Sebastián Alconada, director nacional de Lechería, realizó un balance positivo de lo que fue Todoláctea 2025, la feria más importante del sector en Argentina. Con una convocatoria récord y una fuerte participación nacional e internacional, Alconada destacó el “cansancio lindo” de tres días intensos de trabajo donde se consolidó un espacio federal de intercambio, financiamiento y proyección global para la lechería. La participación del sector privado, el rol articulador del Estado y la necesidad de “generar condiciones” para el desarrollo fueron algunas de las claves que atravesaron su análisis. La muestra no solo fue un evento de exhibición, sino también un motor para consolidar una política lechera con mirada de largo plazo.
Un “cansancio lindo” con sabor a éxito
“La verdad, estoy cansado, pero un lindo cansancio”, arrancó Sebastián Alconada en su repaso sobre Todoláctea 2025. Fueron tres días de trabajo intenso, desde temprano en la mañana hasta última hora de la tarde. “Llegamos el lunes a la noche y desde el martes no paramos”, relató. Uno de los grandes aciertos de esta edición fue la creación del “patio lechero”, un espacio de encuentro que surgió en Expoagro y que ahora tuvo su consolidación en Todoláctea como lugar de reuniones informales pero estratégicas. Allí se mezclaron productores, periodistas, empresarios, técnicos y visitantes internacionales, generando un clima de conversación constante sobre el presente y futuro del sector.
La magnitud del evento no pasó desapercibida. Según Alconada, la feria duplicó en dimensión y asistencia a la edición anterior, y dejó la vara alta para lo que será 2026. La presencia de delegaciones extranjeras —como las cinco empresas del Reino Unido interesadas en asociarse con actores locales— fue otro dato que reafirma la creciente proyección internacional de la lechería argentina. En ese sentido, Todoláctea fue mucho más que una exposición: fue una plataforma de articulación productiva.
Financiamiento y reglas claras para invertir
Uno de los ejes estratégicos que resaltó el director nacional de Lechería fue el acceso al financiamiento. “Desde que llegamos a la gestión, supimos que sin financiamiento no hay inversión”, señaló. En ese marco, destacó el cierre exitoso de la primera línea de financiamiento “Valor Producto”, que movilizó inversiones por más de 40 millones de dólares, apalancadas con 14.000 millones de pesos puestos a disposición.
El acompañamiento del Banco Nación, el Banco de Santa Fe y el Banco BICE fue clave. “Estuvimos codo a codo con los bancos, haciendo visitas constantes, porque había una demanda concreta de crédito por parte de los productores”, explicó. También resaltó la creación de nuevas líneas a nivel provincial que complementan el esfuerzo nacional.
La otra gran novedad fue el retorno ordenado de Argentina a la Federación Internacional de Lechería (FIL), un paso que —según Alconada— era “necesario para volver a jugar en primera”. El financiamiento de esta participación, asumido íntegramente por el sector privado, marcó un cambio de lógica y una muestra de compromiso.
El desafío de generar condiciones
El concepto de generar condiciones fue repetido por Alconada a lo largo de la entrevista y sintetiza su mirada sobre el rol del Estado: “No tenemos que decirle al productor qué hacer, sino facilitarle herramientas para que elija la mejor inversión”. La visión estatal, en este sentido, se aleja del intervencionismo y se enfoca en facilitar el acceso a tecnologías, financiamiento y conocimiento.
En ese marco, destacó el rol clave de la tecnología para resolver desafíos estructurales del sector, como el recambio generacional y la escasez de mano de obra. “La inversión en paquetes tecnológicos —desde genética hasta maquinaria y robotización— es la clave para el futuro de la producción”, afirmó. Y allí, otra vez, el financiamiento vuelve a ser la palanca.
Además, subrayó que esta política también se extiende al resto de la cadena láctea. En especial, a las pequeñas y medianas empresas industriales, donde el Estado busca aumentar la cantidad de pymes exportadoras. “Lo que hicimos con APYMEL fue impresionante: hay fábricas que ya están por obtener su certificación de exportador del SENASA”, celebró.
Exportación y competitividad: puertas que se abren
El trabajo conjunto con cancillería y las agregadurías agrícolas en el exterior fue otro de los puntos destacados del balance. “Hoy tenemos una misión comercial en Vietnam. No solo vamos con grandes empresas, sino también con pymes, porque creemos que todas pueden exportar”, explicó Alconada. La apertura de mercados no depende solo del Estado, sino también de la iniciativa del sector privado, con quien se articula para identificar oportunidades y generar condiciones de negocios.
También hubo un fuerte impulso a la incorporación de tecnologías para mejorar la competitividad. Desde sistemas de energía alternativa —como calderas a pellet o energía eléctrica eficiente— hasta la automatización de líneas de producción, se busca modernizar toda la cadena.
Por último, Alconada valoró el Consejo Federal Lechero como espacio clave de coordinación con las provincias. “Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos tienen herramientas valiosas que se pueden escalar a nivel nacional”, afirmó. Esa sinergia interjurisdiccional permite una planificación más integrada para una lechería con ambición exportadora y compromiso territorial.
