En el corazón productivo del norte santafesino, Alberto Sabaté, presidente de la Sociedad Rural de Gobernador Crespo «8 de Septiembre», analiza con claridad y experiencia el presente del campo regional. Desde la relación con el sistema financiero hasta la dura realidad climática que atraviesan los productores, Sabaté destaca un concepto clave que parece estar reapareciendo con fuerza: “el sistema vuelve a estar al servicio de la producción”

En una extensa conversación, el dirigente ruralista detalla cómo operan los productores ganaderos, los desafíos que enfrentan ante la variabilidad climática y la necesidad de ajustar las estrategias productivas, tanto en agricultura como en ganadería.

Alberto Sabaté es productor agropecuario en la región de Gobernador Crespo y sus alrededores, una zona de perfil mixto donde conviven la agricultura y la ganadería. Actualmente transita su segundo mandato al frente de la Sociedad Rural, desde donde trabaja activamente en la representación gremial y el fortalecimiento productivo del sector, con especial foco en la organización de charlas técnicas y actividades prácticas orientadas a mejorar la eficiencia y el rendimiento de los productores.

Una red de trabajo consolidada y en crecimiento

La estructura productiva de la zona de influencia de Gobernador Crespo se caracteriza por su organización y por la diversidad de actores que participan en la cadena agropecuaria. “Normalmente, el productor acá trabaja con la cooperativa ganadera Manuel Gregoret, que está en la zona este. Hoy está funcionando muy bien, se ha renovado y está haciendo remates importantes, con mil cabezas. Estamos volviendo a lo que era antes, y eso es muy positivo”, explica Sabaté con entusiasmo.

Además de las cooperativas tradicionales, el ingreso de nuevas firmas consignatarias ha dinamizado el panorama local. “Se han ido sumando muchas consignatarias, y el hecho de que los bancos estén financiando el cobro de la venta de hacienda es un gran avance. Hoy no se escucha hablar de frigoríficos quebrando, como sucedía antes, y eso daba lugar a pérdidas enormes. Ahora el sistema financiero vuelve a estar al servicio de la producción, y eso brinda tranquilidad al productor.”

Financiamiento: herramienta vital, pero no exenta de riesgos

El papel del financiamiento en el sector productivo ha cambiado sustancialmente. En el rubro ganadero, el respaldo bancario ha sido clave para fortalecer la cadena de comercialización. “En Uruguay, por ejemplo, es habitual que las consignatarias se financien con bancos, cada uno cumple su función, y eso da previsibilidad. Estamos viendo algo parecido acá, y es una buena señal”, señala Sabaté.

Sin embargo, no todas las actividades productivas se benefician por igual. “En la parte agrícola hay mucho acompañamiento financiero, pero hay que tener cuidado: el financiamiento es un insumo más. Si los márgenes no dan con plata propia, mucho menos con plata prestada. Lo digo siempre: el que me escuche, y sea banquero, pensará que estoy equivocado, pero es la realidad”, advierte. Esta diferenciación entre sectores marca una clara distinción en la rentabilidad y la forma de operar de cada tipo de productor.

Agricultura y ganadería: dos márgenes, dos realidades

La rentabilidad es uno de los grandes temas que atraviesa al campo. Para Sabaté, el panorama entre agricultura y ganadería es bien diferente. “La agricultura, al estar atada a una pizarra en dólares, tiene márgenes anclados. No hay forma de modificarlo. En cambio, en la ganadería, donde hay mostrador de por medio, se ha podido evolucionar con los precios, y eso ha mejorado la rentabilidad del productor”, asegura.

No obstante, hay preocupación por los márgenes agrícolas, especialmente cuando el clima no acompaña. “Uno se pregunta cómo puede ser que el productor agrícola siga en pie con estos márgenes neutros. Y si encima el clima no acompaña, la situación se complica. Muchos sostienen sus números porque hacen todo por cuenta propia: siembra, fumigación, cosecha, transporte. El que tiene toda la estructura armada es el que logra mantenerse en pie”, reflexiona.

Ganadería zonal: entre la constancia y la innovación al servicio de la producción

La actividad ganadera en la región presenta sus particularidades. “En esta zona, hay algunas estancias grandes que hacen el ciclo completo, otras venden la invernada. Pero en general, el productor ganadero no es muy grande. Y hoy, en ganadería, hay que tener volumen para tener utilidad”, comenta Sabaté.

Además, destaca el esfuerzo constante que requiere esta actividad: “En la agricultura, los trabajos son más mecánicos y puntuales. Acá hay que estar todos los días: el agua, el pasto, el boyero, la bichera… no es para cualquiera. Por eso muchos productores optan por otras actividades. Pero también hay quienes se animan a innovar: se están asociando a engordes intensivos, como los feedlots, o están implementando silos de autoconsumo, que simplifican la alimentación al eliminar la necesidad de fibra. Son herramientas muy útiles si se saben aplicar bien”.

El clima y sus consecuencias: adaptarse o retroceder

Uno de los factores más determinantes en la producción agropecuaria es el clima, y en los últimos años, la región ha sido duramente golpeada. “Según Eduardo Sierra, climatólogo que sigo hace tiempo, terminó el ciclo húmedo que arrancó en los años 70. Estamos entrando en un ciclo seco de unos 50 años. Ya se está notando: llueve menos, y eso afecta directamente a los rindes agrícolas y a la ganadería”, alerta Sabaté.

El 2023 fue un año crítico para los campos de cría. “Hubo mucha mortandad. No solo por falta de pasto, sino por falta de agua potable para la hacienda. Eso ya es un nivel más grave. Y este año puede ser peor. En abril deberíamos tener pasto acolchonado como reserva para el invierno, y no lo tenemos. Muchos hacen lo que pueden con las reservas, pero en campos exclusivamente de cría, eso es muy limitado. Darle un rollo a una vaca de cría cuesta mucho. Hay que empezar a pensar en bajar cargas y adaptar los sistemas”, concluye con preocupación.

Un territorio que sigue apostando al trabajo

Gobernador Crespo, ubicado en el norte de la provincia de Santa Fe, es un punto neurálgico de la actividad agropecuaria regional. Con una fuerte tradición ganadera, combinada con producción agrícola, la zona se caracteriza por su capacidad de resiliencia y adaptación frente a los desafíos.

“La verdad es que tenemos una región con mucho potencial. El productor de acá es trabajador, está atento, invierte, innova. Nos golpea el clima, nos ajustan los márgenes, pero seguimos. Porque creemos en lo que hacemos. Y cuando uno ve que, como ahora, el sistema vuelve a estar al servicio de la producción, se renuevan las esperanzas”, expresa Sabaté con convicción, dejando una reflexión que también funciona como invitación a mirar el futuro con compromiso y realismo.