La gestión del pasto es uno de los pilares para optimizar la productividad en los sistemas ganaderos, ya que influye directamente en la conversión animal y en la rentabilidad. Especialistas del INTA, junto a representantes del sector privado, compartieron pautas clave durante el Congreso Aapresid, subrayando que conocer y manejar este recurso es la manera más económica y sustentable de aumentar la producción.

Monitoreo constante para mejorar el uso del pasto

Germán Berone, investigador del INTA Balcarce, y Martín Bigliardi, de la empresa Gentos, coincidieron en que el manejo eficiente del pasto comienza con un monitoreo permanente. Medir la cantidad de biomasa disponible (kg de materia seca por hectárea) y la tasa de crecimiento diaria permite ajustar el consumo animal y evitar pérdidas por sobrepastoreo o subutilización.

Berone explicó que el objetivo es mantener un stock promedio estable durante todo el año, logrando que el consumo diario sea equivalente a la tasa de crecimiento. Esto no solo optimiza la cosecha de forraje de calidad, sino que también preserva la persistencia de las pasturas y verdeos.

Evitar excesos y déficits en el consumo

Consumir más pasto del que crece deteriora la capacidad de rebrote y puede reducir la productividad a corto plazo, afectando la perennidad de las pasturas. Por otro lado, consumir menos de lo que crece genera ineficiencias: gran parte del forraje muere y se pierde, aumentando los costos por suplementación innecesaria.

El especialista advirtió que un manejo desequilibrado —tanto por exceso como por déficit— disminuye el uso eficiente y sostenible del recurso. Por ello, además de medir la tasa de crecimiento, es clave registrar la biomasa al ingreso y salida de los animales en cada potrero, así como el tiempo de ocupación.

El pasto como recurso estratégico

“El pasto es el alimento más barato y abundante en los sistemas pastoriles, pero para aprovecharlo hay que conocerlo”, enfatizó Berone. La inversión en monitoreo y gestión del pasto devuelve beneficios claros: mayor productividad, menores costos y una mejora en la sostenibilidad del sistema.

Este enfoque requiere disciplina y datos precisos, pero los resultados en conversión y rentabilidad justifican plenamente el esfuerzo. Tal como se remarcó en el Congreso Aapresid, la gestión del pasto no es un detalle técnico menor, sino una estrategia central para la competitividad ganadera.