Pablo José Guiroy compartió su visión sobre el futuro de la carne marmoleada en Argentina durante su participación en la Expo Ganadera del Centro, destacando una oportunidad única para agregar valor desde la genética hasta el consumidor final.

Un camino de valor desde el músculo

Durante su presentación en la Expo Ganadera del Centro, Pablo José Guiroy, experto en producción cárnica, abordó con entusiasmo un tema que lo apasiona: cómo producir carne marmoleada, un tipo de carne que se caracteriza por la presencia de grasa intramuscular, también conocida como marbling.

“Cuando cortamos un músculo y observamos esos puntitos de grasa distribuidos dentro del tejido, estamos frente a un atributo que eleva la terneza, jugosidad y sabor”, explicó Guiroy. Esta característica, aunque pueda parecer estética, define una calidad de carne que impacta directamente en la experiencia del consumidor y, por ende, en el precio final del producto.

Guiroy también comparó el panorama argentino con mercados desarrollados como Estados Unidos y Australia, líderes en la producción de carne con altos niveles de marmoleo. “La demanda global por esta carne está insatisfecha”, afirmó, y remarcó que Argentina, gracias a su genética, clima y sistemas productivos, cuenta con una ventana estratégica para competir en este segmento premium.

De la genética al consumidor: una cadena con premio

Consultado sobre la recepción por parte de los productores, Guiroy fue claro: “Siempre surge la pregunta clave: ¿quién me va a pagar por esto?” Y su respuesta fue optimista: existe una oportunidad concreta de generar un flujo de valor agregado a lo largo de toda la cadena ganadera.

En mercados como el estadounidense, el pago diferenciado por marmoleo está vigente desde los años 70. “Allá, el marbling define el precio del novillo o vaquillona. Nosotros no vamos a tardar 50 años en adoptarlo, porque la demanda es enorme y las condiciones están dadas”, explicó.

Además, destacó que esta transformación no requiere cambiar la genética actual, sino afinar las prácticas de manejo, nutrición y evaluación. “El consumidor está dispuesto a pagar un poco más por esta carne, y ese plus puede distribuirse entre el feedlot, el criador y las cabañas”, añadió.