Ante los pronósticos de lluvias superiores a lo normal, Entre Ríos avanza en un protocolo para el movimiento de hacienda ante El Niño, con el objetivo de agilizar las evacuaciones desde las islas, preservar la sanidad animal y garantizar la trazabilidad durante situaciones de emergencia.

Las proyecciones climáticas vuelven a poner en alerta a los sistemas ganaderos que desarrollan su actividad en zonas de islas. En ese contexto, el movimiento de hacienda ante El Niño se transforma en un aspecto estratégico para minimizar pérdidas productivas y asegurar que una eventual evacuación de animales pueda realizarse de manera rápida, ordenada y con todas las garantías sanitarias.

Con ese objetivo, el Ministerio de Desarrollo Económico de Entre Ríos reunió a representantes de organismos sanitarios, fuerzas de seguridad y entidades rurales para diseñar un protocolo que permita responder con mayor eficiencia frente a posibles crecientes de los ríos.

Planificación para actuar antes de una emergencia

La principal preocupación radica en reducir los tiempos de respuesta cuando las condiciones hidrológicas obliguen a retirar el ganado desde las islas hacia tierra firme. Una evacuación organizada disminuye el riesgo para los productores y evita complicaciones sanitarias posteriores.

Durante el encuentro, el ministro de Desarrollo Económico, Guillermo Bernaudo, remarcó la importancia de generar mecanismos de aviso anticipado. «Es muy importante generar un mecanismo de avisos para que los productores comuniquen cualquier riesgo inminente de inundación. Nuestra tarea es facilitar el trabajo seguro de los productores, manteniendo la transparencia en el tránsito y la trazabilidad de los animales», sostuvo.

El funcionario destacó que la coordinación entre organismos será determinante para que el movimiento de hacienda ante El Niño pueda concretarse sin generar inconvenientes administrativos ni sanitarios.

Sanidad y trazabilidad, prioridades del operativo

Uno de los principales desafíos es evitar que un traslado masivo favorezca la dispersión de garrapatas desde las islas hacia establecimientos ubicados en tierra firme.

El director de Producción Animal, Martín Sieber, explicó que Entre Ríos posee una fuerte tradición ganadera en ambientes isleños, aunque esa realidad exige extremar los controles sanitarios durante las emergencias.

«Inclusive, ante cualquier emergencia que requiera evacuar el ganado de inmediato, el transportista puede generar un Documento Único de Transporte en cinco minutos desde su teléfono», señaló el funcionario, quien remarcó que la digitalización de este trámite aporta mayor flexibilidad sin resignar controles.

Desde el Gobierno provincial insistieron en que la comunicación temprana por parte de los productores seguirá siendo un requisito fundamental para preservar la trazabilidad de los rodeos.

Coordinación entre instituciones para dar previsibilidad

El trabajo conjunto también involucra a la Fundación de Lucha Contra la Fiebre Aftosa (Fucofa), Senasa, Prefectura Naval Argentina, Policía de Entre Ríos y entidades representativas del sector productivo.

El presidente de Fucofa, Matías Martiarena, recordó que en determinadas situaciones críticas los productores disponen de apenas algunos minutos para embarcar la hacienda antes de que el avance del agua vuelva imposible la maniobra. Además, indicó que existen más de 440.000 cabezas de ganado en las islas entrerrianas, una cifra que refleja la importancia económica de esta actividad.

Por su parte, desde Prefectura informaron que actualmente existen 29 embarcaciones registradas para el transporte de ganado en el corredor comprendido entre La Paz y Ramallo, de las cuales 22 ya se encuentran operativas, mientras continúan las gestiones para habilitar las restantes.

Un protocolo que fortalece la producción

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) destacó la necesidad de definir previamente los puntos de desembarque para facilitar los movimientos cuando sea necesario evacuar animales.

La previsión resulta clave porque permite reducir demoras, evitar pérdidas económicas y ofrecer mayor seguridad a quienes desarrollan sistemas productivos en ambientes altamente condicionados por la dinámica de los ríos.

Más allá de la evolución que finalmente tenga el fenómeno climático, el consenso alcanzado entre organismos públicos, sanitarios y representantes del sector constituye un paso importante para fortalecer la capacidad de respuesta provincial.

En un contexto donde los eventos climáticos extremos son cada vez más frecuentes, avanzar en herramientas de planificación representa una inversión en competitividad. El movimiento de hacienda ante El Niño deja de ser únicamente una respuesta ante una emergencia para convertirse en una estrategia preventiva que protege la producción, mejora la coordinación institucional y brinda mayor previsibilidad a miles de productores entrerrianos.