Así definió la diputada nacional Verónica Razzini al sindicato lechero en una visita a la planta industrial de SanCor en Sunchales. Estaba acompañada por los también diputados nacionales Alejandro Bongiovanni y Gabriel Chumpitaz. Llegaron al lugar para entrevistar a los trabajadores que llaman para contar las presiones y abusos que sufren y hacen pensar en el accionar de ATILRA como una mafia.

Los legisladores se manifestaron interesados en conocer en forma directa lo que sucede en la planta industrial allí ubicada, en torno a las constantes medidas de fuerza sindicales y bloqueos a la entrada y salida de materia prima, insumos y productos terminados. También buscaron determinar fehacientemente los impedimentos a la libertad de trabajo de los empleados y los mecanismos utilizados para tal fin.

La visita a las dependencias industriales

En tal sentido, los visitantes fueron recorriendo distintas dependencias y dialogando con los empleados que tienen predisposición para trabajar, conociendo de primera mano las alternativas que deben enfrentar para cumplir con su labor.

Posteriormente, los diputados nacionales fueron recibidos por integrantes del Consejo de Administración y funcionarios superiores de SanCor, encabezados por el Presidente, Alberto Sánchez. Allí, además de interiorizarse sobre la actividad actual de la empresa, profundizaron el conocimiento sobre las iniciativas en marcha para superar la parálisis de la planta industrial Sunchales.

Razzini, Bongiovanni y Chumpitaz manifestaron su apoyo irrestricto a las autoridades de la Cooperativa, entendiendo -según sus propias manifestaciones-, que el accionar sindical es delictivo y que no pueden tolerarse ni impedimentos a la libre empresa ni a la libertad de trabajar de parte de quienes lo deseen. 

La arremetida del ATILRA tras la conciliación

Cabe destacar que, tras el vencimiento de la conciliación obligatoria determinada por el Ministerio de Capital Humano, las acciones gremiales tuvieron aceptación parcial en las distintas dependencias de SanCor, pero es únicamente en Sunchales donde se paralizaron todas las actividades, con presiones indebidas y prácticas repudiables, tales como amenazas, coacción, violencia y bloqueos.

Tras la actividad, los diputados se reunieron con los periodistas que llegaron hasta el lugar y vertieron duros conceptos sobre las metodologías empleadas por los gremialistas. Describieron sus sensaciones frente a la quietud que registraron en las instalaciones y el desánimo de los trabajadores que tienen voluntad de realizar su labor. Así se explayaron sobre el bloqueo a las instalaciones y las presiones sobre los trabajadores:

Alejandro Bongiovanni y Verónica Razzini

«Vinimos porque nos llamaron los trabajadores»

Los diputados llegaron a Sunchales porque, según cuenta la propia Verónica Razzini, sucedió algo inédito: el Movimiento Empresario Antibloqueo (MEAB) siempre fue convocado por los empresarios afectados por los bloqueos. En esta ocasión son los propios trabajadores, los que sí quieren trabajar y el gremio lo impide, los que saturaron los teléfonos con llamados, contando la situación que atraviesan.

Razzini, Bongiovanni y Chumpitaz explican qué es lo que vieron en la recorrida.

El diálogo con los trabajadores se desarrolló en distintos puntos de la extensas instalaciones con las que cuenta la planta ubicada en Sunchales. Primero fue en la planta deshidratadora de leche (donde se producen leche en polvo) y luego, un encuentro con algo más de trabajadores que se convocaron en cercanías del recibo.

En todo momento, estuvieron vigilados a cierta distancia por los sindicalistas que pretendían intimidarlos, ya sea con la presencia, las miradas amenazantes y algunos gritos.

El encuentro fue reflejado en la cuenta de X (ex Twitter) de la propia Verónica Razzini, tal como se puede observar a continuación:

Video publicado en X por Verónica Razzini en la visita de diputados nacionales a SanCor Sunchales

La labor del MEAB, los delitos en los cuales se incurren y las posiciones frente a ellos

El Movimiento Empresarial Antibloqueos surgió como consecuencia de los bloqueos que sufrió la propia Verónica Razzini en su empresa por parte del gremio de Camioneros y de la lucha que tuvo que afrontar para superar esa situación. Tiempo después, fue una láctea la que tuvo que atravesar lo mismo con el gremio lechero, ATILRA, en una durísima arremetida contra Lácteos Vidal, a cargo de Alejandra Bada Vázquez.

