El acuerdo UE-Mercosur abre una oportunidad para ampliar mercados, pero también obliga a repensar el modelo productivo. Para Santa Fe, el desafío pasa por integrar al campo, la industria y el Estado para generar más valor agregado, empleo y competitividad. Esa fue la principal conclusión del seminario organizado por CARSFE y el eje que profundizó el ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, en diálogo con Ganadería y Negocios.
La posibilidad de acceder a nuevos mercados suele concentrar la atención cuando se habla del acuerdo UE-Mercosur. Sin embargo, el verdadero desafío comienza mucho antes de exportar. La competitividad dependerá de la capacidad para transformar la producción primaria en alimentos con mayor valor agregado, incorporar tecnología y construir una estrategia compartida entre el sector público y el privado.
Ese fue el enfoque que predominó durante el seminario «Del Campo a la Industria: Agregar Valor frente al Acuerdo UE-Mercosur», realizado en la ciudad de Santa Fe por CARSFE. Allí, representantes del agro, la industria, la Unión Europea y el Gobierno provincial coincidieron en que la oportunidad no se limitará a vender más al exterior, sino a desarrollar una cadena agroindustrial más integrada y competitiva.
En ese contexto, el ministro de Desarrollo Productivo de Santa Fe, Gustavo Puccini, profundizó en una entrevista exclusiva con Ganadería y Negocios cuáles son, a su criterio, las condiciones necesarias para que esa oportunidad se transforme en crecimiento económico, generación de empleo y desarrollo territorial.
El desafío no es exportar más, sino agregar valor
Para Puccini, el acuerdo UE-Mercosur debe analizarse desde una perspectiva mucho más amplia que la comercial. Si bien la apertura de nuevos mercados representa una oportunidad concreta para el agro argentino, el verdadero diferencial estará en la capacidad de industrializar la producción y capturar una mayor parte del valor dentro del país.
«El mundo hoy está demandando dos cosas que Argentina y Santa Fe tienen para ofrecer: alimentos y energía. Tenemos capacidad para producirlos, procesarlos y exportarlos. Esa es la oportunidad que debemos aprovechar.»
El ministro sostiene que Santa Fe reúne condiciones difíciles de igualar. La provincia combina una producción agropecuaria diversificada, un entramado industrial consolidado y uno de los principales complejos portuarios de América Latina, una infraestructura que permite pensar en una inserción internacional basada en productos de mayor elaboración.
Esa mirada también implica modificar el enfoque tradicional de las exportaciones. En lugar de concentrarse exclusivamente en el volumen vendido, la discusión pasa por cuánto valor puede incorporarse antes de que un producto salga al mercado internacional.
Industrializar la producción en origen significa generar más actividad económica, fortalecer las economías regionales y aumentar la competitividad de toda la cadena agroindustrial.

Campo, industria y Estado: una agenda común
Uno de los mensajes más reiterados durante el seminario fue la necesidad de consolidar una verdadera articulación entre todos los actores vinculados con la producción.
Para Puccini, esa coordinación dejó de ser un objetivo teórico y comienza a traducirse en acciones concretas.
«Muchas veces hablamos de articulación público-privada, pero no siempre se refleja en los hechos. En este encuentro estuvieron presentes el Gobierno provincial, los municipios, las entidades rurales, la industria y productores de toda Santa Fe. Esa coincidencia es fundamental para construir una hoja de ruta común.»
La convocatoria organizada por CARSFE permitió reunir a representantes del sector primario, la industria, especialistas en comercio internacional y funcionarios provinciales para debatir cómo posicionar a Santa Fe frente a un escenario global cada vez más competitivo. El objetivo fue identificar coincidencias y avanzar en políticas que permitan aprovechar el potencial del acuerdo UE-Mercosur desde una visión estratégica.
Según el ministro, ese trabajo conjunto resulta indispensable porque los desafíos exceden a cualquier sector por separado. La incorporación de nuevas tecnologías, el acceso a mercados más exigentes, las certificaciones internacionales y las inversiones en infraestructura requieren una planificación de largo plazo en la que el Estado acompañe al sector privado sin reemplazar su protagonismo.
«Tenemos mucho respeto y confianza en el campo y en la industria. Nuestro rol es acompañar esos procesos, generar condiciones para invertir y ayudar a que las oportunidades lleguen a cada productor y a cada empresa.»

