La integración de la cadena láctea se consolida como una de las estrategias más importantes para ganar eficiencia, agregar valor y sostener el crecimiento en la lechería argentina. Lácteos La Ramada avanza en ese camino con nuevas inversiones industriales, expansión productiva y una fuerte articulación entre tambos, alimentación animal y procesamiento lácteo.

La lechería atraviesa un proceso de transformación donde las empresas buscan controlar más etapas del negocio para mejorar competitividad y generar mayor estabilidad frente a los cambios económicos. En ese escenario, la integración de la cadena láctea aparece como una herramienta clave para vincular producción primaria, industrialización y desarrollo de nuevos productos con mayor valor agregado.

Durante TodoLáctea 2026, Regina Gonella, integrante del área de Recursos Humanos de Lácteos La Ramada, explicó cómo evolucionó el grupo desde sus orígenes familiares hasta consolidar una estructura integrada que hoy combina tambos estabulados, producción industrial y nutrición animal.

De la producción primaria a un modelo integrado

La historia de La Ramada comenzó en la década del 60, cuando la familia inició la compra de campos en la región de Esperanza, Santa Fe. Con el paso de los años, el grupo incorporó actividad lechera y avanzó en un modelo cada vez más intensivo y profesionalizado.

“La Ramada surge gracias a mi bisabuelo y mi abuelo, que comenzaron con la compra de campos y después nos fuimos introduciendo en el sector lechero”, explicó Regina Gonella.

La empresa llegó a operar 13 tambos tradicionales, pero entre 2007 y 2008 decidió avanzar hacia sistemas estabulados para mejorar eficiencia, organización y escala productiva. Actualmente cuenta con cuatro tambos estabulados que producen alrededor de 150.000 litros diarios.

Ese crecimiento en producción primaria fue acompañado por una estrategia de industrialización que permitió integrar distintas etapas de la cadena y consolidar un esquema con mayor valor agregado.

La expansión industrial como eje estratégico

Uno de los principales hitos fue la creación de CORLASA junto al Grupo Gloria en 2006 y posteriormente el desarrollo de Lácteos La Ramada en 2013. A partir de allí, la empresa profundizó su presencia industrial y amplió progresivamente su cartera de productos.

Actualmente, la firma alcanza una producción industrial de 500.000 litros diarios y recientemente incorporó una planta en Córdoba con capacidad para procesar 200.000 litros por día, destinada a la elaboración de quesos y dulce de leche.

“El objetivo fue principalmente aumentar nuestra cartera de productos”, señaló Gonella.

La adquisición de esta nueva planta representa un paso importante dentro de la estrategia de integración de la cadena láctea, permitiendo ampliar mercados y fortalecer el agregado de valor sobre la producción primaria.

En paralelo, la compañía avanza en la planta de Franck con un nuevo proyecto orientado a desarrollar una línea de leche larga vida UAT, una inversión que apunta a diversificar productos y ganar presencia en segmentos de mayor crecimiento dentro del consumo lácteo.

Nutrición animal y eficiencia productiva

La integración del negocio también incluye el desarrollo de “La Ramada Nutrición para Animales”, unidad destinada a la elaboración de alimentos balanceados para ganado.

La empresa produce sus propios alimentos para abastecer los tambos del grupo y también comercializa balanceados al mercado, consolidando una estructura integrada desde la alimentación hasta la industrialización final.

“Nosotros producimos nuestros propios alimentos balanceados para los tambos y también los expandimos para el público en general”, destacó Gonella.

Este esquema permite mejorar eficiencia, reducir dependencia externa y optimizar uno de los principales costos de producción dentro de los sistemas lecheros intensivos.

Una visión de largo plazo para la lechería

La estrategia de La Ramada refleja una tendencia creciente en el sector: empresas que buscan integrar distintas etapas del negocio para sostener competitividad y generar mayor previsibilidad.

La combinación entre producción primaria, industrialización, desarrollo de nuevos productos y nutrición animal muestra cómo la integración de la cadena láctea puede transformarse en una herramienta de crecimiento y diferenciación.

Con nuevas inversiones industriales y expansión en distintas provincias, la empresa apunta a consolidar un modelo que permita agregar valor, ampliar mercados y fortalecer la eficiencia de toda la cadena productiva.