Los incendios rurales en Córdoba se repiten cada año y reflejan un modelo de conservación fallido. Es tiempo de actuar en el territorio con prevención efectiva y presencia activa.

El fuego vuelve a Córdoba: lo que no se hizo a tiempo

Una vez más, los incendios rurales arrasan miles de hectáreas en Córdoba. Lo que era evitable, se repite. A pesar de la existencia de sistemas de alerta y leyes con penas severas, el fuego sigue ganando terreno. La ineficacia del Estado y la ausencia de intervención directa sobre el terreno revelan la fragilidad del sistema actual.
Según la Sociedad Rural Argentina (Distrito 4), los sistemas de prevención son insuficientes y la resistencia ideológica a prácticas tradicionales como los contrafuegos ha dejado sin herramientas reales a las comunidades rurales.

Desde los Parques Nacionales hasta las reservas provinciales, el monte se ha convertido en una bomba de tiempo. El problema no es nuevo. Lo grave es que se repite.

Prevención real: con ganadería y comunidades adentro

El comunicado firmado por Guillermo Vitelli, Sebastián Laborde y Andrés Costamagna, directores de la SRA D4, subraya un punto clave: la prevención debe ser territorial y activa.
Proponen la implementación de contrafuegos de al menos 50 metros en todo el territorio. Pero esas medidas han sido sistemáticamente rechazadas por sectores ambientalistas y paralizadas por decisiones judiciales.

“Lo que se decía querer proteger, hoy está destruido”, afirman. Y plantean un giro conceptual: conservar sí, pero con la gente adentro. La conservación sin manejo activo es abandono. Y ese abandono hoy se mide en cenizas, infraestructura destruida y campos perdidos.

La familia rural, atrapada entre fuego y burocracia

La ruralidad está exhausta. “La familia rural está cansada de tener que pelear con el fuego y con la burocracia”, señala el comunicado.
Productores con herramientas listas, protocolos escritos y conocimiento territorial ven cómo el Estado dilata decisiones. La tragedia de estos días en La Pampa de Achala y otros focos cordobeses muestra que la prevención no puede esperar.

En lugar de tomar decisiones, se emiten comunicados. En vez de coordinar tareas concretas, se culpa al cambio climático o a fenómenos inevitables. Pero mientras tanto, la falta de acción planificada sigue siendo el principal combustible del fuego.

Planificación, gestión y decisión: lo que Córdoba necesita

Córdoba lidera la superficie afectada por incendios en los últimos 20 años.
El fuego inicia en las áreas protegidas mal gestionadas y luego arrasa con los campos productivos.
La prevención territorial real no solo es necesaria: es urgente. Ya no se trata de una grieta ideológica, sino de una cuestión de supervivencia productiva, ambiental y social.

El documento de la SRA D4 propone volver a una lógica de manejo integrado, donde la ganadería, las comunidades y las instituciones trabajen en conjunto sobre el terreno. La experiencia muestra que la exclusión de la ruralidad de los modelos de conservación es, simplemente, insostenible.