El médico veterinario Nicolás Marenchino comparte en esta nota algunos comentarios con las claves para optimizar los controles pre servicio y garantizar la eficiencia reproductiva de los toros.

El manejo de los toros es actualmente muy básico -afirma el profesional-. En algunos campos, casi nulo.

Dependiendo del tipo de campo, si tiene monte o es campo limpio, y la cantidad de vacas, se asigna un toro cada 20 o 30 vacas.

A su vez, dentro de un mismo rodeo, hay toros que son dominantes y otros, subordinados.

Cuando encontramos un toro dominante con alguna patología reproductiva en general, sabemos que ese toro va a querer saltar la mayor cantidad de veces; los saltos los va a lograr, pero no va a preñar.

Por eso, antes del comienzo del período de monta -que no debería ser mayor a dos o tres meses para lograr el objetivo de un ternero, por vaca y por año-, hay que hacer un control pre-servicio.

¿En qué consiste el control pre-servicio?

En hacer entre dos y tres raspajes prepuciales, lo ideal son tres, ya que algunas enfermedades venéreas se alojan en el prepucio, se envían las muestras al laboratorio y a través del diagnóstico sabemos si el toro está enfermo por la presencia de bacterias tales como Trichomona o Campylobacter. Una es un parásito y la otra una bacteria, que generan abortos. Con una simple medida como un raspaje, lo podemos evitar. 

Si enviamos al toro con el rodeo, y este toro transmita a través del salto o la monta, puede generar el aborto posterior. Y también, si otro toro sirve a esa misma vaca, se puede contagiar. Entonces se genera una cadena, que por no realizar el raspaje preservicio, provoca un problema.

Hay que revisar los testículos a través de palpación y/o ecografía, alteraciones en el epidídimo como una parte del tracto reproductivo.

Otro servicio que se realiza es un control andrológico que consiste en una extracción de semen en el que se puede evaluar cantidad, motilidad, el porcentaje de espermatozoides muertos. Si bien los toros generan la monta, muchas veces son infértiles o su capacidad espermática está reducida, por lo cual haciendo una extracción de semen y posterior análisis logramos saber cómo se encuentra ese toro.

En definitiva, realizando dos o tres controles pre servicio, antes de sumar los toros al rodeo, podemos obtener un beneficio económico, evitando abortos y transmisión de enfermedades que luego se generalizan en el rodeo.

El servicio consiste en realizar raspaje, extracción de semen con el posterior análisis de calidad, medición de la circunferencia escrotal y un completo análisis andrológico.

Muchas veces sucede que, en campos de monte o espartillo, se presentan problemas a nivel de prepucio para corregir esto y no tener que descartar toros.