El tratamiento de efluentes en tambos gana protagonismo como herramienta para reducir costos, recuperar agua y mejorar la gestión ambiental en sistemas productivos y plantas lácteas. Bio Global presentó una tecnología de secado de lodos que permite reutilizar recursos y optimizar el manejo de residuos agroindustriales.

La gestión eficiente de residuos y el uso racional del agua se consolidan como desafíos estratégicos para la producción lechera y agroindustrial. En ese escenario, el tratamiento de efluentes en tambos aparece como una solución cada vez más demandada por establecimientos que buscan reducir costos operativos y mejorar sus indicadores ambientales sin resignar eficiencia productiva.

Durante Todolactea 2026, Gustavo Ghisolfi, director de Bio Global, presentó un sistema de tratamiento de efluentes orientado tanto a tambos y feedlots como a industrias lácteas y queserías. La empresa, con trayectoria previa en sectores como cervecería y aceiteras, comenzó a expandir su tecnología hacia el segmento agropecuario con foco en el reaprovechamiento del agua y la valorización de residuos.

Tecnología para optimizar el manejo de efluentes

El sistema desarrollado por Bio Global trabaja sobre efluentes con alta carga orgánica mediante procesos de floculación, decantación y deshidratación de lodos. Según explicó Ghisolfi, la tecnología permite separar sólidos y líquidos para mejorar la calidad final del agua y reducir significativamente el volumen de residuos.

“La tecnología que venimos a ofrecer es fundamentalmente un sistema de secado de lodos. El efluente pasa por una planta de tratamiento y luego ingresa a un geotubo donde quedan retenidas las partículas sólidas”, explicó el directivo.

La propuesta tecnológica se adapta a distintos tipos de industrias y establecimientos agropecuarios. Puede utilizarse en tambos, feedlots, plantas lácteas y queserías, especialmente en sistemas donde la gestión de efluentes representa un costo creciente vinculado al uso de agua, energía y disposición final de residuos.

Además, el sistema apunta a mejorar la sustentabilidad de los procesos productivos. El agua recuperada puede reutilizarse en distintas tareas operativas, reduciendo la demanda hídrica y los costos energéticos asociados al bombeo y generación de agua para limpieza o procesos internos.

Recupero de agua y reducción de costos

Uno de los principales diferenciales del tratamiento de efluentes en tambos presentado por Bio Global es la capacidad de recupero de agua. Según indicó Ghisolfi, el sistema permite obtener entre 70% y 80% de recuperación hídrica, un aspecto clave en establecimientos donde el consumo diario de agua es elevado.

“El beneficio fundamental es el reaprovechamiento de agua. También se reducen los costos de producir esa agua y el consumo energético asociado al movimiento y tratamiento”, señaló.

La posibilidad de reutilizar agua tratada representa una ventaja económica concreta para los productores, especialmente en sistemas intensivos donde el manejo eficiente de recursos se volvió determinante para sostener márgenes productivos.

Otro punto destacado es la disminución de costos logísticos y ambientales vinculados a la disposición final de lodos. Con el proceso de deshidratación, los sólidos quedan contenidos dentro de los geotubos y pueden transformarse posteriormente en compost o aplicarse a campo como enmienda orgánica.

Subproductos y economía circular en el tambo

La reutilización de los lodos deshidratados aparece como otro eje relevante dentro de la propuesta tecnológica. El sistema permite transformar un residuo complejo en un subproducto con potencial agronómico, alineado con criterios de economía circular y sostenibilidad.

“Una vez que los lodos están totalmente deshidratados, pueden utilizarse para compost o disponerse a campo. Con esto evitamos traslado, costos y problemas de disposición final”, sostuvo Ghisolfi.

El avance de este tipo de soluciones responde también a una mayor presión regulatoria y social sobre la gestión ambiental de los sistemas productivos. Cada vez más establecimientos buscan incorporar herramientas que les permitan demostrar mejoras en sustentabilidad y eficiencia operativa.

En paralelo, la tecnología aplicada al tratamiento de efluentes en tambos empieza a convertirse en un factor de competitividad para empresas y productores que buscan diferenciarse mediante procesos más eficientes y responsables con el ambiente.

La presentación realizada en Todolactea 2026 mostró cómo la incorporación de sistemas de secado de lodos y recupero de agua puede integrarse a diferentes escalas productivas. En un contexto de mayores exigencias ambientales y costos crecientes, estas herramientas comienzan a posicionarse como inversiones estratégicas para el futuro de la producción lechera y agroindustrial.