La referencia imaginaria inclina a pensar en alguna empresa. Pero no, el Titanic es la propia organización sindical, que navega firmemente a su propia destrucción por el empecinamiento de sus directivos.
Como sucede en muchos órdenes de la vida, las personas y las organizaciones sufren problemas similares. Nacen, se desarrollan, producen frutos y…, en algunos casos, cuando se trata de organizaciones, mueren. Sucede cuando no son capaces de renovarse, de modificar sus formas de funcionamiento y de cambiar adaptándose a un entorno al cual, paradójicamente, cada vez entienden menos.
La expansión de ATILRA
ATILRA es una organización sindical que durante los años 2000, bajo la sombra de un gobierno nacional que permitía todo a los gremios, creció bajo la presión constante a propios y extraños. Siempre bajo la férrea mano de una conducción que no permitía disensos internos y capaz de utilizar los mecanismos más extremos para doblegar a las industrias, cualquiera fuera su tamaño y condición.
Así fue consiguiendo que los salarios del personal de la industria lechera fueran de los más altos y anhelados, en particular en los centros poblados de menor tamaño, esos a veces olvidados en la extensión de la llanura pampeana. También fue generando un constante flujo de dinero bajo formas que no se distribuían a los trabajadores, con el pretexto de fortalecer la obra social y otros emprendimientos que nada tienen que ver con una organización sindical común. Las pruebas a la vista, en particular en Sunchales, en obras de dimensiones y aspiraciones enormes, algunas finalizadas y otras, como consecuencia de la desmesura, paralizadas y casi abandonadas. Tal es el caso de lo que se observa en Sunchales, con las instalaciones sanatoriales y de prestaciones médicas y de las instalaciones centrales del Sindicato.
También hubo lugar para el auspicio de diversas disciplinas deportivas, como el fútbol y el boxeo (por afinidad directa del mandamás con esos temas), centros de convenciones, hotel, boliches bailables que destruyeron la actividad privada y más. Y todo eso…. ¡también en Sunchales!
Son siempre recordadas las grandes fiestas a las que convocan las autoridades del gremio, con movilización de figuras del espectáculo en aviones privados (varios vuelos en cada oportunidad) y shows en vivo de humoristas y bandas musicales de nivel superlativo. Todo esto a costa de los esfuerzos de las empresas (casi todas, con rojos impactantes en sus números), de una producción primaria que se cae a pedazos cada día que pasa y, lo que resulta más insólito aún, de los propios afiliados del gremio, que no ven que el dinero se dirija a sus bolsillos y solo algunos reciben migajas de lo que se reparte. Establecer un paralelismo entre ATILRA y el kirchnerismo es un reflejo inmediato para el lector, sea propio o extraño.
Cuando el cimiento se desgrana y el edificio se derrumba
Si bien puede esgrimirse la legitimidad de las autoridades, lo cierto es que el tejido que sostiene a la cúpula gremial es cada vez más endeble. Sólo soportada por su círculo más cercano por afinidad y geografía, en muchas de las seccionales del país la resistencia interna y el rechazo es cada vez más evidente.
El método del apriete interno es cada vez menos efectivo y algunos confiesan por lo bajo que sólo necesitan esperar para que se produzca la caída de Ponce y sus allegados. Lo malo es que con esa espera, en momentos de gran incertidumbre por el contexto social y macroeconómico, son todos los que sufrirán las consecuencias.

ATILRA y el Titanic
Lo cierto es que mientras todo eso pasa, cual si fuera el Titanic, ATILRA parece haberse embarcado y puesto rumbo firme, más allá de las condiciones y del entorno, con el empecinamiento que se le atribuye a Edward Smith, el capitán del fallido buque que se creía indestructible. Y quien lo emula, con gran similitud en sus actitudes, es nada menos que el secretario general del gremio, Héctor «Etín» Ponce.
En su determinación por hacerse de SanCor (en este caso, el iceberg), tras la fallida aventura de un fideicomiso que nunca tuvo buenos pronósticos, generó presiones a través de excusas salariales (se trata de deudas reconocidas por la propia empresa y validadas desde 2017 en actuaciones oficiales). Esas medidas consistieron en asambleas que paralizaron toda la actividad empresaria desde hace ya dos meses y que obligaron a tirar nada menos que 100.000 litros de leche que se puso en mal estado.
Lo que no cuenta el gremio, que estaba dispuesto a dejar casi 1.000 trabajadores en la calle con el fideicomiso, es que de tener éxito y hacer caer a SanCor, serán todos los trabajadores quienes tendrán la seguridad de no tener ningún ingreso en sus bolsillos.
La propuesta de SanCor
La cooperativa hizo una importante propuesta que ratificó mejorando hace pocos días, por la cual los empleados recuperarían rápidamente los importes adeudados (aún los del período no trabajado) y en un plazo de 45 días, recuperar el salario pleno de la actividad. Aún así, las autoridades del gremio desconoce todo e insiste en su posición.
ATILRA y el baile en la cubierta del Titanic
Este sábado 16 de diciembre, ATILRA convoca nuevamente a sus afiliados a una gran fiesta en su propio boliche, Low, en Sunchales, con las presencias estelares del inefable Dady Brieva, Ángela Leiva y Trulalá, que le pondrán humor (si todavía se puede) y música a la noche.

La referencia conduce directamente a pensar en que Edward Smith («Etín» Ponce), con toda su tripulación a bordo (muchos asustados y hasta sublevados, en este caso los afiliados) se dirige sin dudas a chocar con el iceberg. Mientras tanto, el encanto y la orquesta seguirán tocando mientras el barco choca y se escora inevitablemente.
El fin de la historia es por todos conocida. Muchos quedaron en el fondo del mar. Y el iceberg, más allá del sacudón, siguió su camino.


Buenos Dias
Lamentablemente el gremio como no prospero el fideicomiso y quedarse con Sancor con los socios políticos de Massa ahora la quiere fundir. Soy del Gremio y a mi me amenazaron para enviar un telegrama que no es cierto . Me amenazaron con quitarme la obra social sabiendo que muchos compañeros como yo tienen familiares con enfermedades progresivas . 27 años llevo en Sancor la pase a todas pero jamás está situación. Ahora defienden y ponen en el medio a compañeros que 7 años estuvieron sufriendo cuando fueron ellos mismos que lo pusieron en esa situación. Sancor es una marca muy importante en el mercado y no es nada raro que otras Empresas como La Serenisima Milkaut Saputo estén inyectando dinero para que desaparezca. Con decirles que un delegado de Atilra muy allegado a Ponce se fue a Suiza invitado por el gerente de Danone el mes pasado . Excelente Nota y les agradezco por interesarse por la situación de Sancor. Un Abrazo