En el marco del remate de Cabaña Monte Grande, los productores Agustín Sola y Hugo Di Prinzio, oriundos de Junín y General Arenales, compartieron su experiencia en ganadería familiar integrada, destacando la importancia del trabajo en equipo, el compromiso intergeneracional y la adaptación a nuevos desafíos productivos.
Ganadería familiar integrada: tradición con mirada moderna
Ambos productores participaron del primer remate de Christian Delgado acompañando a la Cabaña Monte Grande, en la provincia de Santa Fe, apoyando su iniciativa y destacando la importancia de construir redes de confianza entre familias ganaderas. Sola, visiblemente emocionado, expresó: “El nombre del campo que puso Christian es el mismo que el de nuestro campo: La Avanzada. Nos sentimos parte del proyecto”.
En Junín, Agustín Sola y su familia gestionan 900 hectáreas divididas en partes iguales entre agricultura y ganadería. En el aspecto ganadero, trabajan con ciclo completo de Aberdeen Angus negros y colorados. El acompañamiento familiar es clave: “Mi hijo veterinario maneja la parte ganadera, otro es ingeniero en alimentos y mi hija es psicóloga. Todos están vinculados, aunque con distintas miradas”.
El concepto de ganadería familiar integrada atraviesa su historia: producción forrajera propia, manejo sanitario, comercialización directa y toma de decisiones repartida en la familia. Un modelo eficiente que combina tecnología con conocimiento empírico.
Producción mixta y adaptación en General Arenales
Por su parte, Hugo Di Prinzio, desde General Arenales, también destacó el rol de su familia en la gestión de un modelo similar. Con 700 madres Aberdeen Angus (negros y colorados) y un planteo de ciclo completo, desarrollan tanto agricultura como ganadería en una empresa gestionada junto a sus tres hijos varones. “Nuestra hija también está al tanto de todo, aunque no trabaja en el día a día”, explicó.
Visitar la zona centro-norte de Santa Fe fue revelador: “Es una zona difícil, con suelos distintos, pero muy adecuada para razas como el Braford. Venimos a conocer y aprender”.
La reflexión sobre la raza Braford también fue central en su visita. Ambos productores coincidieron en que su rusticidad y adaptabilidad la hacen ideal para ambientes exigentes, como los del norte santafesino. Este tipo de intercambio entre regiones es clave para la ganadería familiar integrada, que busca incorporar nuevas herramientas sin perder la identidad.
