En una nota extensa, donde muchas veces parecía que se quebraba la voz del entrevistado por la emoción, fueron surgiendo una a una las verdades sobre el accionar de ATILRA en el caso SanCor. Con valentía y decisión, un empleado de la planta industrial Devoto de SanCor, Daniel Gerbaudo le cuenta a Federico Aguer, de Cadena 3, sobre las presiones a las que son sometidos los afiliados al gremio para que acaten las directivas que reciben.

Foto: Crédito Cadena 3
En las distintas notas que realizamos sobre el conflicto entre la cooperativa lechera y el sindicato ATILRA fuimos dando cuenta de las maniobras que impulsan los dirigentes gremiales para imponerse y hacer caer la empresa.
Todos los recursos son válidos para ATILRA
Amenazas, aprietes, paralización de actividades, bloqueos a la entrada de materia prima y de productos terminados, entrega de dinero de origen no precisado para contener a los más allegados y muchas otras «iniciativas», que tienen como único propósito doblegar a los cooperativistas y que entreguen la empresa a su arbitrio o, directamente, hacerla quebrar para hacerse de los despojos.
Hubo en el medio instancias dolorosas y dramáticas, como el derrame de 100.000 litros de leche que perdió condiciones para ser procesada, se impidió el acceso a las instalaciones a empleados jerárquicos y a no afiliados al sindicato para que pudieran procesar leche y cumplir otras funciones. También se restringió el egreso de productos terminados, se bloqueó el Centro de Distribución ubicado en Don Torcuato, Buenos Aires, para que no se realizara la entrega de productos a los comercios, se ejerció violencia contra personas y cosas.

También, las autoridades del sindicato le mintieron descaradamente a sus afiliados, a las autoridades en materia laboral y a la prensa. Dijeron una y otra vez que quienes quisieran trabajar podían hacerlo y que la empresa no había hecho propuestas, cuando estas fueron presentadas en las dependencias oficiales y difundidas en comunicación interna a los empleados.
Las verdades que asoman
Por suerte, la verdad siempre aparece para contrastar con evidencia clara e irrefutable tanta falacia. Como bien lo refleja una frase que se le atribuye a Abraham Lincoln, «Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.»
En una entrevista telefónica fue desgranando una por una todas las situaciones que deben atravesar los empleados de SanCor ante el atropello del sindicato. Con la voz a veces trémula por la emoción, pero de manera firme y decidida, contó cómo se les impidió trabajar, cómo se intentó comprar su dignidad a cambio de un poco de dinero, cómo se limitó a la empresa para imponer la posición gremial. Pero también de qué manera piensa y reacciona frente a esos obstáculos y de qué manera sus creencias son más firmes que la adversidad a la que se lo expone.
Cada lector debería dedicar un momento para escuchar sus palabras. Son aleccionadoras y también un punto de partida para muchos que piensa de la misma manera pero se encuentran inseguros para afirmar su posición.
