En la Expo Ganadera del Centro, el ingeniero agrónomo y asesor ganadero Osvaldo Luna analizó la realidad de la cría, la recría y el feedlot. Su planteo: los valores favorables de la hacienda deben acompañarse con gestión económica, eficiencia productiva y planificación comercial para transformarse en rentabilidad.

Los buenos precios de la hacienda no garantizan por sí solos la rentabilidad ganadera. Así lo planteó Osvaldo Luna en diálogo con Ganadería y Negocios, a propósito de su charla en la Expo Ganadera del Centro. El asesor repasó cómo se posicionan los distintos sistemas productivos y qué decisiones requieren para aprovechar el escenario comercial.

Según Luna, los precios del ternero y del novillo se ubican en niveles históricamente altos. Sin embargo, detrás de esas cotizaciones conviven empresas con resultados económicos muy diferentes. Por eso, propuso mirar el negocio completo: cuánto cuesta producir, cuántos kilos se obtienen y cómo se organiza la compra y la venta de hacienda.

Cría: un mismo precio, distintos resultados

En los sistemas de cría, Luna señaló que existen diferencias importantes entre los márgenes brutos por hectárea de las empresas, aun cuando reciben precios similares por sus terneros y sus vacas de descarte.

Esa variabilidad pone en primer plano la gestión económica. Analizar los números y revisar la estructura de costos permite comprender por qué un establecimiento logra mejores resultados que otro y dónde están las posibilidades de mejora.

Entre los componentes de mayor peso, el asesor destacó el alquiler o el costo de oportunidad de la tierra. En los casos que presentó, ese rubro representa entre el 40 y el 50% de la estructura de costos.

Además, remarcó la necesidad de contar con una planificación comercial sólida. Definir cuándo vender y cómo defender el producto forma parte del trabajo para mejorar la rentabilidad, incluso en un mercado de commodities.

Recría: producir más kilos para diluir la relación de compra y venta

En la recría, el desafío pasa por una relación de compra y venta elevada. El valor de ingreso de los animales obliga a prestar especial atención a los kilos que se incorporan durante el proceso y al costo de producirlos.

Luna planteó la posibilidad de realizar recrías más largas en términos de kilos agregados por cabeza. Al mismo tiempo, destacó la importancia de mejorar la ganancia diaria de peso para alcanzar los objetivos productivos en menos tiempo.

Así, sumar kilos y producirlos con mayor eficiencia son dos decisiones complementarias para diluir el impacto de una reposición costosa. La duración de cada planteo debe evaluarse junto con su desempeño productivo y económico.

Feedlot: condiciones para avanzar hacia un novillo más pesado

El engorde a corral también atraviesa cambios. Según explicó Luna, el precio competitivo del maíz favorece la relación entre el costo del kilo producido y el valor de venta de la hacienda terminada.

Esa situación impulsa planteos orientados a obtener animales más pesados que los novillos de alrededor de 420 a 430 kilos que mencionó como referencia.

Sin embargo, aumentar el peso de salida y sumar días de corral requiere revisar las estrategias nutricionales y de manejo. La oportunidad económica debe acompañarse con decisiones técnicas que permitan sostener la eficiencia durante el engorde.

Rentabilidad ganadera: gestionar para aprovechar los precios

El análisis de Luna deja un eje común para la cría, la recría y el feedlot: los precios favorables generan oportunidades, pero el resultado depende de cómo las aprovecha cada empresa.

Conocer los costos, medir la producción y planificar las decisiones comerciales permite evaluar alternativas con mayor precisión. En ese trabajo cotidiano se define cuánto de un buen precio termina convirtiéndose en renta.