Desde San Justo, el hormigón elaborado para el agro santafesino gana terreno por calidad, logística y eficiencia en obra.
En diálogo con Ganadería y Negocios, Gabriel Riboldi, referente de la firma con base en San Justo, provincia de Santa Fe, detalló cómo el crecimiento del hormigón elaborado para el agro santafesino responde a una demanda concreta del sector productivo. Con un radio de influencia que alcanza entre 60 y 100 kilómetros, la empresa abastece a establecimientos ganaderos, tambos e industrias vinculadas al campo que priorizan calidad, tiempos de ejecución y previsibilidad de costos.
La entrevista, que acompaña un video publicado en YouTube, pone el foco especialmente en el agro, aunque la firma también trabaja en obras civiles privadas y públicas, proyectos residenciales e industriales.
Hormigón elaborado para el agro santafesino: cada vez más elegido
“El campo nos demanda soluciones para todo tipo de tareas”, explicó Riboldi. En ese sentido, el hormigón elaborado para el agro santafesino se utiliza en pisos de tambos, bases para tanques, losas para balanzas, pisos de galpones de maquinaria agrícola y criaderos de cerdos, entre otros destinos.
Según el empresario, la elección del hormigón elaborado por sobre el preparado en obra tiene fundamentos técnicos y económicos. “Primero, asegura una calidad homogénea, algo que en obra es difícil de lograr. Además, cuando se evalúan los costos de materiales, logística y mano de obra, el hormigón elaborado termina siendo más conveniente”, señaló.

En establecimientos ganaderos y lecheros, donde los tiempos de ejecución impactan directamente en la producción, esta ventaja resulta determinante. La reducción de demoras y la previsibilidad en los resultados consolidan el avance del hormigón elaborado para el agro santafesino.
Tecnología y control de calidad desde San Justo
Uno de los diferenciales de la empresa es su planta dosificadora moderna, que permite trabajar con precisión en cada pedido. A esto se suma un laboratorio propio, donde se controlan las materias primas y se analizan parámetros como la granulometría y la humedad diaria de los agregados.
“Diseñamos hormigones con aditivos específicos según las condiciones climáticas. En épocas de altas temperaturas utilizamos retardadores para evitar fisuras en el curado inicial y fluidificantes que permiten mayor resistencia disminuyendo el contenido de agua”, explicó Riboldi.

Este nivel de control es clave para garantizar la durabilidad de las estructuras en ambientes productivos exigentes, como corrales, salas de ordeñe o galpones de almacenamiento. Así, el hormigón elaborado para el agro santafesino no solo responde a una necesidad constructiva, sino también a estándares técnicos cada vez más altos.
Cercanía y logística: un factor decisivo
La ubicación estratégica en San Justo permite cubrir con eficiencia un amplio territorio del centro norte santafesino y zonas aledañas. La cercanía reduce el tiempo entre la elaboración y la colocación del material, algo fundamental para preservar la calidad final del hormigón.
“En nuestro rubro, el tiempo influye directamente en el resultado. Poder llegar rápido a la obra mejora la performance del producto”, indicó el entrevistado.
Además del agro, la firma atiende demandas de la industria láctea, obras civiles públicas y privadas, y proyectos residenciales. Sin embargo, el eje actual está puesto en acompañar el dinamismo del sector productivo regional, donde el hormigón elaborado para el agro santafesino se consolida como una herramienta estratégica para modernizar la infraestructura rural.
Para consultas y presupuestos, los interesados pueden comunicarse a través de sus líneas telefónicas, la web de Riboldi Materiales, su e-mail y un canal de WhatsApp específico donde responde el jefe de producción.
