En una reunión mantenida en Casa Rosada, el presidente Alberto Fernández y funcionarios dieron a conocer la iniciativa del gobierno nacional a distintos actores de la cadena productiva y comercial de la carne bovina (productores, industriales, exportadores y gremialistas). Más tarde, los ministros Kulfas y Basterra ampliaron información a la prensa.

En un nuevo capítulo de la arremetida oficial sobre el sector de la carne en Argentina, los anuncios confirmaron las dudas que existían sobre las intenciones gubernamentales sobre la reanudación de los envíos al exterior. En un plan que una vez divulgado tuvo el inmediato rechazo de las principales instituciones que representan a los productores primarios de carne, se exhiben dos líneas principales: la prohibición de exportación de determinados cortes, y la otra, la aplicación de un “plan ganadero” que promovería el crecimiento de la producción en la Argentina.

Los dirigentes ruralistas se retiraron rápidamente de Casa Rosada

RESTRICCIÓN PARA “CORTES POPULARES”

La primera de ellas prevé la restricción de exportación hasta -al menos- fin de año, de siete cortes de carne. Estos son: asado, falda, matambre, tapa de asado, cuadrada, paleta y vacío. Además, la prohibición se extiende a las medias reses y cuartos con huesos. 

El propósito directo sobre estos siete cortes mencionados es satisfacer la demanda interna sobre una promesa de campaña del actual Presidente (que los argentinos coman asado), bajando artificialmente el precio, aún cuando la demanda externa es muy interesante. Adicionalmente, la restricción sobre las medias reses y los cortes con hueso, compromete muy fuertemente el vínculo comercial con China, un fuerte demandante de esos productos.

NUEVOS ESQUEMAS Y MÁS CONTROLES PARA EXPORTAR

La otra medida es la instauración de un “plan ganadero”, el cual no fue debidamente explicitado y que será motivo de tratamiento en reuniones entre los participantes de la cadena de valor.

Las disposiciones, cuya aplicación correrán por cuenta de una Mesa de Coordinación Sectorial presidida por el Ministerio de Desarrollo Productivo, implica un fuerte control sobre las exportaciones, basados en las restricciones comerciales y una promesa de apoyo al desarrollo productivo del sector primario. 

Por lo pronto, hasta el 31 de agosto, fecha en la cual debería ponerse en práctica el plan productivo, sólo se podrá exportar el 50% del volumen exportado en los mismos meses del año pasado, con una fuerte fiscalización y controles sobre los cortes exportados.

Un par de excepciones (fueron anticipadas pero falta ver la letra chica del decreto) son las que permiten la cobertura de los contratos relacionados con la cuota Hilton y situaciones de mercados especiales, como los kosher, que abastecen al mercado de Israel, que a través de su embajadora en Argentina, Galit Ronen, advirtió sobre la necesidad de brindar seguridad en los contratos comerciales.

COMPORTAMIENTO DEL MERCADO

Es importante destacar que la demanda interna se encuentra deprimida por el bajo poder adquisitivo de la población, que se ve cada vez más restringido como consecuencia de la inflación monetaria. A través de la exportación, el sector había encontrado la forma de seguir desarrollándose, con importante inversión en todos los sectores para producir más, asegurando además la calidad de los productos finales.

Por otro lado, cabe aclarar que algunos de los cortes que se prohíbe exportar por decreto no gozan de la preferencia de los consumidores argentinos. Los cortes que provienen de vacas de descarte son, casi siempre, de una calidad muy inferior, y por lo tanto rechazados en las carnicerías, más inclinados a consumir la carne de novillito o de “ternera”, mucho más palatables. Los cortes de vaca se destinan habitualmente a la exportación al mercado chino, o bien a su industrialización en chacinados o carnes enlatadas.

LA REACCIÓN RURALISTA

Tras la reunión con el presidente Fernández, los dirigentes ruralistas se retiraron rápidamente de Casa Rosada, sin prestarse a la fotografía protocolar. Es que no quisieron que eso significara un apoyo a las disposiciones del Gobierno, y por el contrario, sirvió para fijar su posición contraria a lo ejecutado.

Tanto Carlos Iannizzotto, de CONINAGRO, como Carlos Achetoni, de Federación Agraria, de inmediato hicieron conocer su discordancia con el Gobierno a través de declaraciones, aún cuando dijeron que se harán presentes a discutir los alcances del plan ganadero, como forma de mantener vías abiertas para el diálogo.

En un tuit, Iannizzotto expresó, tal vez anticipando la resistencia a las medidas:

Por su parte, Achetoni, en una entrevista realizada por Daniel Phi, para “En Sintonía con el Campo”, dio su visión sobre las imposiciones del Gobierno nacional y los pasos a seguir.

Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina, también a través de Twitter dijo lo suyo:

Jorge Chemes, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), manifestó en declaraciones radiales: “Pensar en un plan ganadero para aumentar la producción es una contradicción cuando tenemos las exportaciones cerradas”, tal vez anticipando los resultados que tendrán las medidas de restricción.

Entretanto, grupos de productores hicieron conocer su descontento, al punto de estimular la realización de actividades de protesta que movilicen al ruralismo y pongan límites al avance del Estado sobre la producción.