En el marco de Expoagro 2026, Berardo Vignatti, presidente de CARSFE, analizó el presente y las perspectivas del sector agropecuario, destacando que el financiamiento se consolida como una herramienta central para el desarrollo productivo. Desde su mirada institucional, subrayó que existe un escenario de mayor previsibilidad que comienza a ordenar las expectativas, aunque persisten desafíos estructurales que requieren trabajo conjunto entre el sector público y privado.
Una mirada sobre la realidad actual del agro
Vignatti comenzó remarcando el valor de Expoagro como punto de encuentro de toda la cadena productiva, donde convergen productores, empresas, entidades financieras e instituciones. En ese contexto, señaló que el sector atraviesa una etapa de transición hacia una mayor estabilidad, lo que permite planificar con mayor claridad.
En ese sentido, destacó que la previsibilidad es un factor clave que impulsa decisiones de inversión. A medida que el escenario se ordena, aparecen nuevas herramientas, especialmente en materia de financiamiento, con propuestas que comienzan a diversificarse más allá de las líneas tradicionales, generando condiciones más competitivas para el productor.

Sectores productivos: realidades diversas
Al analizar las distintas actividades, Vignatti explicó que cada una presenta particularidades. En el caso de la lechería, reconoció una recuperación, aunque condicionada por cuestiones impositivas y comerciales que siguen generando incertidumbre en el corto plazo.
Por otro lado, la agricultura enfrenta un contexto internacional complejo, con precios que no siempre acompañan las expectativas. Sin embargo, remarcó que el acceso al financiamiento adecuado puede ser determinante para sostener la inversión tecnológica y la productividad en este segmento.
Ganadería: una cadena con múltiples realidades
En cuanto a la ganadería, Vignatti fue claro al señalar que no se trata de una actividad homogénea. Explicó que dentro de la cadena existen distintos actores: criadores, recriadores y engordadores, cada uno con dinámicas económicas propias.
Actualmente, indicó que los criadores atraviesan un momento favorable, mientras que los recriadores logran cierta estabilidad gracias a menores costos productivos. En contraste, los engordadores enfrentan márgenes más ajustados debido al alto costo de reposición. Esta heterogeneidad obliga a una gestión muy eficiente, donde nuevamente el acceso al financiamiento adecuado puede marcar la diferencia en la rentabilidad.

Desafíos institucionales y agenda a futuro
Finalmente, Vignatti abordó los principales desafíos que enfrenta el sector desde lo institucional. Entre ellos, destacó la seguridad rural como una prioridad, señalando la necesidad de que el Estado garantice condiciones básicas para la producción.
Asimismo, enfatizó que el financiamiento debe adaptarse a cada actividad productiva, respetando sus ciclos y particularidades. En este punto, remarcó el trabajo conjunto con los gobiernos para diseñar herramientas que realmente acompañen al productor.
Otro eje clave es el normativo, especialmente en relación con las exigencias internacionales. Mencionó el impacto de decisiones de la Unión Europea y la importancia de avanzar en normativas como la ley de buenas prácticas, que permitan demostrar que la producción local cumple con estándares ambientales y de calidad.
