La emergencia agropecuaria fue declarada oficialmente para múltiples partidos bonaerenses, afectando de lleno al sector agrícola-ganadero.
Impacto de las lluvias en la producción bonaerense
El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Economía y con el respaldo de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, declaró oficialmente el estado de emergencia agropecuaria en zonas productivas de la provincia de Buenos Aires. La medida responde a los excesos hídricos que vienen castigando fuertemente al sector durante los últimos meses.
La resolución se desprende del trabajo de la Comisión Nacional de Emergencias y Desastres Agropecuarios (CNEyDA), que en su reunión del 15 de septiembre realizó un análisis técnico sobre los efectos de las inundaciones. El decreto provincial N° 2196, convalidado a nivel nacional, establece la emergencia desde el 1° de mayo hasta el 31 de octubre de 2025, afectando a explotaciones agrícolas y ganaderas en múltiples partidos como Chivilcoy, Junín, Las Flores, entre otros.
Alcance territorial y organismos intervinientes
La declaración de emergencia agropecuaria abarca las circunscripciones de Hipólito Yrigoyen, General Alvear, General Viamonte, Las Flores, Chivilcoy, Junín, Roque Pérez, General Lamadrid, Chacabuco y Monte. Estas áreas enfrentan inundaciones que no solo han anegado campos, sino que también han complicado el acceso a caminos rurales, interrumpido la logística y dificultado tareas clave como la siembra y la alimentación del ganado.
Durante la reunión de la CNEyDA participaron entidades claves del sector como el INTA, el Servicio Meteorológico Nacional, el Banco Nación, el Banco Central, el Ministerio del Interior y representantes de entidades agropecuarias como CRA, FAA, SRA, CAME, CONINAGRO y FONAF. También estuvieron presentes delegados provinciales que aportaron datos de campo y análisis técnico local.
Medidas y beneficios fiscales para productores
Los productores afectados por la emergencia agropecuaria podrán acceder a beneficios contemplados en la Ley N° 26.509, como prórrogas o exenciones en impuestos, créditos blandos y acceso a programas de asistencia. No obstante, se advierte que muchos de estos alivios no llegan con la urgencia necesaria si no se articula de manera efectiva entre los niveles nacional, provincial y municipal.
Las entidades rurales solicitaron además una mejora en la infraestructura hídrica y en las obras de mantenimiento para evitar que este tipo de fenómenos extremos impacten con tanta gravedad. En este sentido, los excesos hídricos vuelven a poner sobre la mesa la necesidad de planes de gestión del agua y monitoreo climático continuo.
El desafío de la adaptación climática
Más allá de los paliativos inmediatos, la emergencia agropecuaria en Buenos Aires pone en evidencia los desafíos estructurales que enfrenta el agro argentino ante fenómenos climáticos extremos. La frecuencia e intensidad de lluvias fuera de lo habitual exigen repensar esquemas productivos, modelos de aseguramiento y sistemas de drenaje.
A medida que el cambio climático se hace más evidente, se vuelve fundamental una mayor inversión en tecnología, datos y planificación territorial. La colaboración público-privada será esencial para desarrollar soluciones resilientes que permitan mitigar el impacto de los excesos hídricos sobre la producción agropecuaria.
