La economista de la Bolsa de Comercio de Rosario analiza los últimos datos del comercio exterior de carne vacuna y señala cómo la evolución del mercado exportador condiciona la competitividad argentina de cara a 2026.

Menor volumen, mayor facturación: una paradoja del 2025

Emilce Terré sostiene que los datos oficiales hasta octubre muestran una tendencia particular: Argentina exportó 588.800 toneladas de carne vacuna, con una facturación cercana a USD 3.155 millones. Esto implica una baja del 8,5% en los volúmenes, pero un aumento del 26% en ingresos respecto al mismo período de 2024.

El precio promedio de exportación fue de USD 5.360 por tonelada, un incremento del 38% en comparación con el año anterior. Terré advierte que esta dinámica evidencia una paradoja del año: aunque se exportó menos, el contexto internacional de precios permitió sostener y hasta mejorar los ingresos.

El año comenzó con una fuerte caída en las exportaciones debido a la falta de competitividad local, situación que dejó una baja interanual del 20 % en el primer cuatrimestre. Si bien el segundo tramo del año mostró una recuperación parcial, el cierre de 2025 no logra compensar las pérdidas acumuladas.

Brasil, Estados Unidos y China: actores que redefinen el tablero

Según Terré, el rol de Brasil es central. La reducción del 40% en los aranceles de ingreso a Estados Unidos le permitió a ese país ganar aún más terreno como líder exportador. En octubre, Brasil embarcó 10.800 toneladas, frente a las 3.400 toneladas de Argentina, que incluso lo hizo a un precio un 6% superior.

Este diferencial marca una pérdida de competitividad relativa, donde la escala y los costos del país vecino se imponen. Para Emilce, es un llamado de atención urgente para revisar la estrategia argentina frente a sus principales competidores.

En cuanto a China, que concentra el 70% de las exportaciones argentinas de carne bovina, la economista destaca la incertidumbre como factor dominante. La prórroga hasta el 26 de enero de la investigación por salvaguardas abre un margen de maniobra temporal, pero también instala una alerta sobre posibles cuotas o aranceles que modificarían profundamente el flujo comercial hacia 2026.

Diversificar destinos: una necesidad estratégica

La concentración de exportaciones en pocos destinos, particularmente China, representa una alta vulnerabilidad comercial. Terré señala que, aunque Argentina cuenta con 97 mercados habilitados, en 2025 solo envió carne a 43 de ellos, y de manera efectiva solo 24 fueron reportados públicamente.

Dentro del 30% de las exportaciones que no van a China, los destinos principales fueron la Unión Europea (29%), Israel (24%), Estados Unidos (19%), y Chile (10%), entre otros con menor participación pero alto potencial.

Para Terré, la diversificación no es opcional: es una herramienta fundamental para reducir el impacto de cambios regulatorios repentinos. Abrir nuevos mercados, fortalecer acuerdos bilaterales y mejorar la logística de exportación son pasos esenciales para ampliar la presencia internacional de la carne argentina.

Política internacional y competitividad: los ejes del futuro

Terré subraya que el mercado exportador estará cada vez más atravesado por la política internacional. Las decisiones de actores como Estados Unidos y China no solo impactan en forma directa sobre Argentina, sino que también reconfiguran los flujos globales de comercio.

En este escenario, Argentina necesita avanzar en una política comercial más activa, que combine previsibilidad interna con mayor agresividad externa. La competitividad debe construirse sobre bases sólidas: tipo de cambio realista, acuerdos comerciales y condiciones claras para la industria.

La experta concluye que el desafío no pasa solo por exportar más, sino por exportar mejor y a más destinos, con una estrategia que contemple la volatilidad del contexto global.