La desgravación a las exportaciones de carne sigue vigente, a diferencia de lo que ocurre con los granos. En esta nota, todo el análisis que necesitás.
La desgravación a la carne, una política que persiste
Mientras el gobierno mantuvo o incluso reestructuró los derechos de exportación sobre los granos —particularmente la soja y sus derivados—, la carne vacuna quedó excluida de estas medidas. Esta continuidad en la desgravación apunta a incentivar la producción, mejorar la competitividad internacional y fomentar el empleo en las economías regionales.
¿Por qué esta decisión estratégica? Porque el sector cárnico no solo genera divisas, sino que también representa una cadena de valor con fuerte arraigo federal, que abarca desde pequeños productores hasta frigoríficos de alta capacidad exportadora.
En números: en los primeros 8 meses del año, las exportaciones de carne vacuna crecieron un 12,4% interanual, mientras que el ingreso por retenciones a los granos cayó un 18% en el mismo período.
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¿Quiénes se benefician con la desgravación?
Productores y exportadores ganan margen de maniobra
La suspensión de retenciones mejora el precio neto que recibe el productor, y favorece la inversión en genética, infraestructura y nutrición animal. También facilita la expansión de mercados premium como China, la Unión Europea y EE.UU.
Frigoríficos exportadores ven reforzada su competitividad, mientras que las economías regionales multiplican el impacto en empleo, transporte y servicios asociados.
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¿Hasta cuándo podría sostenerse esta medida?
Un equilibrio entre incentivo y recaudación
El gobierno ha señalado que la medida no tiene un plazo definido, aunque está sujeta a:
- La evolución fiscal del Estado.
- Los precios internacionales de la carne.
- La presión de otros sectores que también piden alivio tributario.
Según fuentes del sector, la “ventana de oportunidad” podría extenderse hasta mediados de 2026, siempre que se mantenga el compromiso de impulsar a las cadenas con mayor valor agregado.
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Oportunidades concretas para el sector ganadero
- Expandir cortes premium y con denominación de origen.
- Reforzar la trazabilidad y sostenibilidad, con foco en el consumidor global.
- Apostar a sistemas silvopastoriles o feedlots más eficientes.
- Integrar herramientas digitales para mejorar la gestión productiva.
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Desafíos aún latentes
Pese al alivio fiscal, el sector enfrenta obstáculos estructurales:
- Inestabilidad normativa.
- Déficit de infraestructura logística.
- Falta de financiamiento para productores pequeños y medianos.
- Necesidad de acuerdos sanitarios bilaterales más dinámicos.
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