La genética Braford para producción de carne se consolida como una herramienta clave para mejorar la eficiencia de los sistemas ganaderos extensivos. En Cabaña Los Charabones, la integración entre cría, recría, agricultura y selección genética permite potenciar la producción de carne con destino exportador y sostener altos niveles de adaptación en campos naturales del centro norte santafesino.
La ganadería argentina enfrenta el desafío de producir más carne con eficiencia en ambientes cada vez más exigentes. En ese escenario, la genética Braford para producción de carne gana protagonismo por su adaptación, rusticidad y capacidad de responder a sistemas productivos integrados que buscan mayor productividad sin resignar sustentabilidad.
En el norte de Santa Fe, Cabaña Los Charabones trabaja desde hace años en un esquema de ciclo completo donde la selección genética, la producción de forraje y la recría extensiva forman parte de una estrategia orientada a abastecer mercados de alta calidad, incluyendo exportaciones dentro de la cuota Hilton. Allí, Berardo Vignatti explicó cómo evolucionó el modelo productivo y cuáles son los principales objetivos de la empresa.
Un sistema integrado con fuerte base ganadera
Cabaña Los Charabones forma parte de un grupo de empresas agropecuarias ubicadas en la región de San Justo y Videla, en Santa Fe. Según detalló Berardo Vignatti, el sistema integra agricultura, cría, recría y cabaña bajo un mismo objetivo: producir carne de calidad.
“Dentro de la empresa hay diferentes actividades, pero el fin es el mismo, que es producir carne. La agricultura está destinada principalmente a la producción de alimentos para los ciclos de recría y terminación”, explicó.
El grupo trabaja sobre una superficie superior a 10.000 hectáreas y maneja alrededor de 20.000 animales. Gran parte de esos campos están orientados a la recría extensiva y a la cría, con sistemas adaptados a ambientes naturales característicos de la región.
En el establecimiento principal, de aproximadamente 6.000 hectáreas, predominan los campos naturales, complementados con verdeos de invierno y pasturas implantadas para sostener la oferta forrajera durante todo el año. Esa combinación permite mejorar la recría de las categorías jóvenes y optimizar el desempeño productivo.
La genética Braford para producción de carne
Uno de los pilares centrales del planteo es la genética Braford para producción de carne. Desde comienzos de los años 2000, la empresa orientó sus rodeos hacia esta raza buscando mayor adaptación y eficiencia productiva.
“Vimos que la raza Braford se desarrollaba muy bien tanto por su adaptabilidad a estos campos como por su plasticidad comercial en cuanto a la carne”, señaló Vignatti.
La cabaña trabaja con un núcleo de aproximadamente 300 vientres seleccionados, destinados tanto a la reposición interna como a la comercialización de reproductores. A su vez, los rodeos de cría alcanzan unas 3.000 madres, lo que permite sostener volumen productivo y avanzar en el mejoramiento genético continuo.

La estrategia genética apunta principalmente a lograr animales funcionales para sistemas extensivos, con buena fertilidad, rusticidad y capacidad de adaptación. Además, la orientación exportadora exige mantener estándares elevados de calidad carnicera.
Producción de carne y exportación
La producción de carne con destino exportador es otro de los ejes del sistema. La empresa participa activamente en mercados internacionales a través de la cuota Hilton, lo que obliga a mantener niveles constantes de calidad y eficiencia.
En ese contexto, la recría extensiva cumple un rol fundamental. El manejo de los recursos forrajeros y la planificación de las distintas etapas productivas permiten sostener ganancias de peso y asegurar animales terminados con características demandadas por los mercados externos.
“Gran parte de nuestra producción participa dentro de la cuota Hilton”, destacó Vignatti, remarcando la importancia de producir carne adaptada a los requerimientos internacionales.
La articulación entre agricultura y ganadería también aparece como una ventaja competitiva. Los cultivos destinados a verdeos y reservas permiten estabilizar la producción y reducir riesgos asociados a la variabilidad climática.
Adaptación y eficiencia en ambientes naturales
El modelo productivo desarrollado en Los Charabones busca maximizar la eficiencia sin perder adaptación al ambiente. En regiones donde predominan los campos naturales, la elección genética resulta determinante para sostener buenos indicadores productivos.
La genética Braford para producción de carne mostró capacidad para responder en esos sistemas, aportando rusticidad y eficiencia reproductiva. A eso se suma un manejo orientado a la utilización estratégica del recurso forrajero y a la planificación de las distintas categorías.

La experiencia de la empresa refleja una tendencia creciente dentro de la ganadería argentina: integrar genética, manejo y alimentación para producir más carne en sistemas sustentables y competitivos.
Con una fuerte orientación hacia la producción eficiente y la exportación, Los Charabones continúa consolidando un esquema ganadero donde la adaptación al ambiente y la mejora genética aparecen como herramientas centrales para el futuro de la actividad.