Industrializar en origen para multiplicar oportunidades
Si existe un concepto que atraviesa toda la visión de Gustavo Puccini es que el desarrollo no termina en la tranquera del campo. El verdadero desafío comienza cuando esa producción primaria logra transformarse en alimentos, energía o insumos industriales capaces de generar mayor valor económico.
En ese punto, el acuerdo UE-Mercosur puede convertirse en un catalizador para acelerar un proceso que Santa Fe viene impulsando desde hace años: fortalecer la agroindustria y consolidar cadenas productivas capaces de competir en mercados cada vez más exigentes.
«Tenemos capacidad para producir, procesar y exportar. Ahí aparece la verdadera oportunidad de generar valor agregado en origen.»
La provincia reúne condiciones particularmente favorables para avanzar en ese camino. La diversidad de su producción agropecuaria, una extensa red de pequeñas y medianas industrias, el complejo portuario del Gran Rosario y un sólido ecosistema científico-tecnológico conforman una base difícil de replicar en otras regiones del país.
Pero el ministro insiste en que el valor agregado no debe medirse únicamente en toneladas exportadas o en divisas generadas. También debe reflejarse en empleo, inversión y desarrollo para las comunidades donde nacen esas materias primas.
«Cuando un grano, la carne o la leche incorporan procesos industriales en el mismo lugar donde se producen, se genera trabajo, aparecen nuevas empresas y se fortalece el arraigo de los jóvenes.»
Ese concepto adquiere una dimensión estratégica frente al acuerdo UE-Mercosur. La discusión deja de centrarse exclusivamente en vender más y pasa a preguntarse qué tipo de productos exportará Argentina y cuánto conocimiento, innovación e industria incorporarán antes de llegar a destino.
Competitividad para ingresar a mercados más exigentes
El acceso a nuevos mercados también implica asumir nuevos desafíos.
Las exigencias internacionales vinculadas con calidad, sostenibilidad, bienestar animal, certificaciones y trazabilidad son cada vez mayores y obligan a toda la cadena agroindustrial a elevar sus estándares.
Para Puccini, responder a esas demandas requiere una política pública orientada a fortalecer la innovación y el desarrollo tecnológico.
«Para ingresar a muchos mercados internacionales hacen falta certificaciones y procesos que exigen acompañamiento. Ahí el Estado puede colaborar junto con las universidades, la ciencia y la tecnología para mejorar la competitividad de nuestras empresas.»
La incorporación de conocimiento ya no constituye un diferencial exclusivo para las grandes empresas. También representa una necesidad para productores, cooperativas y pymes agroindustriales que buscan consolidar su presencia internacional.
En ese sentido, el ministro plantea que la articulación entre el sistema científico, el sector privado y el Estado será determinante para acelerar la incorporación de innovación en toda la cadena de valor.
A ese proceso se suman otras herramientas que, según Puccini, permiten mejorar las condiciones para invertir.
Entre ellas destacó el alivio fiscal implementado por la provincia y las líneas de financiamiento destinadas al sector productivo.
«Cada peso que el productor deja de destinar a impuestos puede transformarse en maquinaria, tecnología, fertilizantes o infraestructura. Esa inversión vuelve al sistema productivo y mejora la competitividad.»
Al mismo tiempo, sostuvo que el Gobierno nacional debería avanzar hacia una reducción previsible de los derechos de exportación para generar un escenario de mayor certidumbre que incentive nuevas inversiones.
Infraestructura: la base para competir
La competitividad no depende únicamente de producir mejor. También requiere que esa producción llegue a los mercados en condiciones eficientes.
Por eso, la infraestructura ocupa un lugar central dentro de la estrategia planteada por Santa Fe.
La provincia concentra uno de los complejos portuarios más importantes de América Latina y cuenta con una ubicación estratégica para canalizar buena parte de las exportaciones agroindustriales argentinas. Sin embargo, mantener esa ventaja exige inversiones permanentes en rutas, accesos, ferrocarriles y logística.
«No hay posibilidad de competir si quien produce no tiene rutas en condiciones, acceso eficiente a los puertos o un sistema logístico adecuado.»
Puccini considera que el esfuerzo provincial debe complementarse con una política nacional orientada a modernizar la infraestructura estratégica, especialmente las rutas nacionales y el sistema ferroviario.
También remarcó la importancia de que la futura concesión del Belgrano Cargas contemple una mirada federal que permita integrar a las distintas economías regionales.
La mejora logística no solo reduce costos. También amplía la capacidad exportadora, fortalece la competitividad de las industrias y permite que el agregado de valor llegue efectivamente a los mercados internacionales.

Una oportunidad que empieza puertas adentro
El acuerdo UE-Mercosur representa una posibilidad concreta para ampliar el horizonte comercial de la agroindustria argentina. Sin embargo, la entrevista con Gustavo Puccini deja un mensaje que trasciende el plano estrictamente exportador.
La verdadera oportunidad consiste en transformar esa apertura comercial en un proceso sostenido de desarrollo productivo.
Eso implica fortalecer la integración entre el campo y la industria, promover la innovación, facilitar las inversiones, mejorar la infraestructura y consolidar políticas públicas que acompañen al sector privado sin reemplazar su protagonismo.
El seminario organizado por CARSFE puso esos desafíos sobre la mesa y permitió construir un espacio de diálogo entre productores, industriales, especialistas y funcionarios provinciales. Pero, más allá del encuentro, la conclusión parece clara: el futuro del agro argentino dependerá menos de la cantidad de materias primas que exporte y mucho más de su capacidad para transformarlas en alimentos, tecnología e industria.
En ese escenario, Santa Fe busca posicionarse como un modelo de articulación entre producción, conocimiento y agregado de valor. Porque, frente a un mundo que demanda alimentos y energía, el desafío ya no consiste solamente en producir más, sino en producir mejor, industrializar más y capturar una mayor parte del valor que hoy genera la agroindustria argentina.
