La Fundación para la Promoción y el Desarrollo de la cadena láctea argentina, conocida también por su sigla FUNPEL, salió a responder críticas al SIGLEA. Esta es una herramienta informativa que recopila, analiza y distribuye información sobre los temas productivos y comerciales que inciden en el desempeño del sector.
Con un comunicado de fuerte significado, el FUNPEL sale al cruce de cuestionamientos. Son los que surgen desde un sector de la producción primaria hacia la información que entrega el SIGLEA. Estas críticas son expresadas por productores agrupados en las federaciones que conforman CRA, principalmente. Aducen que hay una influencia de las posiciones industriales en la expresión de la información. Y llegan al punto de señalar la creación de un «monopsonio» (NR: Monopsonio: mercado en el que existe un único comprador).
Nuestra opinión
Desde nuestro humilde punto de vista (y en eso ha sido claro también el director de Lechería de la Nación, Sebastián Alconada), tal situación no existe. Los números muestran a las claras la cantidad de industrias que existen en las principales cuencas lecheras del país. Eso no implica que algunas industrias puedan incurrir en prácticas desleales o reprochables. Son muchos los motivos por los cuales la lechería argentina no progresa. Algunos de ellos son la falta de compromiso de sus integrantes para soluciones del conjunto y no para «ventajas» individuales o de pocos. Otra son la marginalidad escandalosa del sector, una cuestión estructural de la que ya hablaremos. Es cierto que algunos de los problemas vienen del aprovechamiento político de los gobiernos de turno, pero también es cierto que muchos los aprovechan para su propio beneficio, sea empresarial o personal, accediendo a algún cargo.
Lo cierto es que para lograr una mejora en el sistema integral lo más apropiado es construir sobre lo que ya existe, perfeccionando y corrigiendo lo que sea necesario. Con vocación de diálogo y no de destruir las únicas bases que el sector lechero tiene en común. En todo caso, si alguno de los sectores tiene una visión sobre cómo establecer ideas que superen la situación actual, debe exhibirlos con fundamentos técnicos, productivos, económicos y sociales sobre los puntos en tensión. Pero lo que no se debe pretender es forzar, sobre la base de quejas y acusaciones, cambios radicales que solo dejan tierra yerma.
Ahora, es el FUNPEL quien se manifiesta sobre las acusaciones. A continuación transcribimos lo que dice.
Comunicado del Funpel sobre la validez del SIGLEA
Equipo que gana no se cambia
Hace tiempo que en la Cadena Láctea buscamos y logramos victorias estratégicas.
Ya en el año 2009, en el Plan Estratégico al 2020, los distintos actores de la Cadena Láctea Argentina, definieron que era imprescindible tener un sistema de gestión para el mejor funcionamiento y desarrollo de la Lechería Argentina.
A partir de ello, distintas gestiones, tanto estatales como privadas, distintos equipos de investigación, de funcionarios y de trabajo crearon el SIGLeA.
El SIGLeA es el Sistema Integrado de Gestión de la Lechería Argentina. Una plataforma de intercambio de información, entre todos los eslabones de la cadena, creada con el objetivo de simplificar la transmisión de datos y lograr una base única, que permita un mejor funcionamiento.
Pero el SIGLeA es mucho más que una herramienta de medición o intercambio que ha resultado útil y exitosa. El SIGLeA es la materialización de un exhaustivo trabajo mancomunado de 24 años y un gran avance desde la firma del acta de San Francisco en el 2001.
Como Fundación enfocada e interesada en el desarrollo y la promoción de la Cadena Láctea, en FunPEL consideramos fundamental preservar cualquier proceso o herramienta, que como el SIGLeA, nos ha brindado y nos sigue brindando condiciones de transparencia y posibilidades de monitoreo y evaluación de nuestros productos lácteos en su fase de comercialización, del mismo modo que lo hacen las grandes potencias en el mundo.
Estamos convencidos que aún hoy, e incluso hoy más que nunca, el SIGLeA es una herramienta esencial que aporta a la transparencia en la cadena láctea, a la articulación comercial entre la producción primaria y la industria. Y sabemos bien, que en un mundo de alta competencia como el de hoy, la lechería argentina puede seguir aspirando a conquistar altas metas.
Esto, depende de que seamos inteligentes para cuidar los logros que obtuvimos con mucho esfuerzo y que nos proyectan a futuro.
