Guillermo Pigurina, gerente de la Asociación de la Industria Frigorífica del Uruguay (ADIFU), destacó que Argentina mantiene atributos diferenciales que pocos países poseen: una marca reconocida mundialmente, genética de excelencia, frigoríficos de primer nivel y capacidad para abastecer tanto mercados premium como masivos. Además, sostuvo que el contexto internacional ofrece una oportunidad excepcional para potenciar esas fortalezas.

Mientras el mercado mundial de carnes atraviesa uno de los escenarios más favorables de los últimos años, la discusión ya no pasa solamente por aprovechar buenos precios o una demanda sostenida. El verdadero desafío es identificar cuáles son los factores que permitirán a cada país consolidar su posición cuando el ciclo favorable termine.

En ese contexto, las ventajas competitivas de la ganadería argentina fueron uno de los temas centrales planteados por Guillermo Pigurina, gerente de la Asociación de la Industria Frigorífica del Uruguay (ADIFU), durante su participación en el Congreso de Genética Bovina realizado recientemente en Córdoba. Desde una mirada externa, pero profundamente vinculada al negocio internacional de la carne, el dirigente uruguayo destacó atributos que siguen diferenciando a Argentina dentro del escenario global.

Un contexto internacional que invita al optimismo

Antes de analizar las fortalezas particulares de cada país, Pigurina remarcó que los mercados internacionales atraviesan una coyuntura excepcional para la carne vacuna.

“Los mercados están como nunca. Estamos viendo una fuerza muy importante en la demanda y creo que Argentina y Uruguay tienen por delante varios años muy buenos para aprovechar”, afirmó.

Sin embargo, el especialista advirtió que los momentos favorables también exigen planificación. Según explicó, los ciclos ganaderos siempre alternan períodos de alta y baja rentabilidad, por lo que el desafío consiste en utilizar los años de bonanza para construir sistemas productivos más sólidos.

“Hay que aprovechar este crecimiento para prepararse para el futuro. No se trata solamente de ganar más dinero ahora, sino de quedar mejor posicionados cuando lleguen momentos menos favorables”, señaló.

La fortaleza de una marca que sigue vigente

Al momento de señalar las ventajas competitivas de la ganadería argentina, Pigurina ubicó en primer lugar el valor de la marca país construida durante décadas.

A pesar de los cambios económicos y de las dificultades que atravesó el sector en distintos períodos, consideró que la carne argentina conserva una reputación única en los principales mercados compradores.

“Argentina tiene una marca impresionante. Es mucho más fácil vender carne argentina que carne uruguaya porque existe una identificación inmediata con calidad”, sostuvo.

Para el gerente de ADIFU, no se trata únicamente de una cuestión de imagen. Esa reputación genera un diferencial económico concreto que se refleja en las operaciones comerciales.

“Cuando vendemos Cuota Hilton en Europa sabemos que la carne argentina suele valer alrededor de mil dólares más por tonelada que la uruguaya, aun cuando la calidad sea muy similar. Eso demuestra la fortaleza de esa marca”, explicó.

Ganado, frigoríficos y escala productiva

Otro de los aspectos destacados por Pigurina fue el potencial productivo que posee Argentina.

Según indicó, pocos países reúnen simultáneamente la calidad genética, la infraestructura industrial y la escala necesaria para competir en todos los segmentos del mercado internacional.

“Tienen de los mejores ganados del mundo. Tienen de los mejores frigoríficos del mundo. Tienen volumen y tienen calidad. No les falta nada”, resumió.

Esa combinación permite abastecer tanto nichos de alto valor agregado como mercados de gran volumen. La posibilidad de producir carne premium para segmentos exclusivos y al mismo tiempo generar grandes volúmenes de exportación constituye una ventaja que muy pocos competidores poseen.

Además, destacó la capacidad de adaptación que ofrece esa diversidad productiva frente a los cambios permanentes de la demanda internacional.

Argentina y Uruguay: dos modelos con fortalezas distintas

Pigurina explicó que ambos países comparten muchas características productivas, aunque presentan diferencias estructurales importantes.

Uruguay depende fuertemente de las exportaciones debido al reducido tamaño de su mercado interno. Argentina, en cambio, combina exportaciones con un importante consumo doméstico que absorbe una gran parte de la producción.

Esa situación ofrece una flexibilidad adicional frente a escenarios internacionales más complejos.

Al mismo tiempo, el dirigente uruguayo reconoció que su país logró avanzar de forma sostenida en materia de reputación comercial, acceso a mercados y cumplimiento de compromisos internacionales. Sin embargo, remarcó que Argentina mantiene ventajas diferenciales vinculadas con la escala, la tradición ganadera y el posicionamiento global de su carne.

Cómo aprovechar las ventajas competitivas de la ganadería argentina

Para Pigurina, el principal desafío consiste en transformar esas fortalezas históricas en una plataforma de crecimiento para los próximos años.

Argentina cuenta con atributos difíciles de construir: reconocimiento internacional, genética, infraestructura industrial, volumen productivo y acceso a mercados estratégicos como Estados Unidos y la Unión Europea.

La reciente cuota de 80.000 toneladas para exportar carne vacuna a Estados Unidos y la consolidación de los negocios en Europa representan oportunidades concretas para potenciar la inserción internacional.

“Las herramientas están. Lo importante es aprovechar este momento favorable para crecer con inteligencia y construir una ganadería más fuerte para el futuro”, concluyó.