La gestión y el monitoreo constante son fundamentales para que las empresas agropecuarias mejoren su competitividad y sostenibilidad, afirma el Ing. Agr. Matías Ribotta, de Esperanza, Santa Fe.
En diálogo con Ganadería y Negocios, analizó la situación climática y productiva en la región centro de la provincia y los desafíos que enfrentan los productores para optimizar sus sistemas.

Características de la zona productiva y situación climática

Las condiciones meteorológicas de enero y febrero afectaron fuertemente a los cultivos, generando situaciones de alto estrés en varias producciones. Los primeros veinte días del año fueron particularmente críticos, pero Ribotta mantiene la esperanza de que algunos cultivos aún puedan recuperarse y alcanzar rendimientos aceptables.

El contexto agrícola también se ve impactado por cuestiones económicas y políticas. La reducción de las retenciones a la producción podría favorecer el margen de los productores, aunque las actividades ganaderas y lecheras siguen siendo sectores sensibles a estas fluctuaciones. «En la zona centro de Santa Fe, la ganadería y la lechería son predominantes, y necesitan una planificación que les permita sostenerse ante los cambios del entorno», subraya.

Modelos productivos y rentabilidad en la región

La región centro de Santa Fe cuenta con una diversidad de suelos, lo que permite la combinación de distintas actividades productivas. «Los sistemas mixtos, que combinan agricultura, tambo y ganadería, tienden a ser más estables económicamente», explica Ribotta. Si bien la ganadería puede ser menos rentable a corto plazo, ofrece estabilidad en el largo plazo, lo cual es clave en un contexto de alta volatilidad climática y económica.

La decisión entre un sistema mixto o especializado depende de varios factores, entre ellos la escala de producción y las preferencias empresariales de cada productor. «En los últimos cinco años, las condiciones climáticas han sido desafiantes. En este escenario, elegir actividades más estables aunque menos rentables puede ser una estrategia viable», sostiene.

Sugerencias de manejo para los productores

«Cada lote es un mundo aparte», afirma Ribotta, haciendo hincapié en que no existe una receta única para el manejo productivo. Sin embargo, enfatiza que el monitoreo frecuente de los cultivos y la ganadería es fundamental para tomar decisiones oportunas. «Un mes o quince días pueden definir el rendimiento de un cultivo», advierte, destacando que las estrategias de manejo deben adaptarse según el estado del suelo y el historial de cada parcela.

En este sentido, el control periódico de los campos permite reaccionar a tiempo ante cambios climáticos o de mercado, optimizando los recursos disponibles. «Lo importante es enfocarse en lo que se puede hacer dentro del establecimiento, en lugar de preocuparse por factores incontrolables como el clima o las políticas gubernamentales», remarca.

estimaciones productivas

Lecciones aprendidas de experiencias internacionales

Ribotta tuvo la oportunidad de conocer sistemas productivos en Australia y Nueva Zelanda. «No se pueden copiar directamente porque las condiciones climáticas y económicas son diferentes, pero hay aspectos que se pueden adaptar a nuestra realidad», explica. Un ejemplo claro es la gestión eficiente de los recursos forrajeros. «En Nueva Zelanda, la medición de pasturas es clave. A diferencia de la agricultura, donde medir el rinde es más sencillo, en ganadería y tambo cuesta más, pero es un factor crítico para la toma de decisiones», agrega.

Gestión de datos y profesionalización del sector

Uno de los aspectos que Ribotta considera prioritarios para el desarrollo del sector agropecuario es la profesionalización y la gestión de datos. «Todavía falta mucho en este sentido, especialmente en la ganadería. Mientras que la agricultura ha avanzado en la medición y análisis de datos, en los tambos y ganadería extensiva esto aún es una deuda pendiente», comenta.

La información precisa y actualizada sobre cada establecimiento permite tomar decisiones fundamentadas y mejorar la eficiencia productiva. «Si podemos medir mejor, podemos gestionar mejor. La gestión y el monitoreo constante son claves para que las empresas agropecuarias sean más competitivas y sostenibles», concluye Ribotta.