San Justo dio un nuevo paso en su consolidación como polo ganadero del centro-norte santafesino. La fuerte convocatoria de cabañas, el crecimiento de Braford, la presencia de las principales razas bovinas y las nuevas instalaciones marcaron una exposición que elevó la vara y comenzó a posicionarse entre las muestras ganaderas de referencia a nivel nacional.
El crecimiento también plantea nuevos desafíos. Directivos de la Sociedad Rural y cabañeros que participaron de la muestra coincidieron en destacar el nivel alcanzado, la calidad genética presentada y la transformación de la infraestructura. Con una capacidad de corrales prácticamente completa, la mirada ya está puesta en cómo acompañar una participación que podría ser todavía mayor en las próximas ediciones.
San Justo se consolida como polo ganadero con una muestra de nivel nacional
El crecimiento de la exposición es resultado de un proceso de varios años. En 2024 la institución celebró las ocho décadas de la muestra bajo el lema “80 años de evolución”, mientras que las ediciones posteriores profundizaron la convocatoria de cabañas, reproductores y empresas vinculadas con la producción.
Uno de los protagonistas de ese proceso es Mauricio Zanutigh, de Cabaña Monte Grande, presidente de la Cámara de Cabañas Santafesinas e integrante de la organización ganadera de San Justo.
“Uno siempre pensaba que San Justo venía creciendo. Nosotros, trabajando como cabaña y como directivos, veíamos que venía creciendo mucho en la raza Braford y en todo el polo ganadero. Pero llegar a pensar que tenemos esta categoría, que es una de las mejores a nivel nacional, y que se haya dado la exposición que se dio es realmente una satisfacción”, destacó.
Zanutigh dimensionó el lugar alcanzado por la muestra con un dato contundente: “Hoy es la segunda exposición con mayor cantidad de animales Braford del país”.
Braford, uno de los motores del nuevo polo ganadero
Braford fue una de las grandes protagonistas de esta edición. La muestra alcanzó la categoría de Exposición Promocionada, con organización conjunta entre la Asociación Braford y la Sociedad Rural de San Justo.
Para el ingeniero agrónomo Luis Mántaras, integrante de la Comisión Directiva de la Rural, alcanzar este nivel es consecuencia de un trabajo sostenido.
“La verdad que es un orgullo como directivo de esta Rural poder tener semejante muestra a nivel nacional. Es un trabajo que viene de muchos años, con una raza que en la zona se comporta muy bien y ha estado creciendo año a año”, señaló.
Pero Braford no fue la única protagonista. Angus mantiene una presencia histórica importante en la región, mientras que Brangus incrementó su participación y Brahman volvió a acompañar la exposición.
“Angus es muy fuerte en nuestra zona. Siempre vino mucho Angus y de muy buena calidad. Brangus creció respecto al año pasado; hubo variación de cabañas y variación de premios. Eso también te indica que cada vez las cabañas traen mejor calidad”, explicó Zanutigh.
Además, ya existen consultas de otras razas interesadas en incorporarse en próximas ediciones, una diversificación que puede reforzar todavía más el perfil de San Justo como polo ganadero.
Una ubicación estratégica para las cabañas y la genética bovina
La ubicación geográfica aparece como otra de las fortalezas de la muestra. San Justo se encuentra en una región donde confluyen establecimientos ganaderos con diferentes sistemas productivos y una importante presencia de genética bovina.
“San Justo tiene la característica de que estamos en una zona intermedia donde confluyen criadores y cabañeros tanto de razas británicas como de razas cruzas”, explicó Mántaras.
En Braford, particularmente, el directivo destacó una combinación relevante para el futuro: participan cabañas reconocidas, pero también establecimientos nuevos y de menor escala que comienzan a desarrollar la raza.
Esa diversidad amplía la influencia del polo ganadero. Cabañas de diferentes puntos de Santa Fe y provincias vecinas encuentran en San Justo una vidriera donde presentar su genética ante productores, criadores y otros actores de la actividad.
Nuevas instalaciones para acompañar el crecimiento del polo ganadero
El crecimiento de la participación estuvo acompañado por una transformación de la infraestructura. Las mejoras realizadas en el sector destinado a las cabañas cambiaron el escenario y permitieron recibir una cantidad creciente de reproductores.
La percepción de ese salto apareció con fuerza entre los expositores. Juan Ignacio Luna, de Cabaña Sapucay, de Campo Andino, Santa Fe, regresó con una vaquillona que había participado el año anterior como ternera y que esta vez llegó como vaquillona preñada.
“Estamos muy contentos, más con todas estas instalaciones nuevas. La verdad que parece lo que son las exposiciones nacionales de Corrientes. Venir, participar y llevarnos un premio de estos a la cabaña es muy satisfactorio”, sostuvo Luna.
