El mercado internacional de lácteos muestra una recuperación impulsada por una demanda más diversificada y por el creciente interés de los consumidores en alimentos ricos en proteínas. Durante el Seminario Internacional de Lechería, Mónica Ganley analizó las tendencias que marcarán el comercio mundial y las oportunidades que se abren para los países exportadores.
El mercado mundial de lácteos dejó atrás varios años de estancamiento y comenzó una nueva etapa de crecimiento. La recuperación del comercio internacional, la búsqueda de alimentos con mayor contenido proteico y la aparición de nuevos polos de consumo están modificando el escenario para productores e industrias. En ese contexto, Mónica Ganley, vicepresidenta de Global Trade Analysis del U.S. Dairy Export Council, compartió en el Seminario Internacional de Lechería de la Sociedad Rural de Rafaela las principales tendencias que hoy explican la evolución del negocio lácteo global.
La demanda vuelve a impulsar el mercado
Después de varios años de menor dinamismo, el comercio internacional recuperó ritmo. Según explicó Ganley, el cambio comenzó a observarse durante 2025 y mantiene una perspectiva positiva para este año, aunque con un crecimiento más moderado.
Los datos presentados durante la conferencia muestran que el comercio mundial de productos lácteos volvió a expandirse, reflejando una demanda más sólida y sostenida en distintos mercados, un dato que cambia las perspectivas para toda la cadena.

«Había algunos años en que la demanda estaba un poco estancada, pero a partir de 2025 empezó a crecer nuevamente y esperamos que continúe durante 2026», señaló la especialista.
La proteína cambia las preferencias de los consumidores
Uno de los principales motores de esta recuperación es el cambio en los hábitos de consumo. Cada vez más consumidores priorizan alimentos con alto valor nutricional y mayor contenido proteico, una tendencia que beneficia especialmente a los productos lácteos.
Ganley sostuvo que este fenómeno explica buena parte del crecimiento observado en categorías como yogures, quesos e ingredientes de mayor valor agregado, gracias a la calidad biológica de la proteína láctea.

«La gente está buscando cada vez más proteína. La buena noticia para los lácteos es que la proteína láctea es de muy alta calidad y los consumidores la quieren. Eso impulsa productos como yogures, quesos y otros alimentos ricos en proteínas», afirmó.
Más que una moda de consumo, esta tendencia representa un cambio estructural que podría sostener la demanda internacional durante los próximos años.
Nuevos mercados ganan protagonismo
Otro de los cambios destacados por la economista es que el crecimiento del comercio internacional ya no depende exclusivamente de China.
Si bien ese país continúa siendo un actor relevante, el dinamismo proviene cada vez más de distintas regiones, especialmente del Sudeste Asiático, donde el aumento de la población, la mejora del ingreso y la incorporación de lácteos a la dieta impulsan el consumo.

«Es una región muy interesante porque la población sigue creciendo y cada vez demanda más productos lácteos. Es un mercado muy competitivo, pero con mucho potencial para seguir expandiéndose», explicó.
Competitividad para aprovechar la oportunidad
La recuperación de la demanda coincidió con un incremento de la producción en los principales países exportadores. Estados Unidos, Europa y Nueva Zelanda lograron aumentar su oferta favorecidos por mejores condiciones climáticas y precios más atractivos para el productor.
Sin embargo, Ganley advirtió que el crecimiento futuro dependerá menos de la capacidad de producir leche y más de la competitividad de cada cadena.
En ese sentido, destacó que los acuerdos comerciales constituyen una ventaja, aunque remarcó que el éxito exportador requiere una estrategia conjunta entre productores, industria y gobiernos.
«Si un acuerdo internacional te da una ventaja competitiva siempre ayuda, pero toda la cadena tiene que trabajar en el mismo sentido y desarrollar objetivos comunes», sostuvo.
Para Argentina, el nuevo escenario representa una oportunidad interesante. Con una demanda internacional que vuelve a crecer y mercados cada vez más diversificados, el desafío pasa por consolidar competitividad, agregar valor y construir una estrategia exportadora que permita aprovechar un contexto internacional más favorable.

