Durante el Seminario Internacional de Lechería 2025, el Ing. Agr. Alejandro Centeno, del INTA San Francisco, brindó recomendaciones estratégicas para productores, con un fuerte foco en la eficiencia en los tambos como herramienta para la sostenibilidad de las empresas familiares.

El Ing. Agr. Alejandro René Centeno, jefe de la Agencia de Extensión del INTA en San Francisco (Córdoba), participó del Seminario Internacional de Lechería 2025 que se desarrolló en la Sociedad Rural de Rafaela. Con una larga trayectoria acompañando a productores tamberos, centró su exposición en un concepto que atraviesa transversalmente toda la gestión agropecuaria: la eficiencia en los tambos.

«Trabajar con eficiencia es lo que permite lograr escala, bajar costos y sostener las empresas en el tiempo», explicó Centeno. Esta afirmación, lejos de ser un lugar común, encierra una visión concreta sobre los desafíos actuales del sector. Según el especialista, el productor debe aprender a enfocarse en los aspectos más importantes de su negocio, y para eso la gestión de la información se vuelve indispensable. “Manejar una empresa sin datos es como conducir con los ojos cerrados”, sentenció.

Información, decisiones y enfoque empresarial

El ing. Centeno exhibió, durante su presentación, cuál es la situación económico-productiva de los tambos de la cuenca lechera central. Lo hizo con datos de los establecimientos que relevan en su área de cobertura y con una estratificación de acuerdo a su producción y características de gestión. Así fue desgranando los principales factores que inciden en la productividad y eficiencia en los tambos analizados.

En su intervención, Centeno fue enfático al señalar que uno de los principales pilares para mejorar la eficiencia en los tambos es la calidad de la información con la que se toman decisiones. Contar con datos precisos permite al productor evaluar rendimientos, detectar fallas y planificar con mayor previsibilidad.

Pero además, el enfoque debe estar puesto en priorizar tareas y procesos de alto impacto. “No todo pesa igual dentro de una empresa. Saber en qué conviene invertir tiempo, energía y recursos es clave para no desbordarse”, expresó. Y agregó que este tipo de enfoque también incide positivamente en la armonía de las empresas familiares, donde conviven lo productivo y lo afectivo.

Costos ocultos: el enemigo silencioso

Uno de los puntos más interesantes de la charla fue la mención a los llamados “costos ocultos”, un concepto que, si bien puede sonar abstracto, tiene implicancias muy concretas en la rentabilidad. Centeno explicó que estos costos no siempre están registrados contablemente, pero afectan de manera directa la eficiencia en los tambos.

“El desperdicio de pasto, el mal uso del silo, los movimientos innecesarios con vehículos o maquinaria, o incluso la falta de organización para compras e insumos generan pérdidas que muchas veces no se ven, pero existen”, detalló. Para contrarrestarlo, recomendó herramientas simples como la planificación semanal, grupos de WhatsApp para coordinar tareas y una mirada crítica sobre los hábitos de trabajo. “Organizarse es ganar eficiencia, y eso es ganar plata”, resumió.

El rol de la familia y el recambio generacional

Centeno también se refirió a la dimensión humana de las empresas tamberas, donde la familia suele tener un rol protagónico. A su entender, la eficiencia en los tambos también depende de la capacidad de sostener vínculos sanos, de distribuir responsabilidades con claridad y de acompañar procesos de recambio generacional de forma natural.

“El recambio generacional siempre existió, pero hoy los jóvenes piensan distinto, quieren otras cosas. No podemos obligarlos a continuar un legado si no lo sienten propio. Debemos guiarlos con amor y libertad, mostrarles el valor del trabajo en el campo, pero sin ataduras”, reflexionó. En ese sentido, llamó a los tomadores de decisiones actuales a revisar sus propios paradigmas y a habilitar espacios de diálogo y participación para las nuevas generaciones.

Eficiencia en los tambos como cultura de empresa

El mensaje del Ing. Centeno dejó en claro que no se trata solo de mejorar índices productivos, sino de construir una cultura de trabajo más consciente, ordenada y estratégica. La eficiencia en los tambos, entendida como una combinación de información, organización y visión a largo plazo, puede ser la llave que permita a muchas empresas familiares proyectarse con solidez en el tiempo.

“Ser eficiente no es solo gastar menos. Es hacer lo correcto en el momento correcto, con las personas indicadas y con objetivos claros. Es un proceso de mejora continua que abarca desde lo técnico hasta lo humano”, concluyó.