Las nuevas instalaciones fortalecen la intención de consolidar este polo ganadero, pero el éxito de la convocatoria ya plantea la necesidad de pensar una nueva etapa.
Corrales casi completos: el desafío que genera el crecimiento
La elevada cantidad de reproductores inscriptos llevó la capacidad disponible prácticamente al límite. Según explicó Zanutigh, inicialmente las inscripciones llegaron incluso a superar la cantidad de corrales.
Luego de las bajas que habitualmente se producen antes del ingreso de los animales, la ocupación efectiva quedó cercana al 95%.
“Es un lindo problema, porque es un problema de trabajo. Tenemos que empezar a idear cómo vamos a hacer para sostener y albergar, supongo, una cantidad superior de hacienda a la que hubo este año”, afirmó.
El dirigente destacó especialmente el trabajo de la Comisión Directiva de la Sociedad Rural y las gestiones que hicieron posibles las mejoras.
“Yo estoy en la parte ganadera y nosotros lo que más hacíamos era armar y pensar en la logística, pero en la parte de gestión se llevan todos los aplausos la gran comisión directiva que tenemos”, expresó.
También reconoció el acompañamiento provincial. El resultado es una infraestructura renovada que permite pensar en una exposición de mayor escala, aunque el nivel de ocupación alcanzado demuestra que la demanda podría obligar rápidamente a proyectar nuevas ampliaciones.
Una vidriera para mostrar años de trabajo genético
El crecimiento de una exposición no se explica únicamente por la cantidad de reproductores. Detrás de cada animal presentado existe un proceso de selección genética, inversión y trabajo que puede llevar años. Para las cabañas, la pista es el lugar donde ese esfuerzo queda expuesto y puede compararse con el de otros establecimientos.
Para Cabaña Buena Enriqueta, de La Francia, Córdoba, la participación terminó con la Reservada Gran Campeón Hembra. Marcos Nascimbene, asesor genético del establecimiento, destacó especialmente el resultado por tratarse de una cabaña que está comenzando a participar activamente en exposiciones.
“Fue una gran expo. La cerramos casi de la mejor manera con la Reservada Gran Campeón Hembra”, señaló.
La familia Pérez comenzó hace aproximadamente diez años a incorporar y producir genética, mientras que Nascimbene se sumó como asesor en 2023. “Empiezan a caer los resultados”, sintetizó.
Una experiencia similar vive Cabaña Sapucay. “Somos una cabaña nueva, de cuatro años, así que llevarnos un premio de estos para nosotros es muy satisfactorio”, explicó Luna.
Premios y genética: el trabajo de todo un año llega a la pista
Felipe Martínez Ferrario, de Cabaña El Amargo, de Villa Minetti, Santa Fe, resumió el significado que tienen estas exposiciones para los establecimientos ganaderos. La cabaña obtuvo el tercer mejor macho y la tercera mejor hembra, resultados que consideró un reconocimiento para todo el equipo.
“Las exposiciones son para la cabaña y para todo el equipo de trabajo un lugar donde uno muestra todo el fruto del trabajo durante todo el año”, afirmó.
Martínez Ferrario también destacó la evolución de San Justo y el impacto de las instalaciones: “Particularmente acá en San Justo, con este marco nuevo que invita a venir, es un lujo poder participar”.
Infraestructura, genética, nuevas cabañas y establecimientos con trayectoria comienzan así a retroalimentarse. Una exposición de mayor nivel genera interés entre los criadores y la llegada de más reproductores obliga, a su vez, a continuar mejorando las instalaciones.
El polo ganadero de San Justo ya piensa en su próximo salto
El escenario de la ganadería también puede contribuir a sostener el crecimiento. Mántaras considera que, después de años con bajos niveles de inversión, existe una oportunidad para que los productores vuelvan a apostar por infraestructura, campos y genética.
“Es un momento lindo para la ganadería, se ven los precios. Venimos de años donde hubo muy poca inversión, así que es momento de meterle, de mejorar los campos, mejorar infraestructura y genética. Creo que se vienen lindos años para trabajar”, proyectó.
San Justo parece prepararse para acompañar ese escenario. Haber llegado prácticamente al límite de su capacidad después de ampliar y mejorar el sector ganadero es una de las señales más concretas de su evolución.
El desafío será sostener ese crecimiento, sumar espacio para nuevas cabañas y reproductores y mantener el nivel alcanzado. Con Braford como uno de sus principales impulsores y una participación cada vez más diversa, San Justo avanza en su consolidación como polo ganadero de referencia para Santa Fe y una vidriera cada vez más relevante dentro del calendario ganadero nacional.
