uno de los factores que más los molesta y señalan es que se dieron cuenta que las autoridades sindicales les ocultaron las distintas ofertas que SanCor fue haciendo, negando cosas que se habían expuesto en las audiencias en las dependencias del Ministerio de Trabajo de la Nación (ahora Secretaría) y que luego salieron a la luz a partir de la distribución de las actas respectivas.
Eso les demostró una absoluta falta de transparencia, que condujo a una destrucción de la confianza y el descreimiento en las promesas y visiones. El gremio nunca pudo explicarles porqué aceptó que el fideicomiso dejara de lado en sus planes, sin reconocimientos de ningún tipo, a casi 1.000 empleados. Tampoco, cómo podría abordarse la recuperación de los puestos de trabajo en el hipotético caso de que la Cooperativa se vea forzada a cerrar sus puertas. A partir de una circunstancia como esa, no habría una reactivación inmediata; por el contrario, la inactividad se prolongaría por muchos meses, tal vez, años.
Además, como si fuera una cachetada al momento que se vive, ATILRA convocó a una gran fiesta el pasado sábado 16, en su boliche bailable LOW, ubicado en Sunchales, para despedir el año, con atracciones tales como Dady Brieva, Angela Leiva y la reconocida banda cordobesa Trulalá. Cuentan que ante el desinterés y rechazo de la propuesta, llegaron a disponer la entrada y el traslado gratuitos a empleados de Devoto y otras localidades.

A la espera de una triste Navidad
Falta saber cuándo reaccionarán el resto de los empleados, de las plantas antes mencionadas y de las de Balnearia y Sunchales, y exigirán retomar las actividades y así lograr nuevamente ingresos.
Lo concreto es que hoy, los empleados de SanCor son conscientes de que se enfrentan a la Navidad más triste y amarga. Y que quienes los guiaron a esta situación fueron los propios dirigentes de su organización sindical.
