Quinta entrega de la serie de notas que habla sobre los factores que es necesario atender para impulsar el crecimiento del rodeo lechero. Se presentan los aspectos relacionados con las mejores prácticas a aplicar en cada etapa del desarrollo de los animales.

Aumento de la disponibilidad de vaquillonas de reposición

Las líneas de trabajo asociadas al aumento de la disponibilidad de vaquillonas de reposición en los establecimientos lecheros son (ver Parte III):

  • Eficiencia reproductiva
  • Mortandad y rechazo en categorías jóvenes
  • Duración de la etapa de recría

Se tratarán aquí aspectos generales relacionados con la mortandad y rechazo en categorías jóvenes. Algunos puntos sobre la eficiencia reproductiva fueron tratados en el artículo anterior (ver Parte IV). La duración de la etapa de recría (edad al primer parto) se abordará en el próximo artículo de esta serie (Parte VI).

Este artículo no pretende ser un tratado de buenas prácticas ni señalar la solución de manejo más adecuada para cada problema puntual. Sí pretende hacer un aporte a la comprensión cabal de la temática (conceptos, líneas de trabajo) para ayudar a establecer acciones prioritarias en función de los respectivos impactos esperables en el crecimiento del rodeo.

Mortandad y rechazo en categorías jóvenes

Las categorías de hembras jóvenes en el sistema lechero incluyen las etapas de ternera y hembra joven de recría. En ambas etapas pueden producirse pérdidas por muerte o rechazo. En términos generales, para los establecimientos lecheros de Argentina, la mortandad es la pérdida más importante.

Por su baja importancia, no trataremos en profundidad los rechazos de categorías jóvenes. Éstos son prácticamente nulos durante la etapa de crianza. Durante la etapa de recría, en condiciones normales, los rechazos son también de muy baja importancia, limitándose a aquellas vaquillonas que presentan algún problema anatómico o no son aptas reproductivamente. No obstante, no hay que dar por sentado que siempre será así. En algunos establecimientos puntuales pueden darse rechazos de vaquillonas por motivos sanitarios que, de ser numerosos, se vuelven un problema.

Mortandad

La mortandad de hembras jóvenes impacta sobre el potencial de crecimiento del rodeo produciendo una disminución de la oferta efectiva de vaquillonas de reposición. Toda muerte de una hembra joven debe considerarse una pésima noticia. Preñar una vaca, lograr la gestación completa (evitando el aborto) y arribar al nacimiento de una ternera es un proceso largo y difícil con el que se da por tierra si esa hembra joven se muere. Cuanto mayor edad haya alcanzado, más negativa es la noticia.

Establecer los grupos de riesgo, los puntos críticos, estudiar las causas de mortandad en cada caso y aplicar el correcto manejo que contemple su debido control debe ser una prioridad.

No obstante, debe tenerse en cuenta que las muertes que puedan comenzar a evitarse hoy impactarán en el crecimiento de rodeo con un importante tiempo de diferimiento. Una baja considerable de la mortandad de terneras tardará al menos dos años en percibirse. La ternera “salvada de la muerte” aún debe recriarse (incluyendo preñez y gestación) para alcanzar su primer parto, incorporarse al rodeo productivo e impactar, recién allí, sobre el número de cabezas. Las muertes evitadas durante la etapa de recría tendrán un efecto en menor tiempo, según el avance del proceso (algo más de un año como promedio).

En términos de mortandad, para los establecimientos lecheros de Argentina, la etapa de terneras es la más sensible. En esta etapa se incluyen las muertes producidas en el periparto y en la crianza.

Mortandad de terneras

Se ha reportado que el porcentaje de mortandad en la etapa de terneras es superior al 15% como promedio para la Argentina. En los apartados que siguen se detallan valores reportados para las etapas de periparto y crianza.

La mortandad en la etapa de terneras es probablemente el factor más difícil de dominar dentro de todos los puntos de control a los que se hará referencia a lo largo de esta serie de artículos.

El control de la mortandad de terneras depende totalmente del nivel de detalle y compromiso puesto en la ejecución de los procesos. En general, no puede decirse que haya desconocimiento de los factores a controlar ni de las diferentes técnicas de manejo y sistemas de crianza por parte de técnicos, productores y operarios.

Sin embargo, los establecimientos que se destacan por tener una baja mortandad en esta etapa aseguran un seguimiento minucioso y una ejecución eficiente y detallada de las tareas relacionadas, todos los días, sin altibajos. Es probable que en esos establecimientos las personas encargadas de la atención de los partos y de la crianza cuenten con adecuada capacitación y mucho tiempo para dedicar a estas tareas. Normalmente, también aplican protocolos, sistematizando las tareas, con un enfoque preventivo.

Mortandad en el periparto

El periparto es el período inmediatamente anterior, durante e inmediatamente después del parto. Las muertes de terneros en el periparto normalmente están asociadas a problemas durante el trabajo de parto o sus secuelas (distocias)2. Algunos estudios realizados en Argentina reportan índices de mortandad de terneros en el periparto en el orden del 6 al 7%1, 2.

Para asegurar una buena atención de los partos que presenten dificultades, el sector de pariciones debería ser recorrido con frecuencia (varias veces al día). Por lo tanto, para las personas a cargo, debería estar cerca y ser de fácil acceso. Las personas responsables deben estar debidamente capacitadas para tomar la decisión de intervenir y saber qué hacer ante partos difíciles. Tienen un alto impacto sobre la mortandad de terneros al parto el confort y la adecuada alimentación de la vaca en el preparto.

Mortandad en crianza

Según la Encuesta Lechera 2022-2023 del INTA3 , el índice medio de mortandad en crianza se ubica en el orden del 9 al 11% sobre nacidos vivos. Las principales causas de enfermedad y muerte en los terneros durante la crianza artificial son la diarrea neonatal y las patologías respiratorias. Ambas se pueden prevenir a través de un adecuado manejo sanitario4. Además del plan sanitario de los terneros, hay otras tareas de fácil sistematización, como la desinfección de ombligo, el calostrado y la vacunación preventiva de las vacas antes del parto.

El lugar de crianza debe asegurar que los terneros estén en estado de bienestar, a resguardo de factores ambientales adversos (uso de refugios) y mantener bajos niveles de contaminación microbiológica (higiene, rotación, ausencia de animales de otras especies).

Los alimentos suministrados deben ser de calidad nutricional adecuada e inocuos en términos de contaminación microbiológica. Todos los elementos utilizados para el suministro de alimentos y otras tareas de la crianza deben lavarse. La higiene es un aspecto fundamental.

Mortandad en recría

La mortandad en la etapa de recría es normalmente muchísimo menor a la de la etapa de terneras. Probablemente el promedio para los establecimientos lecheros de Argentina esté en el orden del 1 al 3%. En general es de baja importancia en cuanto al impacto final en el crecimiento del rodeo. No obstante, cada establecimiento debe evaluar su propia situación y tomar medidas en caso de presentarse un patrón diferente al mencionado.

Índices mayores de mortandad en recría, en general, están asociados a problemas de arrastre derivados de una crianza deficiente o a problemas puntuales como timpanismo o intoxicaciones, que pueden ser muy perjudiciales, por afectar a muchas vaquillonas al mismo tiempo.

Una vez que un establecimiento alcanza un nivel alto de eficiencia en el control de las pérdidas de hembras en las categorías jóvenes, si logra mantener estable en el tiempo ese desempeño, el impacto positivo en el crecimiento del rodeo será permanente (efecto “infinito”).

Fuente: MiLechería.ar. Autores: Ing. Agr. EPL Francisco Candioti y Dr. Javier Baudracco

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