Hasta ahora, ATILRA, comandada por Héctor «Etín» Ponce, había limitado (si cabe el término «limitado», porque siempre hay excesos), su accionar de aprietes a los propios afiliados, a otros trabajadores de SanCor (a los que dice defender), a funcionarios, directivos y hasta a los productores delegados, pero no habíamos registrado que ese comportamiento nervioso se extendiera a terceros, en este caso, la reconocida periodista y especialista en temas relacionados con el sector lechero, Elida Thiery.

El pasado martes 26 de marzo, una delegación del Movimiento Empresarial Antibloqueos (MEAB) visitó SanCor, conducida por su propio presidente, Juan Méndez, acompañado por Ariel Rey, Germán Clausen y Miguel Cassani. Ante su presencia en la zona, la reconocida periodista, Elida Thiery, se acercó a las inmediaciones de la casa central de la cooperativa, con intenciones de charlar con ellos sobre el accionar de la entidad que integran y sobre la forma de trabajo que llevan adelante.

Los hechos de la agresión

Según ella misma relató, mientras esperaba que la delegación arribara al lugar, con espíritu periodístico, aprovechó la ocasión para tomar algunas imágenes del exterior de la casa central. Fue en ese momento en que un par de personas, una mujer y un hombre, arremetieron contra ella, sin motivo alguno y comportamiento nervioso, increpándola en duros términos sobre su desempeño profesional, ejerciendo una muy clara actitud agresiva e intimidatoria, con insultos y menoscabando su integridad. Tras ello, y recibiendo reparo en la guardia de ingreso al lugar, insistieron en su actitud agresiva (había más sindicalistas allí), e instaron a que se retirara del lugar, con amenazas para su integridad personal. Ante tamaña desmesura, la periodista marchó, impedida de cumplir con su cometido profesional.

No caben dudas que hay un proceder totalmente sistematizado entre los inefables acólitos del «Etín» Ponce. Ante cada episodio que altera sus planes reaccionan de manera violenta y agresiva, a la manera de las patotas, esas bandas que se apropian de los espacios en los que se mueven con impunidad y total desparpajo. Coaccionan sin ningún tipo de límites, aprovechando el miedo que provocan para quedarse con todo.

Ese mecanismo es el mismo que aplica el sindicato en sus maniobras contra las empresas. Es lo que ya vimos en Lácteos Vidal, en Lácteos Mayol, en La Lácteo y en tantas ocasiones a lo largo de las últimas dos décadas. Los más memoriosos tienen todavía grabadas las escenas de pánico y terror que se vivieron en Rosario años atrás, que terminaron con enfrentamientos y muertos. Y se trata de la misma gente. La misma. Y las propias y más altas autoridades sindicales no pueden ser ajenas a las consecuencias de los actos que protagonizan sus acólitos. Es más, debería ser investigado si no promueven esas actitudes.

¿Quién está nervioso?

En este caso, reconstruyendo un poco y apelando a la memoria de algunos testigos que prefieren no ser identificados, se pudo saber que las personas involucradas en este incidente serían Sonia D. y Sebastián S., también señalados en las denuncias que recientemente realizó la empresa y que condujo a que al menos 8 activistas fueran procesados en el Ministerio Público de la Acusación, en Rafaela, la semana pasada.

Debe quedar claro a todos que el ejercicio del periodismo está consagrado en la propia Constitución Nacional, porque su labor promueve la transparencia y el equilibrio de poder entre los distintos actores de la sociedad y el propio Estado. La pretensión de interrumpir el trabajo de un periodista debe ser enfáticamente repudiado por toda la ciudadanía y las autoridades, porque de lo contrario, nos encontraríamos ante un vacío en el control de esos poderes. Y por supuesto, no puede realizarse una afrenta a la dignidad personal de quien pretende desarrollar su labor sin presiones indebidas.

La denuncia de las agresiones

Lejos de amilanarse, Elida Thiery se presentó en las oficinas del Ministerio Público de la Acusación, en Rafaela, el miércoles 3 de abril. Allí dejó constancia de lo sucedido, a la vez que señaló diversas actitudes asumidas por el sindicato en relación a su tarea. La actitud de la periodista es un ejemplo de lo que debe hacerse ante cada una de las agresiones que desde el sindicato se estimulan.

El reel de Instagram donde Elida Thiery cuenta la novedad

No debe haber lugar para que los violentos se apropien de los espacios que no les pertenecen, o que impongan qué deben hacer las personas que no concuerdan con sus ideas. La libertad individual y colectiva no puede estar limitada por aquellos que buscan imponerse a toda costa. Es hora de que ese tipo de situaciones dejen de suceder y que exista respeto y consideración.

El clima que rodea a SanCor

Tras su visita a la casa central de SanCor, las autoridades del MEAB, regresando a sus hogares, contaron sus impresiones en un video que compartieron a través de las redes sociales. Invitamos a nuestros lectores a que lo vean, para que tomen dimensión a partir de los relatos de otros testigos, además de leer lo que habitualmente compartimos desde Ganadería y Negocios:

El video colgado en X (ex Twitter)

Como podrán apreciar, algunos de los «activistas sindicales», insisten de manera claramente intimidatoria en filmar a las personas que ingresan a las oficinas de la Casa Central, señalando que tienen «registrados» a los visitantes, como celosos vigilantes de quienes se acercan al lugar en vez de cumplir con su obligación de trabajar. Eso los define. Pero es solo uno entre tantos ejemplos negativos y que refuerzan el relato hecho por los visitantes.

Lo cierto es que en cada ocasión que toca tratar el tema de ATILRA encontramos un deterioro de su posición, y actitudes cada vez más elocuentes y demostrativas que exhiben su negativo proceder.