Estamos cerca de que venza el período de conciliación obligatoria establecida por el ministerio de Capital Humano el 22 de diciembre pasado. En estos 15 días, con algunas resistencias al acatamiento por parte de adeptos al sindicato, se volvió a una atmósfera de esperanza por parte de los trabajadores. También, hay incertidumbre y algunas certezas, que el gremio pretende manchar, al engañar a la opinión pública. A quienes no puede engañar es a los afiliados y a quienes ven de cerca el desarrollo del conflicto.

Este martes 9 de enero, audiencia oficial en el Ministerio.

Qué sucedió desde la conciliación obligatoria

Las tareas productivas, logísticas y comerciales fueron retomándose de manera generalizada con el transcurrir de los días, especialmente después de una Navidad que fue triste para muchos, pero a la vez, símbolo de esperanza. Es que las salvajes medidas de fuerza establecidas por ATILRA para hacerse de los activos de la empresa generaron incertidumbre y temor, además de pérdidas que se estiman de gran magnitud.

Ya en la primera audiencia en el entonces Ministerio de Trabajo de la Nación quedaba expuesta la verdadera intención del sindicato. En el acta oficial de la misma se establece de manera directa la voluntad gremial de que la empresa caiga y así, pudieran hacerse de todo. Y también manifestaron su enojo porque las cosas no salían como pretendían.

Extracto del texto del Acta oficial del 24/10/2023, pág. 1, en la que ATILRA presiona indebidamente para que la empresa acepte el Fideicomiso. Enlace para descargar al pie de la nota.

Una breve historia de todo lo que sucedió

Fueron dos meses de amenazas, de escenas violentas y de mentiras del sindicato. Impidieron el acceso a trabajar de quienes querían hacerlo, obligaron a derramar leche que se vencía sin poder procesar, bloquearon el acceso y la salida de camiones con materia prima y con productos terminados en las plantas industriales y de los centros de distribución. Tras todo esto (imposible de relatar de manera extendida) SanCor se vio forzada a cerrar la planta industrial de San Guillermo, abierta en junio de 2023 mediante un acuerdo comercial con la firma Aristeo S.A., la cual no pudo sostenerse frente a los embates gremiales.

Luego de la conciliación obligatoria, las autoridades sindicales apelaron la decisión. Esa apelación fue rechazada.

Mientras tanto, la empresa fue cumpliendo cada una de las cuestiones a las que se comprometió ante las autoridades del ministerio de Capital Humano (y que también ATILRA negó descaradamente). A los empleados de las plantas de Gálvez y Devoto que se presentaron a trabajar antes de la medida, lleva dos semanas pagándoles las cuotas de $250.000 comprometidas. A quienes se reintegraron luego de la disposición ministerial se les abonó la suma de $150.000.

Según pudimos saber, hay trabajadores apegados al sindicato que desoyeron la conciliación, como es el caso que se presentó en el Centro de Distribución. Ellos sólo recibieron un aporte de $20.000. Algunos delegados, que cuentan con la posibilidad de contar con un día de «licencia sindical» al mes, pretendieron sacar una licencia por el total del período de noviembre. La empresa sólo pagó un día, y el resto no. Tampoco abonó las horas de «asambleas» que tanto daño causaron a la economía empresaria. La consigna de la cooperativa es clara (además de ajustada a derecho): «el que no trabaja, no cobra».

Qué pretende ATILRA

El pasado viernes, las autoridades de ATILRA, en una maniobra de prensa que luce como desesperada, emitieron un comunicado en el cual se pretende instalar que la cooperativa busca un «vaciamiento», a la vez que denuncia la falta de cobro de salarios (por parte de quienes no trabajaron), e incurren, otra vez, en dejar claramente demostrado que su único interés es quedarse con los activos de la empresa al afirmar lo que aquí exhibimos:

A la vez que desnudan sus intenciones de convertirse en industriales, parece que olvidan que propio sindicato ATILRA fue el que promovió de todas las maneras posibles la llegada del fideicomiso. Ese mismo fideicomiso que pretendía hacerse de algunas las plantas industriales y del centro de distribución, pero dejando afuera, sin trabajo ni reconocimiento indemnizatorio alguno a 1.000 empleados de los que dicen defender.

Cómo evitó SanCor el vaciamiento por parte del fideicomiso

Fue justamente la decisión de SanCor de no avanzar con el fideicomiso la que evitó el desaguace, el «vaciamiento». De haberlo hecho, cientos de familias habrían visto desaparecer sus fuentes de ingreso. Y eso es lo que quiere instalar el gremio. Y en el caso de conseguir sus propósitos, tendría a quién echarle la culpa de tal situación.

Las respuestas que ATILRA debe dar

Además de dar respuesta a porqué avalaba dejar 1.000 empleados en la calle, ATILRA debería explicar por qué nunca habló ni se preocupó por los empleados que se acogieron al Retiro Voluntario Anticipado (RVA), quienes también quedarían sin cobertura si se cumplieran sus planes.

También, el gremio debería demostrar de dónde salió el dinero para los «aportes» especiales a los afiliados más cercanos, que fueron hechos en dinero en efectivo.

Las certezas de los empleados

Los empleados de SanCor, por su parte, se preguntan (y saben las respuestas) a:

  • ¿Estamos en una mejor situación que la que vivíamos el 16 de octubre pasado? (es la fecha previa al comienzo del plan de acción de ATILRA).
  • ¿Qué logramos personal y colectivamente con todo esto?
  • ¿A quién le hacemos el juego y qué pretenden quienes dirigen el gremio?
  • ¿Por qué solo algunos afiliados recibieron un mísero aporte del gremio y otros nada?
  • ¿Por qué el gremio apretó a los empleados que querían trabajar, como sucedió en todas las plantas?
  • ¿Qué preferimos: trabajar con honestidad y ganarnos el dinero dignamente o recibir dádivas o «las sobras» de las autoridades gremiales?

Algunos de los empleados fueron claros en su voluntad, al punto que hubo una valiente decisión de dar difusión y transparencia pública a la situación que atravesaban, como es el caso de Daniel Gerbaudo, de Devoto.

Y las amenazas continúan…

Mientras tanto, las autoridades de la empresa siguen recibiendo amenazas, bajo la forma de mensajes que circulan a través de WhatsApp y que nuestros lectores nos hacen llegar. Al principio del conflicto, allá por mediados de octubre, en un comunicado afirmaban que irían a buscar a los directivos de la cooperativa a sus propios hogares.

Esa amenaza se reedita en estos días, con el mensaje que a continuación anexamos:

Todo esto, lejos de amedrentar, exhibe la desorientación de quienes promueven mensajes de este tenor. Son actitudes cobardes, desesperadas por la pérdida de poder, y por saber que ya los afiliados fueron perdiendo todo respeto por quienes los conducían e, irresponsablemente, los dirigieron hacia la incertidumbre y la falta de dignidad. Perdieron toda la autoridad que alguna vez detentaron.

ACTA DE AUDIENCIA – 24 de octubre de 2023