La capacitación y tecnología en los tambos se consolidan como herramientas indispensables para mejorar la productividad, optimizar el trabajo diario y enfrentar la creciente dificultad para conseguir personal capacitado. Dante Grangetto analizó este escenario durante TodoLáctea 2026 y destacó la necesidad de acompañar la innovación con formación permanente.

La transformación que atraviesa la lechería ya no depende únicamente de incorporar nuevos equipos o automatizar procesos. Hoy el verdadero desafío pasa por lograr que la capacitación y tecnología en los tambos avancen de manera conjunta para aumentar la eficiencia y mejorar las condiciones de trabajo de quienes todos los días sostienen la producción.

Ese fue uno de los conceptos centrales que desarrolló Dante Grangetto durante TodoLáctea 2026. En la continuidad de la entrevista publicada por Ganadería y Negocios, el especialista puso el foco en un aspecto que considera determinante para el futuro del sector: las personas deben evolucionar al mismo ritmo que las herramientas disponibles.

La tecnología aporta información, pero necesita personas preparadas

La digitalización de los establecimientos lecheros ofrece cada vez más posibilidades para mejorar la toma de decisiones. Desde sistemas básicos hasta herramientas de monitoreo permanente, el productor dispone hoy de información que hace algunos años era imposible obtener.

“Hoy desde una simple instalación básica que le vamos agregando detalles tecnológicos va ayudando a ordeñar mejor y a tener mayor información. El uso de collares y el seguimiento de la vaca me lleva a tener eficiencia. Obviamente tengo que aprovecharla. Si la compro y no la uso, estoy tirando el dinero”, explicó Grangetto.

El especialista remarcó que la inversión tecnológica solo genera resultados cuando existe un verdadero aprovechamiento de la información que producen esos sistemas. La capacitación y tecnología en los tambos deben avanzar en conjunto para convertir los datos en mejores decisiones productivas.

Un problema histórico que exige nuevas respuestas

La dificultad para conseguir mano de obra no es una problemática reciente. Sin embargo, el crecimiento de los establecimientos y el avance tecnológico incrementaron la necesidad de contar con trabajadores cada vez más capacitados.

“Hoy se dice que uno de los grandes problemas es la mano de obra. Yo desde que estoy en el tema siempre hubo cuestiones con la mano de obra. A medida que se agrandaron las explotaciones y aparecieron nuevas tecnologías, se acentúa la necesidad de que la mano de obra esté capacitada”, señaló.

Según Grangetto, el desafío ya no consiste únicamente en incorporar personal, sino en ofrecer condiciones que permitan retenerlo. En ese sentido, consideró que la modernización de las instalaciones también representa una inversión sobre el recurso humano y no solamente sobre la productividad.

Instalaciones más cómodas para atraer y retener trabajadores

Las mejoras en las salas de ordeño también forman parte de la evolución tecnológica. Ambientes más cómodos y funcionales favorecen tanto el bienestar animal como las condiciones laborales de los operarios.

“Hace muchos años siempre dije: trabajemos con instalaciones con fosa. Bueno, a esas instalaciones agreguémosle algunas comodidades más para la vida de quienes trabajan allí”, recordó.

Para Grangetto, hacer más confortable el trabajo cotidiano puede convertirse en un elemento clave para evitar que muchos trabajadores abandonen la actividad en busca de otros empleos con mejores condiciones.

Además de las instalaciones, destacó la importancia de brindar acceso a servicios básicos que hoy forman parte de la calidad de vida de cualquier trabajador.

La capacitación como inversión para el futuro

El entrevistado sostuvo que el desarrollo del sector también depende de garantizar oportunidades para las familias rurales. La conectividad, el acceso a la educación y la formación continua aparecen como pilares indispensables para sostener el crecimiento de la actividad.

“Que los niños puedan ir a la escuela, que puedan tener conectividad para informarse y capacitarse. Y darle mucha capacitación para que esa gente sepa lo que tiene que hacer cuando está ordeñando una vaca, manejando una vaca o una maquinaria. La capacitación es clave”, afirmó.

En un contexto donde la incorporación de tecnología continuará acelerándose, la capacitación y tecnología en los tambos dejan de ser conceptos independientes para transformarse en una estrategia integral de desarrollo. La eficiencia productiva dependerá cada vez más de la capacidad de los equipos de trabajo para interpretar la información disponible, utilizar correctamente las herramientas y adaptarse a sistemas de producción cada vez más sofisticados.