Organizado por la Sociedad Rural de Rafaela, el Seminario Internacional de Lechería se estableció como una cita anual obligatoria para analizar la realidad, proponer soluciones, informarse sobre aspectos relevantes y debatir sobre los puntos álgidos de la actividad.

Ambiente distendido por el cambio que se viene experimentando en la economía lechera, expectativas por la apertura económica, miradas que convergen sobre algunos de los aspectos centrales de la actividad, experiencias productivas y empresariales. También los interrogantes sobre los caminos a transitar, con dudas sobre las reacciones y las posibilidades de capturar oportunidades. Y una ausencia notable, que se hizo sentir por la falta de voz y de propuestas que resultan indispensables por un actor preponderante: el eslabón de la industria lechera «grande». Por suerte, como siempre, la pequeña y mediana industria lechera dio la cara.

El desarrollo del 5° Seminario Internacional de Lechería

Agrobioindustria, la estrategia para potenciar nuestra matriz de producción

Tras los discursos de apertura, la actividad comenzó rápidamente con la participación del ing. agr. Oscar Osán, decano de la Facultad de Ciencias Agrarias de Esperanza. Conocedor profundo de la actividad lechera desde el lado productivo y el análisis económico, dio cuenta de cómo se vino estructurando el escenario de negocios, de la mano de la revolución tecnológica y la integración de diversas disciplinas. La mirada sistémica aplicada le permitió identificar los múltiples actores y la inserción de la producción sectorial en otras áreas de la economía.

Con una mirada absolutamente globalista y lejos de la atribución asignada a los productos lácteos como partícipes restringidos al consumo tradicional, mostró cómo van sumando soluciones a otras necesidades, creando oportunidades. Se derriban paradigmas y se abre un nuevo mundo para los negocios del agro y de la lechería.

Costos de producción en el tambo, entre la eficiencia y el liderazgo

El ing. agr. Alejandro Centeno, profesional del INTA San Francisco, exhibió la información con la que cuentan para describir la evolución del negocio de la producción lechera. Con la estratificación y la aplicación de diversas tecnologías, pudo mostrar cuál es el desempeño de las distintas escalas de acuerdo a la aplicación de las herramientas productivas con las que cuentan los productores.

Así, los resultados son los permiten demostrar por qué la productividad y la eficiencia son las que se imponen al momento de evaluar el trabajo realizado en cada explotación.

La transformación empresarial en experiencias

Dos experiencias sumamente enriquecedoras fueron expuestas en este Seminario. Ambas demuestran cómo las visiones de largo plazo, unidas a la cohesión y desarrollo integral de las empresas familiares a través de sus integrantes son esenciales para el éxito.

La primera de ellas fue la presentada por la familia Cassina, de Cañada Rosquín. Los expositores fueron Franco y Juan Cassina, quienes están al frente de las actividades. Mencionaron los diversos hitos que fueron cumpliendo y las experiencias que debieron atravesar para alcanzar el grado de desarrollo que hoy exhiben.

La empresa, diversificada en distintas actividades productivas primarias, tiene además una etapa de transformación productiva a partir de una fábrica con variadas presentaciones de queso Azul, que comercializan en forma directa y a través de distintos establecimientos.

La historia, contada por sus principales protagonistas, revela un sinfín de circunstancias que sólo pueden tener resolución a partir del diálogo, el entendimiento y la fijación de objetivos de largo plazo.

Otra experiencia presentada fue la de la familia Beltramino, de Eusebia. Con ocho tambos, una matriz productiva que se alterna con actividades agrícolas, tanto Raúl como su hijo Andrés, reconocen en el asociativismo una fortaleza para apalancar el desarrollo empresarial.

La participación en distintos ámbitos de intercambio, los grupos de asesoramiento, la fortaleza en el conocimiento técnico y el desarrollo de habilidades en sus más de 80 integrantes son, junto a la unión y la claridad de la mirada familiar, son los fundamentos de un éxito que siempre da que hablar.

Anticipar lo obvio

La participación posterior fue la del Lic. Roberto Bazán. Reconocido por el trabajo en la manera en la cual se relacionan e interactúan las diversas generaciones de las empresas familiares, expuso sobre los ámbitos y factores que inciden en los mutuos entendimientos y la participación de los actores de estas sociedades. Los temores, las expectativas, los egos; su relación con los formatos societarios y las respuestas legales a las configuraciones y disputas; las necesarias negociaciones entre las partes y los mecanismos de resolución de conflictos, de manera preventiva y reactiva, fueron parte de su disertación.

La lechería argentina, internacional con su regreso a la FIL

El bloque «internacional» de este encuentro estuvo marcado por el regreso de Argentina a la Federación Internacional de Lechería. El acontecimiento, anunciado en la última edición de Todoláctea, ya pasó a los hechos, los que fueron informados tanto en sus postulados como en la gestión por la flamante Presidente del capítulo argentino, la periodista Elida Thiery, como por el director nacional de Lechería, Sebastián Alconada; Fabian Habegger, de la Escuela Superior Integral de Lechería de Villa María y Germán Quiroga, secretario del Comité Nacional. Desde Chile, y por videoconferencia, Octavio Oltra (Secretario del Comité Nacional chileno) compartió la invitación para la Cumbre Mundial que se realizará en octubre en dicho país.

