Investigadores del INTA y la UNL desarrollan una vacuna experimental que reduce significativamente las infecciones intramamarias por Staphylococcus aureus, apuntando a mejorar la productividad y sustentabilidad de los tambos.
Un problema persistente en la lechería argentina
Según estimaciones sectoriales de 2023, la lechería argentina produce alrededor de 11.500 millones de litros de leche al año, con un universo de tambos que ronda las 9.700 unidades productivas y una generación de empleo en la cadena próxima a los 187.000 puestos de trabajo.
En ese contexto, la mastitis bovina, una inflamación de la glándula mamaria, continúa siendo una de las principales causas de pérdidas económicas en los tambos. El Staphylococcus aureus —presente en casi todos los rodeos— representa un desafío complejo por su resistencia a los tratamientos convencionales y su alto nivel de contagio, lo que impacta de forma directa en la producción, la calidad de leche y la sanidad animal.
Desarrollo científico local con impacto global
Frente a esta problemática, un equipo interdisciplinario del Instituto de Investigación de la Cadena Láctea (INTA-CONICET) y la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la UNL avanzó en el desarrollo de una vacuna experimental, totalmente nacional, que muestra resultados muy alentadores frente al S. aureus.
“En los animales vacunados logramos reducir un 60,7% los nuevos casos de infecciones intramamarias”, destacó la investigadora Cecilia Camussone, quien lidera el estudio. Esta vacuna está compuesta por cuatro antígenos recombinantes y utiliza un adyuvante liposomal diseñado localmente, lo que marca una diferencia tecnológica respecto de las formulaciones clásicas importadas.
Además de reducir infecciones, la iniciativa busca minimizar el uso de antibióticos, una práctica habitual que genera resistencia antimicrobiana con consecuencias tanto para la sanidad animal como para la salud humana.
Producción sostenible y vacuna de precisión
El ensayo se realizó en vaquillonas de primera lactancia bajo condiciones de campo. El siguiente paso es validar la eficacia mediante pruebas controladas en distintos contextos productivos y poblaciones bacterianas.
“El objetivo es garantizar que la protección se mantenga incluso en rodeos con diferentes cepas de S. aureus”, explicaron desde el Laboratorio de Inmunología Experimental de la FBCB-UNL.
La importancia de este avance trasciende lo técnico: producir una vacuna localmente implica menores costos, mayor adaptabilidad a las condiciones de la lechería argentina y la posibilidad de avanzar hacia una ganadería más sustentable.
Un modelo de innovación para la lechería
La vacuna no reemplaza las buenas prácticas de manejo, pero representa una herramienta complementaria de gran valor preventivo, tanto en términos sanitarios como económicos. De confirmarse su eficacia y escalarse su producción, este desarrollo se perfila como un hito dentro del sistema científico-tecnológico argentino.
“Contar con soluciones locales para problemas estructurales del sector es parte de un modelo de innovación con impacto directo en la competitividad y la sustentabilidad de la producción”, concluyó Camussone.
