Cada dos años en un formato de encuentro ampliado, la Fundación para la Promoción y el Desarrollo de la Cadena Láctea Argentina reúne a los principales protagonistas de una cadena que siempre remarca sus particularidades en una realidad fluctuante. En esta oportunidad, se realizó en el auditorio de la Universidad Nacional de Villa María.
Industriales, productores, profesionales y prestadores de servicios compartieron el jueves una jornada donde se trataron temas de coyuntura y actualidad. Las autoridades presentes, como el ministro de Agrobioindustria de Córdoba, Sergio Busso, coincidieron en que este es un momento de cambios positivos, que hay que aprovechar y capitalizar para hacer crecer toda la cadena productiva.
Análisis del mercado internacional lácteo
Tres analistas permitieron acceder a lo que el mundo presenta:
Una visión global
Mónica Ganley, titular de la Consultora Quarterra y directora de la Cámara de Exportadores de Estados Unidos: confía en el potencial argentino para enfrentar la demanda internacional, teniendo en cuenta la dispersión de realidades en los países europeos, con limitaciones normativas, los topes productivos que presentan Nueva Zelandia y Australia, combinado esto con la expansión que proyectan los estadounidenses.
Aunque China ya no tracciona como antes, Estados Unidos sigue trabajando en producir con mejores márgenes, más sólidos composicionales, e incluso derivando el negocio lechero a una parte del cárnico, inseminando con semen de ese segmento al 85 % del rodeo.
Entonces, Argentina y su capacidad natural, sumada a las condiciones resilientes de los productores, podría entrar en la variante de crecimiento para abastecer demandas que incluso no están siendo abordadas hoy en la cadena láctea.

Situación de Brasil y su impacto en Argentina
Desde Brasil, Valer Bertini de MilkPoint Ventures, habló de un consumo creciente y precios comerciales de lácteos en alza, mientras la producción recupera litros y la importación de leche en polvo y quesos también recupera ritmo. Lo hace con valores que siguen siendo más competitivos y que le permiten a proveedores como Argentina y Uruguay seguir proyectando negocios por un plazo de cinco a diez años a buen ritmo, mientras gran parte del territorio brasileño tiene demanda ávida y sus producciones locales, que tienden a la concentración y estabulación, están lejos de satisfacerla.
La condición en Argentina
Algo de esto pasó este año en nuestro país, con un ritmo de cierre de tambos en el 4,5%, subiendo respecto a períodos anteriores, pero por debajo del promedio internacional. El impacto de la economía errática, del clima agresivo es lo que deja a la producción anual de materia prima en un -9,8% de caída, marcando un hito en la línea histórica.
Según repasó Jorge Giraudo, de OCLA, el 13,7% de la leche se produce en tambos de menos de dos mil litros diarios y los de más de seis mil litros aportan el 37,5% de la leche cruda, que debe repuntar en calidad.
Con una dispersión muy particular del proceso de la leche, que sólo concentra el 36% entre las principales cinco industrias, el mapeo resulta en una estrategia comercial de seguir exportando los excedentes del mercado interno que tiene que cambiar, sobre todo por la precarización del consumo, que ahora repuntó hasta los 165,8 litros per cápita.
La economía agrede al sector lechero, con una informalidad que termina siendo el principal punto débil de la expansión de la cadena láctea en su conjunto.
El vínculo entre tambos e industrias y la necesidad de confianza
Más allá de temas importantísimos como la innovación en procesos y formas de pensar el negocio lechero, o la sostenibilidad que involucra a las personas y el ambiente, se habló mucho y muy bien de la relación comercial entre tambos e industrias.
Han pasado años de transitar en el barro sobre este tema que ahora empieza a ver mejores tiempos, los del acuerdo y el hallazgo de una mayor confianza, con avances institucionales que le van dando un marco más sólido a las variantes de investigación y desarrollo tecnológico, como el acuerdo que firmó FunPEL con la Funesil (Fundación de la Escuela Superior de Lechería de Villa María).
Con un panel de cierre de alta intensidad, Luciano Di Tella rompió el hielo apuntando profundo a desmitificar las “falacias del sector lechero”, frente al auditorio de 400 personas y otros tantos que siguieron virtualmente la transmisión.
El representante de las pymes apuntó a la falta de eficiencia, pero también a la falta de entendimiento de algunas de las características de cada eslabón principal de la cadena.

Para él siempre una de las partes avanza en la fijación de precio, para dar lugar al mercado y la negociación que termine de definirlo. Por lo tanto, no sirve un anuncio a comienzos del mes para luego poder reacomodar los números, mientras los plazos de pago son mejores al tambo, que lo que percibe la industria, en la fase comercial, nunca entra en estos debates.
Pidió entonces acordar más, trabajar a lo largo de la cadena láctea como empresarios, buscar eficiencia y limar las rispideces, en un ámbito de confianza, algo que sigue pareciendo lejano frente a tantos individualismos.
Sobre el SIGLEA y la amplitud de la demanda de materia prima
Fue concreto Sebastián Alconada al afirmar que “el SIGLEA no es un sistema de comercialización de leche. Es una referencia que puede ser usada para la comercialización”, que incluso ahora permite la orientación para el acceso a créditos.
El Director Nacional de Lechería analizó a la cuenca de Villa María, que cerró el último mes con 981 tambos dentro del sistema de gestión, habiendo 84 compradores de la materia prima, confirmando la dispersión comercial.
No dudó en confirmar la existencia de confianza en el negocio, porque a nivel general el 51% de los productores permanece en vínculo con una industria durante 34 meses y 38% se queda transaccionando con una misma empresa por más de 45 meses.
De todas maneras, apuntó a la diversidad de tipificaciones de leche, de las que bajan el promedio cualitativo y de la debilidad de quienes se alejan del promedio de una leche de referencia que no va a cambiar.
El papel del FUNPEL en el equilibrio de la cadena láctea
Para José Di Nucci, coordinador de FunPEL, habría que apuntar a un mejor vínculo en la competencia por renta a partir de un mayor acuerdo de necesidades entre partes, el productor adaptando su calidad a lo que la industria precisa y en retribución mejores valores de pago.
Esto es parte de la confianza que destacó el analista José Quintana, donde sostuvo al Estado como garante de la transparencia y a la FunPEL como espacio para detallar y poder aprovechar las oportunidades que tiene la cadena láctea.
El mensaje final del evento estuvo repartido entre dos integrantes del Consejo Consultivo de la institución convocante. Franco Lamberti, gerente de la Cooperativa de Tamberos Unión Villa Trinidad, que negocia unos 285 mil litros de leche de productores inmersos en la cuenca que toca el norte de Santa Fe, el sur de Santiago del Estero y el noreste de Córdoba, apuntó directo a crecer en eficiencia, a que se premie la productividad y que las herramientas de FunPEL y OCLA sean la base para sostener la promoción de acciones y políticas que eviten nuevos cierres de tambos.
Finalmente, Héctor Molfino, sostuvo el tránsito por una etapa de cambios que debería ser el disparador de la creación de un Instituto Lácteo Argentino. Para el referente de Saputo Argentina, debe existir la construcción allí de una única postura sectorial, para dejar de debatir por años sin resultados concretos.
