Tras los anuncios de la gremial lechera que señalaban la convocatoria a un paro de actividades en toda la industria láctea, comienzan los rechazos. Tanto el Centro de la Industria Lechera (CIL) como la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (Apymel) presentaron recursos ante la Secretaría de Trabajo de la Nación. Empleados de SanCor, en abierto desacuerdo con la conducción del gremio, también distribuyeron un comunicado fijando su posición.
Como era de esperar, toda la industria lechera de Argentina alzó su voz y comenzó a moverse para ponerle un freno a las medidas anunciadas por el gremio ATILRA. No es una actitud frecuente, pero lo disparatado de la iniciativa sindical generó un movimiento que no deja lugar a dudas sobre la posición de las empresas.
El rechazo de toda la industria lechera
Tanto el CIL como Apymel actuaron rápidamente, y en la tarde de este jueves 18 de julio realizaron sendas presentaciones en dependencias de la Secretaría de Trabajo de la Nación, dependiente del Ministerio de Capital Humano.
Los argumentos del CIL
La comunicación del CIL, que agrupa a las empresas denominadas «grandes» de la industria lechera, fue realizada por su presidente, Ercole Felippa. En la misma solicita urgente intervención invocando la Ley 14.786 y otras normas concordantes para evitar lo que consideran «enormes perjuicios a la producción y al abastecimiento, respecto de empresas que nada tienen que ver con el conflicto» que se desarrolla entre ATILRA y SanCor. Aclara, además, que la cooperativa SanCor «no es parte de modo alguno» del CIL, «ni tiene relación ninguna con las empresas que la integran».
Tras señalar que se vienen haciendo desde esa cámara empresarial «importantes esfuerzos» en el marco de las negociaciones paritarias, por lo cual «las medidas anunciadas por su modalidad implicarían la pérdida irreparables (sic) en términos de materia prima, producción, comercialización y distribución proyectados».
Finaliza solicitando que se adopten todos los recaudos al alcance de las autoridades «a fin de evitar que este conflicto, incluyendo de corresponder la Conciliación Obligatoria, en el entendimiento de que el conflicto planteado excede claramente las posibilidades de resolución desde esta cámara y las empresas que la integran, y que debe evitarse perjudicar a todos los actores de la cadena láctea, y finalmente, al normal abastecimiento de productos lácteos a la población».
La presentación de Apymel
Por su parte, Apymel, que representa a las pequeñas y medianas industrias lácteas en una vasta región del país, también solicitó el dictado de la conciliación obligatoria. La nota fue elevada por el presidente de la institución, el ing. agr. Pablo Villano.
Allí, detalla que la amenaza generada por el gremio implica «la retención sorpresiva de tareas por el término de 4 horas por turno el día 19 de julio de 2024 que afectará a toda la industria láctea».
También señala que «Las medidas de fuerza anunciadas afectan de manera ilegítima los derechos amparados por la Constitución Nacional a trabajar y a ejercer el comercio y la industria además que causarán un perjuicio irreparable a las empresas que verán afectada su producción«.
De manera precisa, Villano también afirma que «…no sólo se verá afectada (sic) el normal funcionamiento de las empresas y su producción sino que además, se verán afectados sus trabajadores que será privados de percibir salarios por la retención de tareas anunciada. No podemos dejar de lado tampoco la afectación a las economías regionales y al público consumidor, teniendo sobre todo en cuenta que la materia prima y los productos que se elaboran son de primera necesidad…«.
Cierra la presentación instando al dictado de la conciliación obligatoria para «…preservar la normal actividad de las empresas«.
Los empleados de SanCor (los que sí tienen ganas de trabajar), también se expresan
La novedad en todo este capítulo del enfrentamiento entre ATILRA y SanCor lo constituye la posición de abierto enfrentamiento entre los trabajadores reales, los que desean ganarse el sueldo con su esfuerzo, y los que han devenido en agitadores y pretenden cobrar sin trabajar.
Tal como lo indicábamos en la nota que exhibía esta nueva asonada sindical (ATILRA amenaza con paros: ¡Otra vez la chancha en el maíz!), los empleados que trabajan cobran su sueldo de acuerdo a lo establecido en el convenio colectivo y en el mes que corresponde. Quienes están movilizados y pretenden para toda la industria láctea son quienes NO trabajan, y por ende, NO cobran.
El comunicado enviado en la tarde por los trabajadores reales este jueves 18 dice lo siguiente:
MANIFIESTO DE EMPLEADOS DE SANCOR
Presenciamos nuevamente manifestaciones de la entidad gremial «en nombre de todos los empleados de SanCor».
Algunos por tal motivo, expresamos:
- No avalamos ninguna medida de fuerza actual o futura.
- Tenemos la capacidad para resolver los problemas de manera individual con la empresa.
- No hacemos eco de ninguna convocatoria de medidas.
- Expresamos nuestro compromiso con la Cooperativa SANCOR CUL.
- SanCor está cumpliendo con los pagos salariales y nosotros mantenemos el compromiso de seguir trabajando.
- No estaremos a merced de alguna decisión que no provenga desde SANCOR CUL.
Saludos cordiales, EMPLEADOS DE SANCOR
ATILRA tiene a todos en contra
Tal como venimos afirmando, la representación gremial lechera la tiene muy complicada.
Ha perdido todo respaldo político y la nueva legislación es muy clara en cuanto a la posibilidad de bloqueos a empresas y el impedimento para que quien quiera trabajar, lo haga.
También, en el seno mismo del gremio, hay una fuerte oposición a su mandamás, Héctor «Etín» Ponce y sus acólitos. Pasa que se cansaron de ser llevados de las narices en lo que entienden es beneficio para la cúpula pero no para los afiliados. También, hay un enojo muy grande por la derivación de recursos hacia el «pago chico» de Ponce: nada menos que Sunchales, donde se erigieron enormes y fastuosos edificios, se deriva la atención médica de todos los afiliados y donde maneja con mano de hierro lo que pasa en la ciudad, tanto para los propios como para los extraños.
Y, además, está el caso particular de los empleados de SanCor, donde sea que trabajen. Ya no sólo no lo aceptan, sino que lo rechazan, a Ponce y a todos los delegados, que se llenan la boca hablando de dignidad y desconocen la más básica: la de trabajar.
Qué se puede esperar
Las notas enviadas por las cámaras de la industria lechera son muy claras. Les asiste pleno derecho en su aspiración de que no se vulnere su libertad de trabajar. Resulta inadmisible lo contrario, pues sería avanzar sobre los derechos de empresas y trabajadores que no tienen nada que ver en el conflicto planteado.
En ese sentido, resulta imperioso que las autoridades nacionales establezcan rápidamente las medidas que protejan a las industrias.
Y en cuanto a lo que suceda en SanCor, serán los propios trabajadores los que marcarán la pauta de cuánto dejarán que avancen Ponce y los suyos, que como decimos, están cada vez más solos y debilitados, en un declive que parece irremontable.
