Caída marcada en el consumo interno
El consumo de carne vacuna registró una baja del 13,8% en comparación interanual, reflejando el impacto directo de la pérdida de poder adquisitivo en los hogares. Esta contracción consolida una tendencia que se viene profundizando en los últimos meses.
Cambio en los hábitos de consumo
Ante los altos precios relativos de la carne vacuna, los consumidores optan por proteínas más económicas como el pollo y el cerdo. Esta sustitución genera un cambio estructural en la demanda que afecta a toda la cadena.
Impacto en la producción y comercialización
La menor demanda interna presiona sobre los precios y complica la rentabilidad de productores y frigoríficos, que deben reacomodar sus estrategias en un contexto de menor fluidez en el mercado.
Expectativas del sector
Desde el sector ganadero advierten que, si no se recupera el consumo, podría haber ajustes en los niveles de producción. Al mismo tiempo, crece la importancia del mercado externo como vía para sostener la actividad.
