La sanidad animal para mejorar la productividad fue uno de los principales ejes planteados por Biogénesis Bagó durante el Foro Argentino de Genética Bovina. La empresa destacó que la incorporación de tecnologías preventivas, vacunación y diagnóstico representa una oportunidad concreta para incrementar la eficiencia de los rodeos argentinos y fortalecer su competitividad.

La ganadería argentina atraviesa un escenario de oportunidades impulsado por una demanda internacional sostenida y por el reconocimiento del estatus sanitario alcanzado por el país. Sin embargo, para transformar ese contexto favorable en mayores niveles de producción, todavía queda un amplio margen para avanzar en la sanidad animal para mejorar la productividad, incorporando tecnologías que ya están disponibles pero cuya adopción continúa siendo limitada en muchos establecimientos.

Ese fue uno de los principales mensajes que transmitió Miguel Giménez Zapiola, gerente de Relaciones Institucionales Comerciales de Biogénesis Bagó S.A., durante el Foro Argentino de Genética Bovina, donde la empresa presentó sus propuestas orientadas a potenciar la eficiencia productiva mediante herramientas sanitarias, reproductivas y de gestión.

La tecnología sanitaria, un desafío pendiente

Desde el stand de Biogénesis Bagó, Giménez Zapiola explicó que el objetivo de la compañía fue acercar a productores y profesionales soluciones concretas para incrementar la productividad de los rodeos mediante la prevención de enfermedades y el uso de tecnologías disponibles.

«Queremos mostrar qué podemos hacer desde la sanidad para ayudar a dar ese paso que todavía falta en productividad. Tenemos muchas herramientas para compartir con quienes se acerquen a consultarnos y creemos que hoy existe una enorme oportunidad para seguir creciendo», afirmó.

Durante su exposición recordó conceptos planteados por el director general de la compañía, Esteban Turic, quien destacó que Argentina posee excelentes condiciones para abastecer la creciente demanda mundial de carne. No obstante, sostuvo que el verdadero desafío está «tranqueras adentro», donde aún existe un amplio margen para mejorar la adopción tecnológica.

Vacunas que pueden cambiar los resultados productivos

Uno de los datos que más llamó la atención fue el bajo nivel de utilización de vacunas destinadas a prevenir enfermedades reproductivas.

Según explicó Giménez Zapiola, cuatro de cada cinco vacas no reciben vacunas contra enfermedades vinculadas con infertilidad y abortos, una situación que afecta directamente la cantidad de terneros logrados y limita la expresión del potencial genético del rodeo.

«Son enfermedades que impactan sobre la reproducción y que podrían prevenirse. Mejorar esos índices significa producir más terneros con la misma estructura productiva», señaló.

También remarcó la importancia de la vacunación contra la diarrea neonatal, una enfermedad que provoca pérdidas justamente cuando el productor ya realizó todo el esfuerzo económico y sanitario asociado al servicio, la gestación y el parto.

«Muchas veces se pierde un ternero en sus primeras horas de vida por no aplicar una vacuna que protege a través del calostro. Son decisiones simples que generan un impacto muy importante sobre la productividad», explicó.

Más genética necesita mejor sanidad

En un encuentro dedicado a la genética bovina, el representante de Biogénesis Bagó sostuvo que el crecimiento reproductivo debe ir acompañado por inversiones en nutrición, manejo y prevención sanitaria.

Actualmente, indicó, Argentina utiliza alrededor de 4 millones de dosis de semen sobre un rodeo cercano a las 20 millones de hembras, mientras que la Inseminación Artificial a Tiempo Fijo (IATF) alcanza aproximadamente el 17 %, lejos del 30 % registrado en Brasil.

«La genética ha evolucionado muchísimo, pero debemos proteger esa inversión con buena nutrición, sanidad y manejo. Todo forma parte del mismo proceso productivo», sostuvo.

En ese sentido, insistió en que la sanidad animal para mejorar la productividad no debe analizarse de manera aislada, sino integrada a todas las tecnologías disponibles para lograr rodeos más eficientes y competitivos.

El veterinario como socio estratégico del productor

Otro de los ejes planteados durante la entrevista fue la necesidad de fortalecer el vínculo entre los establecimientos ganaderos y los médicos veterinarios.

Giménez Zapiola afirmó que cada campo presenta realidades sanitarias diferentes y que los planes preventivos deben diseñarse de manera específica para cada situación.

«No existe un plan sanitario que sirva para todos. Cada establecimiento necesita un diagnóstico profesional que permita identificar los riesgos y definir qué herramientas utilizar», explicó.

Además, advirtió sobre el uso inadecuado de algunos productos sanitarios, citando como ejemplo el control de la garrapata.

«Estamos perdiendo alternativas por el mal uso de determinados principios activos. La rotación y el manejo correcto son fundamentales para conservar la eficacia de las herramientas disponibles», señaló.

El directivo reconoció que muchas veces las decisiones se toman cuando el problema ya está instalado, por lo que consideró indispensable avanzar hacia una cultura basada en la prevención.

Como parte de esa estrategia, Biogénesis Bagó también impulsa soluciones complementarias como diagnóstico veterinario, sistemas de identificación y trazabilidad electrónica, balanzas inteligentes para gestión de datos y nuevas tecnologías destinadas a reducir el estrés del destete, mejorando el bienestar animal y la respuesta a los planes sanitarios.

«Todo este conjunto de herramientas está hoy disponible para los productores. Nuestro compromiso es acercarlas, acompañarlos técnicamente y seguir promoviendo un cambio de actitud que permita aprovechar todo el potencial de la ganadería argentina», concluyó.