Durante la Expo Ganadera del Centro, el Lic. Víctor Tonelli analizó el escenario que atraviesa la producción de carne y destacó una combinación poco habitual: demanda internacional firme, menor disponibilidad de hacienda y un ciclo de retención que alcanza a buena parte de los principales países productores. En ese contexto, consideró que la Argentina tiene una oportunidad para invertir, producir más y acelerar la incorporación de tecnología.

La ganadería mundial atraviesa una situación que, para Víctor Tonelli, tiene características excepcionales. El asesor ganadero explicó durante la Expo Ganadera del Centro que el actual escenario de precios no puede analizarse únicamente desde la realidad argentina, sino que forma parte de un fenómeno internacional mucho más amplio.

“Lo primero es entender que lo que pasa en la Argentina está pasando en el contexto internacional”, señaló. Según explicó, en los últimos años se produjo un fuerte crecimiento de la demanda mundial de carne que llevó a numerosos países proveedores a reducir existencias para poder acompañar ese aumento del consumo.

Pero durante 2026 apareció un fenómeno adicional que Tonelli considera particularmente significativo.

Un ciclo de retención que alcanza a los principales productores

“Ha ocurrido algo durante 2026 que en 55 años de profesión nunca vi: prácticamente casi todos los países productores y proveedores de carne del mundo entraron en lo que llamamos ciclo de retención para recuperar stock futuro”, afirmó.

La retención implica que una mayor proporción de hembras permanece dentro de los rodeos para recomponer existencias y aumentar posteriormente la producción. El efecto inmediato, sin embargo, es una menor disponibilidad de animales para faena y, por lo tanto, una restricción de la oferta de carne.

Para Tonelli, allí aparece uno de los elementos centrales para comprender las perspectivas del negocio ganadero.

“Cuando ocurren los ciclos de retención, que suelen ser muy largos, cae la oferta, la demanda sigue muy firme y el diferencial entre oferta insuficiente y demanda insatisfecha hace que los precios, por un período largo, estén muy firmes”, explicó.

Previsibilidad para volver a invertir

Ese escenario internacional adquiere especial importancia para una actividad caracterizada por ciclos productivos extensos. A diferencia de otras producciones, las decisiones tomadas hoy en ganadería pueden necesitar varios años para expresar plenamente sus resultados.

Por eso, Tonelli considera que un período prolongado de valores firmes puede generar las condiciones necesarias para recuperar inversiones.

“Es una oportunidad para el ganadero, que necesita ciclos largos y cierta previsibilidad de valor para invertir y recuperar en un período de tiempo su inversión”, sostuvo.

El desafío, entonces, no pasa solamente por aprovechar mejores precios. La oportunidad también plantea la necesidad de mejorar los índices productivos, incorporar herramientas y aumentar la eficiencia de los sistemas.

En otras palabras, un buen escenario comercial puede convertirse en el incentivo para resolver problemas estructurales que la ganadería arrastra desde hace años.

Del boom de precios al “boom técnico”

Tonelli ha planteado en distintas oportunidades que, frente a un escenario favorable de precios, la respuesta del sector debería ser también un “boom técnico”: invertir no solamente en más hacienda o infraestructura, sino en conocimiento, información, gestión y tecnologías capaces de mejorar los resultados.

Sin embargo, esa transformación no ocurre de manera automática.

Consultado sobre las dificultades que todavía existen para incorporar software de gestión y otras herramientas digitales en los establecimientos agropecuarios, reconoció que persiste una barrera cultural.

“Hay que tener un poquito de paciencia porque el cambio cultural y hasta generacional lleva tiempo”, señaló.

La diferencia generacional resulta evidente. “Veo que los jóvenes este tema lo manejan porque ya nacieron digitalizados. A los viejitos nos cuesta un poco más. Seguimos algunos con el Excel y otros con la libretita y la birome”, graficó.

Más allá de esas resistencias, Tonelli considera que la adopción terminará imponiéndose a partir de los beneficios concretos que ofrecen estas herramientas.

“Va a llegar porque claramente la ayuda que te da es sorprendente”, afirmó.

Inteligencia artificial: un ejemplo del cambio

Para explicar la velocidad que puede adquirir esa transformación, Tonelli recurrió a su propia experiencia con la inteligencia artificial.

Reconoció que hasta hace poco tiempo no utilizaba estas herramientas y que buena parte de su trabajo implicaba buscar información y datos provenientes de numerosas fuentes internacionales.

“Me la pasaba rastreando datos por lugares inimaginables, en idiomas inimaginables. Ahora pregunto y, más o menos, si pregunto bien, me contesta todo en nanosegundos”, ejemplificó.

Para el especialista, ese proceso permite comprender lo que puede ocurrir también dentro de los establecimientos ganaderos: cuando una tecnología demuestra que facilita una tarea, mejora la información disponible o ayuda a tomar mejores decisiones, su incorporación comienza a acelerarse.

“Esto es lo mismo para la ganadería o para cualquier actividad”, resumió.

Una oportunidad que puede acelerar la transformación

Tonelli observa además un cambio de actitud entre los productores. El escenario favorable comienza a ser percibido como una oportunidad concreta y eso puede convertirse en un factor decisivo para acelerar inversiones que hasta ahora permanecían postergadas.

“El productor ya entendió que hay una oportunidad. Cuando entiende que hay una oportunidad, le gusta pisar el acelerador”, afirmó.

Reconoció, no obstante, que todavía existe cautela respecto de lo que pueda suceder durante 2027. Pero consideró que, si ese período puede transitarse razonablemente, las perspectivas posteriores son alentadoras.

“Todavía tiene el miedito del 2027, pero si logramos sortearlo razonablemente bien, vienen años extremadamente interesantes para multiplicar esta adopción de nuevas tecnologías y demás”, concluyó.

El planteo deja una definición que trasciende la coyuntura de precios. Para la ganadería argentina, la oportunidad no sería solamente vender carne a mejores valores, sino aprovechar un ciclo internacional favorable para invertir, producir más, gestionar mejor y acelerar una transformación tecnológica que permita capturar esa oportunidad con mayor eficiencia.