Cada uno de ellos explicó la importancia de la iniciativa, la forma en que se plasmó, cuáles son los objetivos y las formas de trabajo que se asumen para concretarlos.

2025: entre la macro, la innovación y la cirugía de costos

El análisis de la economía, entre los grandes aspectos y los que tienen incidencia en las actividades, la relación con la política y los eventos de carácter mundial, regional y nacional fueron analizados por el economista Gustavo «Lacha» Lazzari.

Con humor, anécdotas e información, brindó su análisis y su mirada sobre qué se puede esperar del actual esquema económico. Exhibió los avances, las posiciones asumidas por el gobierno nacional y los factores que pueden fortalecer o debilitar las propuestas de un cambio que estima irrevocable e impostergable.

Señaló la necesidad de asumir la responsabilidad del propio cambio para cada uno de los actores, pero también la de participar para incidir sobre las cuestiones públicas que limitan el desarrollo económico y de las libertades individuales.

Diálogo institucional: una señal de madurez

En la anterior edición del Seminario Internacional de Lechería se había producido un contrapunto que fue muy comentado por los asistentes. Las miradas contrapuestas, pero fundamentalmente los argumentos empleados y las expresiones aplicadas dejaron una marcada tensión entre los panelistas y en el auditorio.

Tal como lo comentamos en la nota «La gremial productiva lechera santafesina cambia su enfoque», en los últimos días, de manera unificada y con un cambio radical de miradas y manera de gestionar, tanto CARSFE como MEPROLSAFE, dieron cuenta de una renovada y esperanzadora actitud. Y eso se vio ratificado sobre el escenario, espacio que fue compartido por Roberto Perracino (MEPROLSAFE), Alfredo Trionfini (CARSFE), Carlos De Lorenzi (director de Lechería de Santa Fe), Sebastián Alconada (director de Lechería de la Nación), Pablo Villano (APYMEL), a quienes se sumó Gustavo «Lacha» Lazzari, para dar su mirada externa.

Allí, los dirigentes ruralistas ratificaron de trabajar en pos de esa nueva perspectiva, a la vez que reconocieron la labor que realizan las autoridades de Santa Fe y la Nación, respectivamente. Los consensos logrados a partir de la exhibición de resultados tras las gestiones que se vienen realizando desde hace un año y medio a esta parte, parecen haber generado «la magia».

Ya parecen haberse dejado atrás las miradas negativas y las palabras altisonantes. El mutuo entendimiento de la necesidad de establecer objetivos comunes y resolver los problemas de muy antigua data son ahora las metas de la agenda. Es bueno que así sea, y que ante la llegada de nuevas dificultades, no haga torcer la mirada ni la madura responsabilidad que deben asumir quienes lideran los procesos de cambio.

La «gran ausencia» de la jornada

Como ya señaláramos, fue «demasiado» evidente la ausencia de la industria lechera «grande». Se trata de la agrupada en el Centro de la Industria Lechera (CIL).

Más allá de las eventuales justificaciones que se puedan esgrimir desde esa institución, lo cierto es que se trata de un eslabón demasiado importante como para soslayar su «faltazo». A esta altura de los acontecimientos, no resulta admisible el argumento de que alguna figura no pudiera acercarse y participar activamente, trasladando los puntos de vista de la cámara industrial. Son muchas las personas que bien podrían ocupar ese lugar.

Es que la «distracción» no es de este momento. Hace dos ediciones, causó estupor entre la audiencia que se dijera casi alegremente que el pago de la materia prima por su composición (básicamente «grasa» y «proteína») era algo que debería ser estudiado para su aplicación, pero que no era algo tan simple. Debe considerarse en este aspecto que tanto Mastellone como SanCor aplicaron este principio hace casi 30 años, como manera de reconocer y estimular el esfuerzo productivo de los tamberos.

Pero siempre, para algunas industrias, el pago de la leche por litro resultó más atractivo, porque de esa manera se hacían (y se hacen) de la materia prima de calidad sin pagar un centavo de más. Es como que «de noche, todos los gatos son pardos». Y eso genera falta de transparencia en la relación entre la industria y la producción primaria, y tiende a igualar para abajo toda la relación comercial.

Y como esa, otras responsabilidades le caben a la «gran industria». La de asumir una responsabilidad institucional para el desarrollo del sector, la de generar condiciones que permitan un desarrollo armónico de la cadena, porque en definitiva, no todo se resume en «pago lo que corresponde y que ellos se arreglen». Eso puede servir en momentos puntuales, pero cuando se trata de competir en serio (y eso parece ser algo que se viene en la economía argentina), la integración real, efectiva y con fundamentos de largo plazo, será lo que permita un negocio permanente, sólido y confiable para todos.

Por su parte, la pequeña y mediana industria, a través de la presencia de APYMEL, con su presidente, Pablo Villano, si dio la cara en este Seminario Internacional de Lechería. Expuso las dificultades y los desafíos, se animó a decir qué necesitan y qué están haciendo para posibilitar el crecimiento de sus integrantes y de esa manera cómo contribuir con todo el sector. Punto para ellos.