Con una convocatoria récord, tecnología de punta y un fuerte enfoque en el capital humano, la edición 2025 de TodoLáctea se consolidó como una plataforma estratégica para el desarrollo lechero nacional.
Para José Iachetta, director de Todoláctea 2025, la exposición no solo superó las expectativas en términos de asistencia y calidad de contenidos, sino que reafirmó algo más profundo: “Esta muestra es una movilización del orgullo tambero, una expresión del ADN lechero que distingue a nuestro país”. Con más de 130 disertantes, 227 stands y una amplia variedad de tecnologías aplicadas al sector, Todoláctea se posicionó este año como una verdadera góndola de oportunidades.
“Fuimos con una escucha activa a los que saben y desde ahí diseñamos jornadas muy potentes”, comentó Iachetta, destacando que este enfoque permitió sumar contenido relevante como un robot arrimador de comida desarrollado en Argentina, nuevas opciones de combustible para calderas, y múltiples innovaciones con impacto directo en la eficiencia y sostenibilidad del sector.
Pero más allá de los avances técnicos, Iachetta resalta un aspecto clave: “Lo más importante es la dimensión humana. He visto cientos de abrazos, reencuentros, saludos. Eso también es lechería: una comunidad que se encuentra, aprende y proyecta.”
Desafíos para una lechería que se quiere fuerte y creciente
Al hablar del contexto actual, Iachetta señala que el sector atraviesa un momento de recuperación, pero advierte: “Cuidado con descorchar antes de tiempo. Hay que fortalecer lo que se está logrando.” Si bien los precios han mostrado estabilidad, impulsados por el mercado internacional, el consumo interno mantiene una fragilidad que impone cautela.
Entre los desafíos estructurales, menciona la necesidad de mejorar sólidos, calidad de leche, índices reproductivos y reducir la mortandad. Pero insiste en algo más profundo: “Necesitamos una lechería con mayor institucionalidad, acuerdos estables y respeto intracadena.”
Con mirada a largo plazo, Iachetta se anima a proyectar: “Sueño con una lechería que crezca 5, 6 o 7% anual y llegue al 2031 con 15.000 millones de litros. Con eso, podríamos garantizar el consumo interno, exportar el excedente y generar divisas por unos 3.000 millones de dólares. Es factible.”
Industria, acuerdo lechero y el rol de los actores internacionales
Para alcanzar ese horizonte, Iachetta considera que la producción primaria está dando señales más claras de evolución que el eslabón industrial. “Ahí es donde veo mayores dificultades. La industria necesita articularse mejor, dejar de lado las vanidades y restablecer vínculos rotos en los últimos años, como el mercado spot o la conexión entre pymes y grandes jugadores.”
También pone el foco en el ingreso potencial de actores internacionales al negocio industrial: “No sabemos qué puede pasar, pero ese es un tema que queda abierto. Podría ser una oportunidad, o un nuevo desafío.”
A pesar de las incertidumbres, se muestra optimista: “El esfuerzo que viene haciendo la producción va a obligar a la industria a repensarse. La lechería no puede quedarse quieta.”
