La selección genómica en bovinos se consolida como una herramienta estratégica para acelerar el progreso genético. Durante una jornada técnica, el investigador Matías Bermann explicó cuáles son los requisitos para desarrollar programas exitosos y por qué la toma de datos objetivos resulta clave para mejorar la productividad de los rodeos.
La ganadería mundial avanza hacia sistemas de mejoramiento cada vez más precisos, donde las decisiones reproductivas dejan de depender exclusivamente de la observación visual para sustentarse en información genética objetiva. En ese escenario, la selección genómica en bovinos se posiciona como una de las herramientas con mayor impacto potencial sobre la productividad, la eficiencia y la rentabilidad de los sistemas de producción de carne.
Esa fue una de las principales conclusiones de la disertación brindada por el Dr. Matías Bermann, investigador de la Universidad de Georgia, durante su presentación sobre «Evaluaciones Genéticas y Genómica en Bovinos de Carne: una mirada global del mejoramiento y la genómica bovina», donde además participó de una mesa redonda dedicada a las evaluaciones genéticas nacionales.
La genómica ya dejó de ser una tecnología del futuro
Para Bermann, el avance de la selección genómica ya no constituye una posibilidad sino una realidad adoptada por la mayoría de los países con desarrollo ganadero.
«La genómica es una realidad. La mayoría de los países quieren implementar sus propios programas de selección genómica. Es una demanda mundial y representa el camino hacia un mejoramiento genético mucho más preciso», sostuvo.
Sin embargo, explicó que desarrollar un programa nacional exitoso requiere mucho más que incorporar nuevas tecnologías.
Se necesitan recursos humanos capacitados, estabilidad financiera de largo plazo, una fuerte participación del sector privado y una interacción permanente entre el sistema científico y los productores.
«Nos falta esa interacción público-privada científica que permita poner un buen programa de selección genómica sobre rieles y ser líderes en el mundo», afirmó.

Financiamiento y compromiso institucional
Uno de los aspectos que el investigador consideró fundamentales es la continuidad de los programas de mejoramiento.
Según explicó, los procesos genéticos trabajan con tiempos biológicos y poblacionales que requieren planificación de largo plazo y políticas sostenidas.
«Se necesita garantizar un financiamiento, ya sea público o privado, porque estos son tiempos biológicos. El Estado debe trabajar junto con las asociaciones de criadores y los productores, mientras que el sistema científico tiene que responder con investigaciones y resultados concretos», señaló.
En ese sentido, destacó que espacios de encuentro entre investigadores, asociaciones y productores resultan indispensables para construir programas nacionales sólidos.
La importancia de medir y no solamente observar
Uno de los conceptos más contundentes de la exposición estuvo relacionado con la forma en que tradicionalmente se seleccionan muchos reproductores en Argentina.
Berman explicó que todavía existe una fuerte dependencia de la selección fenotípica, basada en la apreciación visual del productor o del técnico.
«Argentina todavía basa buena parte de su selección en el ojo humano. Pero si los animales los pesamos con una balanza, ¿por qué seleccionar genéticamente a ojo y no utilizando mediciones objetivas?», planteó.
La selección genómica en bovinos permite justamente reducir la incertidumbre mediante información genética verificable, complementando la evaluación fenotípica con datos objetivos que aumentan la precisión de las decisiones.
Este enfoque permite identificar animales superiores desde edades tempranas, acelerar el progreso genético y disminuir el componente azaroso que históricamente acompañó muchas decisiones reproductivas.

Productores, asociaciones y universidades
Otro de los desafíos señalados por el investigador es fortalecer la extensión técnica para que el conocimiento científico llegue efectivamente al productor.
Berman sostuvo que los productores deben involucrarse activamente consultando a las asociaciones de criadores sobre los avances logrados en materia de selección genómica, mientras que dichas instituciones deben garantizar equipos técnicos capaces de comunicar esos desarrollos.
Asimismo, remarcó que las universidades también deben asumir un rol más activo fuera del ámbito académico.
«No alcanza solamente con investigar. También hay que salir, participar de estos foros y explicar qué está ocurriendo en el mundo para que el productor pueda incorporar esas herramientas», afirmó.
Un desafío para toda la cadena ganadera
La implementación de programas nacionales de selección genómica en bovinos demanda inversión, coordinación institucional y generación permanente de información confiable.
Sin embargo, los beneficios potenciales son significativos: mayor precisión en la elección de reproductores, incremento del progreso genético, mejores índices productivos y una utilización mucho más eficiente de los recursos disponibles.
El desafío para la ganadería argentina consiste ahora en transformar ese conocimiento científico en herramientas de uso cotidiano para que productores, asociaciones y organismos públicos trabajen de manera integrada, construyendo un sistema de mejoramiento capaz de competir con los principales países ganaderos del mundo.
