En el marco del Seminario Internacional de Lechería 2025, celebrado en la Sociedad Rural de Rafaela, Verónica Geese, secretaria de Energías de la Provincia de Santa Fe, y María Cecilia Mijich, subsecretaria de Energías Renovables y Eficiencia Energética, presentaron una serie de herramientas y políticas que buscan revolucionar el modo en que la provincia produce y consume energía.
El biogás como política pública transformadora
Durante su intervención, Verónica Geese destacó el papel protagónico que Santa Fe ha decidido asumir en el impulso del biogás. “Estamos trabajando para que la provincia tenga su propio programa de biogás, una herramienta concreta que ayude a nuestros productores a enfrentar desafíos energéticos sin estar solos”, afirmó. Esta iniciativa, cuya presentación oficial se espera hacia fin de año, tiene como objetivo ofrecer soluciones adaptadas a la heterogeneidad del territorio santafesino.
El desarrollo de esta política no es sencillo. La diversidad de productores, geografías y realidades económicas representa un reto en sí mismo. Sin embargo, Geese subrayó que este proceso es fundamental para lograr una producción más eficiente y sustentable. En ese camino, el biogás aparece como un eslabón clave para la descarbonización de la actividad y la reducción de la huella ambiental, alineando a Santa Fe con las tendencias internacionales del comercio y la producción agroindustrial.
Manual de buenas prácticas: eficiencia energética al alcance de todos
María Cecilia Mijich aportó otra perspectiva fundamental: la necesidad de adoptar buenas prácticas en eficiencia energética como punto de partida hacia una transición más ambiciosa. En este contexto, presentó el Manual de buenas prácticas para la eficiencia energética, diseñado especialmente para acompañar a productores y empresas del sector lechero.
“El cambio climático tiene efectos económicos directos sobre la producción. Desde sequías hasta lluvias extremas, estos eventos afectan la rentabilidad y la viabilidad de nuestras industrias”, explicó Mijich. La eficiencia energética, entonces, no es solo una cuestión ambiental, sino también económica. Muchas industrias lácteas que se sumaron a programas como Prosumidores han logrado ahorros de hasta el 70% en sus boletas eléctricas, lo cual confirma el potencial de estas herramientas.
Prosumidores y diagnóstico energético: herramientas prácticas
Además del futuro programa de biogás, desde la provincia se promueven programas como Prosumidores 4.0 y gestores energéticos, orientados a ayudar a las industrias a optimizar su consumo energético. “Tenemos líneas de crédito, formularios de diagnóstico energético y manuales específicos para la actividad lechera”, comentó Geese.

Estos recursos permiten conocer en detalle cuánta energía se consume y dónde se puede ahorrar. Desde un enfoque técnico, se trata de acompañar a los productores con profesionales capacitados que puedan realizar diagnósticos certeros y ofrecer recomendaciones efectivas. Este enfoque busca cerrar un círculo virtuoso: producción más eficiente, reducción de costos y menor impacto ambiental.
El potencial productivo del biogás en tambos e industrias
El uso del biogás en la industria láctea va más allá de la producción energética. Se trata también de dar un destino útil a residuos y pasivos ambientales generados por las actividades productivas. Como bien explicó Mijich, “el biogás es una forma de transformar un problema en una oportunidad: aprovechar los residuos de los tambos para generar energía limpia y útil”.
En este sentido, tanto Geese como Mijich coincidieron en que el biogás no solo cierra un ciclo energético, sino que también agrega valor a la producción. “La producción santafesina será más competitiva si logra integrar estas prácticas sustentables en su estructura productiva”, concluyó Geese, remarcando la necesidad de sumar esfuerzos públicos y privados para consolidar esta transición.