A partir de allí, ese movimiento comenzó a generar mecanismos y procedimientos para asistir a las empresas que sufrieran los embates del sindicalismo desaforado, el que no atiende ni razones ni argumentos legales para imponerse y apropiarse de las empresas.

Las advertencias por la comisión de delitos cometidos por los gremialistas

Alejandro Bongiovanni es claro al ratificar que las medidas que llevan adelante los activistas de ATILRA son delitos penalmente reprochables y que la voluntad política es la de denunciar y acompañar a quienes son víctimas de esa situación. Y advierte directamente sobre eso a quienes pretenden imponerse a toda costa:

La posición y la actualidad de SanCor explicada por su presidente, Alberto Sánchez

El presidente de la Cooperativa también participó de la rueda de prensa. Allí, Alberto Sánchez explicó el proceso de dos años del fideicomiso y su caída. También abordó las consecuencias que eso trajo con el sindicato, que apoyaba esa herramienta, aun cuando significaba la pérdida de 1.000 puestos de trabajo.

Sánchez también abordó los mecanismos con los cuales SanCor pretende superar las dificultades financieras, recalcando que la voluntad es no acudir a ningún tipo de subsidios ni contribuciones especiales estatales, sino que se produzca a través de aportes privados y la generación de condiciones razonables.

Cuál es la situación en las plantas de SanCor

Tal como lo dejaba vislumbrar el presidente de SanCor, Alberto Sánchez, la caída de la actividad laboral como consecuencia de las medidas gremiales es dispar según el lugar que se trate.

Por una parte, en la planta ubicada en Balnearia, dedicada a la producción de quesos semiduros, los empleados en su totalidad decidieron volver al trabajo, incluidos los propios miembros de la comisión directiva de la seccional gremial. Otro tanto sucede en La Carlota, donde hay un 100% de empleados trabajando.

En Devoto, donde se elaboran crema, manteca y los quesos Mendicrim, estaba previsto que a partir de este miércoles 14 de febrero, la mayoría de los trabajadores retomarían las tareas con normalidad, lo cual fue comunicado a los delegados.

En Gálvez también es importante la cantidad de trabajadores que están cumpliendo sus tareas regularmente, de acuerdo a los planes de producción establecidos.

Es solamente en Sunchales en donde se ejerce una acción violenta que no permite el desarrollo normal de las labores. Ya sea coartando la libertad de trabajar a quienes quieren hacerlo como impidiendo el funcionamiento de calderas o limitando la posibilidad de elaboración y limpieza de las maquinarias. Todavía están en un silo los 3.000 litros de leche chocolatada que se dejaron de elaborar el viernes 26 de enero, totalmente desechables y a la espera de su decomiso final, cuando los gremialistas dejen de lado su actitud. Otro tanto sucede con la limpieza de la planta de leche en polvo, en la que se impidió su limpieza luego de procesar por última vez.

Se acerca el fin de ATILRA

Así y todo, parece que todo se encamina, inexorable, a un derrumbe del sindicato, toda vez que sus recomendaciones y amenazas caen en saco roto, y los empleados desoyen de manera creciente las directivas. Adicionalmente, sabemos que hay una importante y permanente desafiliación de los empleados al sindicato, en el que ya no creen. Y es algo que podría ser significativamente mayor, porque aún retienen a empleados que dependen de la obra social para tratamientos de larga duración y complejidad, amenazándolos con cortar las prestaciones si se desafilian.

Por otra parte, son muchos los empleados y afiliados que no trabajan a los cuales ATILRA les había prometido dinero a cambio de no trabajar. Y ATILRA NO CUMPLIÓ. Sólo a algunos empleados de la planta de Sunchales les habría llegado algo de dinero, dejando de lado a otros acólitos. Se ve que cada vez más les cuesta financiar una aventura que tiene un mal final preanunciado.

También están pendientes acciones y resoluciones judiciales, anticipadas por la directiva de SanCor, que dan cuenta de los bloqueos y de las amenazas de la mafia sindical.

Así que es probable que en los próximos días haya una escalada de violencia, no sólo en Sunchales sino también en las otras localidades. Esa violencia que sólo aplican los desesperados, los que ven que cada día pierden más y más su posición y que no tienen argumentos válidos, los que pierden el liderazgo y ven amenazados los privilegios que nunca debieron tener.