El seminario organizado por CARSFE reunió a productores, industriales, funcionarios, especialistas y representantes institucionales para debatir cómo transformar las oportunidades del acuerdo Unión Europea-Mercosur en una estrategia de desarrollo basada en agregar valor, fortalecer las cadenas productivas y consolidar a Santa Fe como una provincia cada vez más competitiva en los mercados internacionales.

Agregar valor: el gran desafío que plantea el acuerdo UE-Mercosur

El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur dejó de ser una expectativa para transformarse en un escenario concreto que obliga a repensar el modelo productivo argentino. Si bien la apertura de nuevos mercados representa una oportunidad para la agroindustria, los distintos actores coincidieron en que el verdadero desafío será agregar valor a la producción, integrar las cadenas, mejorar la competitividad y construir políticas públicas que permitan convertir esa ventaja comercial en crecimiento económico, empleo y desarrollo territorial. Ese fue el eje que atravesó el seminario «Del Campo a la Industria: Agregar valor frente al Acuerdo UE-Mercosur», organizado por la Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe (CARSFE), que reunió en la capital provincial a referentes del sector agropecuario, industrial, político y académico.

La jornada permitió algo poco frecuente: sentar en una misma mesa a quienes producen la materia prima, quienes la industrializan, quienes diseñan las políticas públicas y quienes analizan los escenarios internacionales. Más allá de las diferencias sectoriales, el mensaje fue prácticamente unánime: el futuro dependerá de la capacidad de trabajar de manera articulada para agregar valor, incrementar las exportaciones y fortalecer toda la cadena agroindustrial.

Una agenda construida desde la articulación público-privada

El seminario comenzó con las palabras del presidente de CARSFE, Berardo Vignatti; del presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Carlos Castagnani; y del gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro.

Posteriormente se desarrolló el panel institucional «Santa Fe, de provincia productiva a potencia exportadora», integrado por la consejera comercial de la Delegación de la Unión Europea en Argentina, Inmaculada Montero Luque; el ministro de Desarrollo Productivo de Santa Fe, Gustavo Puccini; la presidenta de la Cámara de Diputadas y Diputados, Clara García; el presidente de FISFE, Javier Martín; y el ingeniero Ernesto Messina, en representación de CARSFE.

La actividad continuó con la conferencia del economista Ernesto O’Connor, titulada «Oportunidades y límites del Acuerdo Unión Europea-Mercosur», moderada por la vicepresidente de CARSFE, Norma Bessone. Finalmente, la economista Ana Laura Catelén presentó un análisis sobre las estrategias para mejorar el perfil exportador de Santa Fe frente al nuevo contexto internacional. El programa fue diseñado para recorrer todas las dimensiones del acuerdo: institucional, económica, productiva y estratégica.

El acuerdo representa una oportunidad, pero exige decisiones

Para el presidente de CARSFE, Berardo Vignatti, el principal logro del encuentro fue reunir a todos los sectores vinculados con la producción.

«Fue un cierre de seminario muy bueno, no solamente por la calidad del material presentado, sino por haber reunido a la producción primaria, la industria, el comercio y la dirigencia política.»

El dirigente consideró que el acuerdo con la Unión Europea ya no debe analizarse únicamente desde el plano diplomático sino como una herramienta concreta para el desarrollo de Santa Fe.

«Es el momento oportuno para que la producción primaria pueda saber aprovechar esta oportunidad. Debemos pensar no solamente en generar cantidad; también es importante agregar valor.»

Vignatti destacó además la necesidad de profesionalizar los procesos industriales y generar las condiciones institucionales para que los beneficios del acuerdo lleguen efectivamente a toda la cadena.

Campo e industria: una sola estrategia

El mismo concepto fue desarrollado por el presidente de CRA, Carlos Castagnani, quien valoró especialmente la iniciativa de CARSFE de convocar a todos los actores.

«Siempre quizás se tomó al campo y a la industria como rivales, y todo lo contrario: tenemos que actuar juntos y trabajar juntos para poder exportar.»

Castagnani sostuvo que la Argentina necesita políticas exportadoras estables que acompañen al sector privado y favorezcan la industrialización de la producción primaria.

«Cuando logremos trabajar de manera integrada entre productores, industria y autoridades, Argentina va a pegar un salto.»

Su mirada reforzó una idea que se repetiría durante toda la jornada: el acuerdo comercial sólo tendrá impacto positivo si existe una verdadera integración entre quienes producen, transforman y comercializan los alimentos.

Más que productores e industriales: empresarios que comparten un mismo objetivo

Desde una mirada técnica, el ingeniero Ernesto Messina, representante de CARSFE en el panel institucional, propuso un cambio de paradigma.

«Productores e industriales somos empresarios. Esa diferencia entre uno y otro ya pertenece al pasado.»

Según explicó, el acuerdo ofrece ventajas arancelarias importantes, pero será necesario modificar la lógica tradicional de funcionamiento de las cadenas.

«La cadena tiene que dejar de funcionar con la lógica cliente-cliente para comenzar a verse como asociados e integrados a un mismo objetivo común.»

Messina sostuvo que también será necesario discutir cómo se distribuirá la renta diferencial que genere el acuerdo y remarcó el papel del Estado como facilitador mediante infraestructura, logística, conectividad y reglas claras.

«No hay desarrollo económico si la producción no puede llegar competitivamente a los mercados.»

Competitividad para aprovechar la apertura comercial

El economista jefe de CRA, Ernesto O’Connor, analizó el acuerdo desde una perspectiva económica.

Explicó que durante los próximos años se eliminarán progresivamente aranceles y aumentarán los cupos de exportación para numerosos productos agropecuarios y agroindustriales.

«Las oportunidades están; ahora hay que aprovecharlas.»

Sin embargo, advirtió que todavía persisten numerosos condicionantes internos.

«Hay muchas variables que no manejamos: retenciones, infraestructura, impuestos, tipo de cambio. Lo que sí podemos hacer es trabajar mejor como cadena de valor.»

Para O’Connor, el productor deberá comenzar a pensar inversiones de mediano plazo, entendiendo que el acuerdo representa un proceso gradual cuya rentabilidad dependerá de la competitividad alcanzada por todo el sistema productivo.

Santa Fe quiere consolidar su perfil exportador

El ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, consideró que el momento elegido para realizar el seminario fue especialmente oportuno.

«El mundo hoy demanda dos cosas que Argentina y Santa Fe tienen: energía y alimentos.»

Según explicó, la provincia posee infraestructura portuaria, capacidad industrial y recursos humanos suficientes para responder a esa demanda internacional.

«La oportunidad está en generar agregar valor en origen, procesar nuestros productos y generar empleo en cada pueblo del interior.»

Puccini remarcó además que el Gobierno provincial trabaja en distintas herramientas para mejorar la competitividad mediante financiamiento, alivio fiscal, infraestructura, innovación tecnológica y acompañamiento científico.

«Tenemos que acompañar al sector privado en estos desafíos y seguir reclamando mejores condiciones para producir y exportar.»

Cooperación para crecer

Uno de los mensajes más contundentes llegó desde la industria.

El presidente de la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE), Javier Martín, sostuvo que el acuerdo obliga a abandonar definitivamente cualquier discusión entre campo e industria.

«Esto no se trata de campo versus industria. Estamos todos en el mismo barco.»

Martín explicó que el objetivo debe ser incrementar las exportaciones incorporando mayor transformación industrial.

«Agregar valor significa procesar nuestras materias primas, complejizarlas y exportar mucho más trabajo argentino.»

También destacó el estudio elaborado por CARSFE junto a una consultora especializada, donde se analizaron cinco cadenas productivas para identificar fortalezas, limitaciones y oportunidades frente a los nuevos requisitos europeos.

Según explicó, ese diagnóstico constituye el punto de partida para construir una agenda público-privada que involucre a productores, industria, universidades, ciencia y tecnología.

Una hoja de ruta para el desarrollo

Más allá de las distintas perspectivas presentadas durante el seminario, todas confluyeron en un mismo diagnóstico: el acuerdo Unión Europea-Mercosur representa una oportunidad histórica, pero su aprovechamiento dependerá de la capacidad de construir una estrategia común.

La eliminación gradual de aranceles, la ampliación de mercados y la posibilidad de acceder a consumidores de alto poder adquisitivo sólo producirán resultados si Argentina logra mejorar su competitividad, invertir en infraestructura, fortalecer la innovación y consolidar cadenas de valor integradas.

En ese contexto, Santa Fe aparece con ventajas comparativas significativas: una sólida producción agropecuaria, una importante capacidad industrial, un sistema portuario estratégico y un entramado institucional dispuesto a trabajar de manera coordinada.

El seminario organizado por CARSFE dejó instalada una agenda que trasciende el propio acuerdo comercial. La discusión ya no pasa solamente por exportar más, sino por agregar valor, generar empleo, fortalecer el arraigo territorial y convertir la riqueza de la producción primaria en desarrollo económico sostenible. Ese parece ser el verdadero desafío que comienza para toda la cadena agroindustrial argentina.